Cambios en el gabinete

Arturo Soto Munguia /    2017-08-21
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Está por cumplirse el primer tercio de la administración estatal y desde hace tiempo muchos se preguntan por eventuales cambios en el gabinete legal y ampliado de Claudia Pavlovich, así que preguntamos a una persona que mucho le entiende a la política, los entresijos palaciegos y los tiempos electorales, al respecto.

 

Comentó que en general, el gabinete ha venido dando buenos resultados, con calificaciones muy altas en algunos casos, y con ventanas de oportunidad para mejorar el trabajo en otros.

 

Entre los primeros, destacó los casos de la Secretaría de Gobierno, a cargo de Miguel Ernesto Pompa Corella; la jefatura de Oficina del Ejecutivo a cargo de Natalia Rivera Grijalva; la secretaría de Salud, a cargo de Gilberto Ungson Beltrán; la secretaría de Economía, a cargo de Jorge Vidal Ahumada y la de Educación y Cultura a cargo de Ernesto de Lucas Hopkins, así como la contraloría estatal a cargo de Miguel Ángel Murillo Aispuro.

 

Ellos serían prácticamente inamovibles, a no ser que su posicionamiento político-electoral los coloque en condiciones de disputar con éxito un cargo de elección popular, como parece ser el caso de los secretarios de Gobierno y de Educación. A Natalia, la gobernadora ya dijo que la quiere a su lado durante los seis años, y Jorge Vidal y Gilberto Ungson aparecen como perfiles más técnicos y con suficiente experiencia para seguir dando resultados en sus respectivas áreas.

 

Contra lo que algunos pudieran pensar, el secretario de Desarrollo Social, Rogelio Díaz Brown, sigue siendo, de acuerdo con las mediciones realizadas hasta hoy, uno de los productos más vendibles electoralmente. En todas esas mediciones aparece muy arriba siempre, de manera que si algún cambio hay por allí, obedecerá a su eventual aparición en una boleta electoral.

 

Donde las cosas no han repuntado del todo es en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Recursos Hidráulicos, Pesca y Acuacultura, a cargo de Julio César Corona Valenzuela, cuyo trabajo ha pasado más bien desapercibido.

 

El que también aparece muy firme es el secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano, Ricardo Martínez Terrazas, que con el programa de rescate carretero ha sido de los que mejores cuentas han rendido a su jefa, pero sobre todo a la población de los valles del yaqui y mayo; de la sierra y del Río Sonora, donde la diferencia respecto al cochinero que dejaron los anteriores titulares de área, es más que notable.

 

Él no ha manifestado su intención de contender por algún cargo de elección, pero en la gira que realizaron hace un par de semanas por su natal Navojoa, donde inauguraron varias obras, entre ellas el periférico tan largamente esperado, salió bastante bien librado en el aplausómetro.

 

Y donde habría que meter el acelerador es en las áreas relacionadas con la seguridad pública, señaladamente en la Fiscalía General y la propia Secretaría, a cargo, respectivamente, de Rodolfo Montes de Oca Mena y Adolfo García Morales.

 

De acuerdo con la estadística y la frialdad de los números, los resultados en estas áreas han mejorado respecto al ejercicio anterior, pero el impacto de ciertos delitos, la agudización de la presencia del crimen organizado en algunos municipios y errores y omisiones en el trato con la ciudadanía por parte del personal que los atiende, han generado una percepción negativa que no alcanza a remontarse del todo.

 

La seguridad pública sin duda es uno de los asuntos más complejos para todo gobierno y una de las áreas más sensibles para los ciudadanos que ven afectadas sus vidas y patrimonios. Tanto el Secretario como el Procurador se han anotado sonoros éxitos en el combate al crimen, pero éste sigue apareciendo como un monstruo de mil cabezas al que le cortan una y le aparece otra.

 

Delitos de alto impacto como el homicidio doloso, el secuestro, robo de vehículos, van a la baja; aseguramientos de armas y drogas y captura de objetivos criminales, a la alza; sin embargo otros como los asaltos y robos domiciliarios se mantienen y esos son los que más resiente la población, además de la lentitud en la procuración de justicia o la ya proverbial ‘puerta giratoria’ que permite a los presuntos delincuentes evadir la prisión preventiva.

 

Del gabinete ampliado, no se ve quien de sus integrantes pueda ser relevado, a menos que se ‘encaprichen las bases’ y alguien opte por una candidatura, toda vez que la mayoría forma parte del círculo de mayor confianza de la gobernadora: Natalia Rivera, Manuel Puebla, Jorge Durán Puente, Ivonne Andrade, particularmente.

 

Pero hay otros a los que sí ‘se les mueve una patita’: Karina Zárate, del DIF; Manuel Bustamante, de CECOP; Blanca Luz Saldaña, del ISM; Brianda Vivian Martínez, del ISJ y Elly Sallard, de la Comisión de Vivienda, por mencionar a algunos de los que ya han sido encartados en otros espacios de opinión.

 

Ahora bien, es obvio que a la gobernadora le interesa sobremanera garantizar la gobernabilidad para la segunda parte de su sexenio, para lo cual es menester mantener, y si se puede ampliar, mejor, la mayoría en el Congreso local y contar con una representación fuerte en el Congreso federal.

 

Así, los candidatos y candidatas a las diputaciones locales, las federales y la dupla al senado de la República deberán ser seleccionados con lupa y apoyados sin cortapisas, bajo el criterio casi único de que garanticen los triunfos electorales.

 

Un tema candente es el de las candidaturas al Senado, donde el nombre que más se ha barajeado es el de Miguel Ernesto Pompa Corella, pero en la lista aparecen otros como el alcalde de Hermosillo, Maloro Acosta; el de Cajeme, Faustino Félix Chávez, el director de Transversalidad en Sedesol federal, Antonio Astiazarán Gutiérrez y el diputado federal Próspero Ibarra.

 

Otro tema candente, sin duda, es el de la selección de aspirantes a las alcaldías, señaladamente las más importantes: Hermosillo, Cajeme, Huatabampo, Nogales, Navojoa, San Luis Río Colorado, Guaymas, Agua Prieta. Las últimas cinco, actualmente gobernadas por el PAN y, de acuerdo con nuestra fuente, la que presenta mayor grado de dificultad para su recuperación es Navojoa. El resto tienen menos grado de dificultad, pero su recuperación dependerá de los candidatos postulados y la efectividad de las campañas.

 

Para la alcaldía de Hermosillo suenan con fuerza los nombres de Ernesto de Lucas, Ulises Cristópulos, Epifanio Salido, Flor Ayala y Kitty Gutiérrez, aunque igual algunos de ellos también estarían considerados para contender por un diputación federal.

 

Por cierto, donde se pondrá bueno el asunto es Cajeme, donde ya levantó la mano el diputado federal Abel Murrieta Gutiérrez para decir que buscará la candidatura.

 

Nomás como dato, recuerdo que en 2015 pregunté a Ricardo Bours Castelo, antes de la selección de candidatos en el PRI si apoyaría a Abel Murrieta para contender por la alcaldía, y me dijo que desde su modesto punto de vista, no era el momento. Que su paso por el Congreso local lo había proyectado como un excelente legislador y que debería fortalecer esos activos en la cámara federal. Que en todo caso, lo apoyaría en 2018 como candidato a la presidencia municipal.

 

Ahí se las dejo.

 

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