Mexicano condenado a muerte se despide de su familia

Redacción /    2017-11-08
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La madre, hermanos e hijos del mexicano Rubén Ramírez Cárdenas se despidieron del reo condenado a muerte, en una visita de cuatro horas efectuada la mañana de este miércoles, unas horas antes de su ejecución programada en punto de las 18:00 horas.

La visita, encabezada por la madre del reo, Sanjuana Cardenas, varios de sus hermanos, y sus dos hijos ya adultos se dio en la Unidad Carcelaria Polunsky donde Ramírez Cárdenas ha permanecido desde 1998 poco después de ser sentenciado a la pena de muerte.

Ramírez Cárdenas estaba programado para ser trasladado este miércoles a la Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville, Texas, donde se ubica la cámara de la muerte.

El traslado, de 65 kilómetros, se realiza bajo fuertes medidas de seguridad y no se da aviso del mismo hasta una vez que el reo llega a la Penitenciaria Walls, una de las cárceles más viejas de Texas, ubicada en el centro de esta comunidad, donde desde hace más de cien años las autoridades estatales realizan las ejecuciones.

A lo largo de los últimos tres días diferentes miembros de la familia de Ramírez Cárdenas han acudido a visitar al reo en la Unidad Carcelaria Polunsky, en visitas que se han prolongado hasta por ocho horas.

Rubén ha podido hablar con su madre, tres de sus hermanos y sus dos hijos, que lo han visitado a lo largo de estos tres días.

De no posponerse la aplicación de la pena capital por la intervención en último momento de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos o gobernador de Texas, Gregg Abbott, Ramírez Cardenas será ejecutado a las 18:00 horas de este miércoles mediante inyección letal, acusado por el homicidio de su prima hermana Mayra Azucena Laguna el 22 de febrero de 1997.

Ramírez Cárdenas, de 47 años, originario de Irapuato, en el estado mexicano de Guanajuato, podría convertirse en el onceavo mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos.

La esperanza de no ser ejecutado se agotó; la Junta de Perdones y Libertades Condicionales de Texas le negó clemencia pese a las apelaciones de la ONU y autoridades mexicanas que pedían anular la condena capital.

“No tengo miedo, yo sé de qué me voy a morir”, exclamó Rubén Ramírez Cárdenas 96 horas antes de que se cumpliera su pena.

Como último deseo pidió ver a su madre Sanjuana Cárdenas todos los días hasta su ejecución en la prisión Allan B. Polunsky, en Livingston.

Su mamá de 66 años de edad, lo ha acompañado en el proceso legal desde 1997, cuando fue condenado a la pena de muerte por los delitos de secuestro, violación y homicidio de su prima hermana Mayra Azucena Laguna, de 16 años de edad.

En febrero de 1997 fue detenido y condenado a prisión: “Estoy en manos de Dios, se hará su voluntad”, dijo el mexicano a su amiga con quien intercambió cartas durante 15 años.

“No planeé hacer eso, estaba drogado con cocaína”

Los abogados del mexicano Rubén Ramírez Cárdenas, condenado a muerte en Texas por la violación y asesinato de su prima de 16 años hace más de dos décadas, acudieron el miércoles a una corte federal para tratar de frenar su ejecución.

Rubén Ramírez Cárdenas recibirá este miércoles la inyección letal a las 18:00 h (tiempo de la Ciudad de México) por el asesinato en febrero de 1997 de Mayra Laguna en el Valle de Río Grande, en el sur de Texas.

La estudiante de secundaria fue secuestrada de su dormitorio en el apartamento de la familia en McAllen y su cadáver fue hallado más adelante en un canal cerca de un lago. En una confesión a la policía, Ramírez dijo que él y un amigo se llevaron a Mayra en el auto de su madre, que él tuvo relaciones sexuales con ella y la mató a golpes cuando ella peleó con él luego que la desató para dejarla irse.

El amigo que iba con él, José Antonio López Castillo, hoy de 45 años, fue sentenciado a 25 años de prisión por secuestro agravado.

Ramírez, de 47 años, sería el séptimo condenado ejecutado este año en Texas, que realiza más ejecuciones que ningún otro estado.

“Yo no planeé hacer eso, pero estaba drogado con cocaína”, les dijo a las autoridades.

Declaró que después que él la golpeó en el cuello, la muchacha comenzó a toser sangre y tener problemas para respirar. Dijo que tras no conseguir resucitarla, la ató y “la dejó rodar a un canal”.

Fuente: ADN 40/ Milenio


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