Sin medias tintas

Tocando fondo

Omar Alí López /    2018-06-10
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Si usted ha tenido oportunidad de leer a León Tolstoi sabrá que su vida no era de lo más placentera que digamos. Tanto Guerra y Paz como Ana Karenina son dos de sus grandes obras maestras, escritas en más de ¡1000 páginas cada una!

Esa creatividad exacerbada provenía de sus crisis depresivas, como lo refleja en su famoso ensayo Mi confesión. En ese trabajo se refleja un impresionante problema personal, mismo que puede ser sintetizado en las siguientes frases: "Mi vida se había detenido de golpe. Podía respirar, comer, beber, dormir. En realidad, no podía evitar hacerlo, pero no había una vida verdadera en mí".

Tolstoi padecía de depresión. La enfermedad del futuro, le dicen algunos especialistas.

Y en efecto, según la Organización Mundial de la Salud, para el 2020 habrá cerca de 140 millones de personas que vivirán este problema de salud mental, convirtiéndola en la principal enfermedad incapacitante del planeta.

Probablemente usted ha sentido tristeza o melancolía en alguna ocasión. Eso no es depresión. Ésta es más compleja y se da cuando esos estados emocionales se convierten en patológicos, es decir repetitivos o permanentes.

En otras palabras, no tiene nada de malo que se sienta triste a menos que continuamente se sienta igual.

Hay varios estudios que defienden la depresión como factor de discapacidad laboral. De hecho, aquí mismo en Sonora hay personas que son incapacitadas por ese motivo, y no hay nada malo en ello. El inconveniente, como en todas las cosas, se da cuando se abusa.

Las licencias humanitarias del sector Salud en Sonora, por ejemplo. Su función es por demás noble, ya que se otorgan a personas que no pueden desarrollar su vida laboral (no hay nada de malo en ello); pero aquí se entregan solo a los afines al secretario general del sindicato (el abuso).

En un episodio depresivo, la capacidad para disfrutar, la energía vital, el interés y la concentración disminuyen considerablemente, y pueden variar de intensidad, al grado de que en los episodios graves esta situación es más intensa y se hace presente la idea de la autodestrucción (suicidio).

En este punto es cuando se dice que quien sufre la depresión ha tocado fondo, porque no puede caer más bajo emocionalmente.

Si bien no hay variables claras que expliquen la depresión, algunos expertos defienden la idea de que a ésta pueden motivarla los círculos viciosos de uno o varios factores, es decir, aspectos repetitivos.

Si aplicamos lo anterior a la sociedad mexicana, por las perspectivas electorales podemos hablar de una depresión social que ha tocado fondo, y así como para curar la depresión es necesario romper los eslabones de la cadena de causas que la provocan, así quizá se está delimitando un rompimiento en la forma de ser gobernados, con la creencia de que será la respuesta a una sociedad más estimulante.

La cuestión es que, como dije anteriormente, también se generan las ideas de suicidio. Así que, ¿cómo sabremos la diferencia entre las dos visiones? Solo el tiempo nos dará la respuesta, nadie más... Hay que prepararse.

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