Rastrillando

¡Viva el Rey! ¡Muera el Rey!...

Mario Munguía Murillo /    2018-12-03
Publicar en:  



Cada seis años pasa lo mismo pero con variantes, y las frases célebres son: “Borrón y cuenta nueva”, “ya lo pasado pasado” y, “circo maroma y teatro”, entre muchas más pero estas, podríamos decir, son clásicas.

Mi generación es la que vivimos un cambio social; es, la que un día despertamos hablando de amor y paz, la que rompió paradigmas sociales, la de flores y, música psicodélica, la de la minifalda, el pelo largo en los hombres, la que leía a Herman Hesse, Nietzsche, los poemas de Gibran Jalil Gibran y los conciertos de Avandaro y Woodstock.

También, la de los movimientos estudiantiles (67, 68,72), la Liga 23 de Septiembre, la guerra de Vietnam y, los golpes de Estado de Chile y Argentina; pero también la represión de un gobierno que se negaba a soltar el poder donde sus brazos ejecutores eran la Dirección Federal de Seguridad y el PRI.

El mundo se empezaba a “globalizar”.

A esa generación pertenece Andrés Manuel López Obrador; el hombre que inició su carrera política bajo el manto del PRI.

Hoy, el presidente de los mexicanos –todos- tiene la oportunidad de ser congruente con el decir y su actuar; dijo durante los últimos 20 años que México debe cambiar por el bien de la gente, principalmente los pobres, castigar la corrupción y abolir la impunidad.

Ese es su compromiso, por eso gano, por eso la gente voto por él, por eso cree en él.

Habló de esperanza, de amor y paz.

El señor presidente ya no solo es para los 30 millones de mexicanos, ahora debe sumar al resto que son tres veces más que los 30. Ante esto, tendrá que cabalgar a ritmo de la canción Riders on the Storm (Jinetes en la tormenta,  The Doors).

El panorama no es alentador, enfrentar los flagelos de la corrupción e impunidad, significa enfrentar el poder económico que mueve este país. El crimen organizado y sus tentáculos llegan donde aquellos que vemos como probos hombres y mujeres de la sociedad (políticos, empresarios, sacerdotes, maestros y profesionistas).

Pero siempre hay una esperanza, solo hay que tener Fe.

Mi generación, la misma del señor presidente, cantábamos  – Aquarius / Let the sunshine in-, de  The Fifth Dimension que a la letra dice así:

Cuando la Luna esté en la Séptima Casa, /y Júpiter se alinee con Marte, /entonces la Paz guiará a los Planetas, /y el Amor conducirá a las Estrellas. //Es el amanecer de la Era de Acuario... la Era de Acuario...¡Acuario!...¡Acuario!

Abundarán la armonía y la comprensión, /la simpatía y la confianza, /no habrá más engaños ni más burlas: /una vida dorada, sueños de visiones, una revelación mística cristalina, y la auténtica liberación de la mente…¡Acuario!...¡Acuario!

Amor y Paz, era la esperanza de aquellos jóvenes (los viejos de hoy), así, hoy, a medio siglo de distancia en el tiempo, volvemos a escuchar aquellas palabras que abrieron un nuevo mundo en la vida de la nación; esperemos y no queden solo en el discurso de un político más.

Pero, también esperemos que la confrontación que se da en las redes sociales, entiendan que el 1 de julio ya es parte de la historia y, sobre todo, se limpien las telarañas mentales donde el “argumento” es el insulto y denostación.

El señor López Obrador YA es presidente de la república. Tú presidente y el mío.

Fueron dos escenarios los que marcan la cuarta transformación; el primero, en el Congreso de la Unión, el protocolario, ante los poderes de la nación, apegado a la Ley; la entrega de la banda presidencial del que se va.

El segundo, en el Zócalo de la ciudad de México, ante el pueblo mestizo venido de todos los rincones del país; ahí, el otro México presente, los descendientes de los pueblos originales que le otorgaron el “bastón de mando”, le purificaron el alma y lo hicieron responsable del futuro de la raza de bronce. 

Ya como presidente legítimo, el señor López Obrador leyó los 100 puntos que durante más de una década formaron parte de su discurso para llegar a su meta: la presidencia de la república; son 100 propuestas (promesas) que habrá de ejecutar en su mandato de manera paulatina. Imposible sean de hoy para mañana. Demos un voto de confianza.

Este nuevo periodo de gobierno federal, al igual que Vicente Fox, cambio la imagen oficial –hay que borrar el pasado-, y a partir de hoy, veremos el color guinda, a Benito Juárez portando una bandera y flanqueado por Miguel Hidalgo, José María Morelos, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, con la leyenda “Gobierno de México” en la base el Escudo Nacional. El fondo guinda tiene difuminadas las plumas del ala del águila del Escudo.

La Reforma Educativa desaparecerá, habrá 100 nuevas universidades (ahora me explico porque anduvo aquí su hijo), todos los estudiantes de primaria y secundaria serán becados, los preparatorianos también, y en tres años tendremos un mejor servicio médico y medicinas gratis –igual que en Canadá y los países bajos, aseguro-; a nosotros los viejos, nos doblaran (sic) la pensión y jubilación.

El 1 de diciembre del 2018, fue un día que no se olvidara, quedara grabado en la memoria porque los mejicanos –con J de jodidos, y minúsculas- tenemos aún la esperanza de ver un México mejor; pero, para que esto suceda, usted y yo también tenemos que ser mejores, tolerantes, educados, y no ser parte del flagelo que es la corrupción. Usted tiene la palabra.

Pero mejor a’i se las dejo. Todo parece indicar que esta navidad y próximo año nuevo, será de convivencia sana, familiar y, esperanza de vivir en Paz…¡¡¡SARAVAH!!!

 


Opiniones sobre ésta nota
Envía tus comentarios