El acoso coarta los derechos y capacidades de llevar un proyecto de vida: Lucía Melgar Palacios

Especial /    2019-03-07
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“El acoso laboral y el acoso sexual son manifestaciones de un afán de dominación sobre otra persona, un otro u otra que se considera inferior o menos digno de respeto por su posición subalterna, por su género o por su orientación sexual u otro rasgo”, señaló la doctora Lucía Melgar Palacios.

 

La académica del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) agregó que se considera acoso cualquier conducta verbal o física, no solicitada ni deseada que ofende, humilla y degrada a las personas, durante su conferencia Tarea urgente: prevenir y sancionar el acoso sexual impartida en El Colegio de Sonora.

 

Explicó que el acoso se ha naturalizado bajo la apariencia de la seducción, y la persona que lo padece tiene sensación de inseguridad y miedo, lo que atenta contra el derecho básico de vivir en un ambiente propicio de desarrollo personal, intelectual o profesional.

 

“Esta discriminación persiste en creencias y prejuicios que empujan a las mujeres a circunscribirse al ámbito privado, a la maternidad, al cuidado y se ve en conductas discriminatorias o violentas que pasan desapercibidas en tanto la desigualdad de género es estructural”, destacó.

 

Melgar Palacios comentó que el acoso sexual es un problema recurrente en las universidades públicas y privadas mexicanas, de la capital y de provincia y son las autoridades académicas las que tienen la responsabilidad y obligación de garantizar un clima propicio para el desarrollo personal e intelectual de la comunidad estudiantil.

 

Lo anterior, añadió, incluye prevenir y sancionar toda violencia, en particular el acoso y la violencia sexual contra cualquiera de sus integrantes, tienden a eludirla y la enfrentan sólo cuando hay presión de estudiantes y profesoras, o escándalos públicos

 

Expuso que ningún protocolo por sí mismo resolverá la normalización de la violencia machista que predomina en el país y en el ámbito educativo, pero si las normas tienen fallas, deben reformarse y no se puede cerrar los ojos ante una realidad.

 

Por su parte, agregó que el acoso laboral degrada las condiciones de trabajo y afecta los derechos de salud física y emocional de las personas, y puede ejercerse entre iguales o entre subordinado y superior en jerarquía.

 

Invitó a la reflexión sobre como permitir que agresores, amenacen a quienes dan seguimiento a casos, hace a quienes están involucrados responsables de la impunidad y de la violencia que afectan el desarrollo de quienes padecen el acoso y se debe dejar de negar o minimizar el problema.

 

La doctora Mercedes Zúñiga Elizalde fue la moderadora de la conferencia en marco de la cual se montó la exposición de la doctora Mireya Scarone Adarga Voces y silencios en el auditorio de posgrado de El Colson.

 


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