Qué pena con los diputados infantiles

Arturo Soto Munguia /    2019-04-26
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En sentido estricto, no tendrían por qué sorprender los hechos presentados ayer en el Congreso local.

 

Como representación plural de las diversas fuerzas políticas que coexisten en el estado resulta natural el debate -a veces álgido- sobre los diferentes temas que allí se abordan. Tengo más de 20 años cubriendo esa fuente y puedo asegurar que ninguna legislatura ha estado exenta de este tipo de zipizapes, protagonizados usualmente por las bancadas minoritarias.

 

Lo que sorprende en todo caso es el acelerado proceso de desgaste que ha sufrido esa mayoría que llegó en coalición encabezada por Morena y que ya en tres o cuatro ocasiones ha dado muestras de su falta de oficio para asumir su condición de mayoría, y de su vocación por mantenerse en esa zona de confort donde algunos se formaron políticamente, como oposición, donde resulta más cómodo la alharaca, la estridencia, la toma de tribuna, el cántico que apela a la sumisión frente a la divinidad de San Andrés, como recurso para justificar la ausencia de capacidad, de propuesta, de voluntad por los acuerdos.

 

Peor aún: de una probada incapacidad para entender la oportunidad histórica que, haya sido como haya sido, les brindó la ciudadanía el pasado 1 de julio para probar que podían marcar la diferencia en el ejercicio legislativo, dignificando las tareas que el mismo implica y proyectando una nueva imagen del Poder Legislativo, no la del chabacano mitin plazuelero y la arenga callejera que mostraron ayer.

 

Los diputados y diputadas de Morena tomaron la tribuna del Congreso y terminaron reventando la sesión, obligando a la presidenta en funciones, María Dolores del Río a clausurarla debido a la falta de condiciones para darle continuidad al orden del día.

 

El motivo de su molestia tiene que ver con la elección de la mesa directiva para la diputación permanente, que según argumentan le correspondía a ese grupo parlamentario, aunque el resto de las bancadas sostienen que el acuerdo respectivo es en el sentido de que la presidencia para ese periodo le corresponde al partido Verde, en este caso representado por Luis Mario Rivera Aguilar.

 

Al reventar la sesión, siete dictámenes se quedaron sin discusión ni aprobación, entre ellos el relativo a una reforma al Código Penal para incluir el maltrato infantil como delito.

 

Pero además, el desplante morenista ya puso en riesgo otros acuerdos en temas no menos importantes.

 

Explicando: la primera comisión de Hacienda aprobó en días pasados una solicitud del ayuntamiento de Hermosillo para reestructurar de nuevo su deuda, pero ayer por la tarde circuló fuerte la versión de que algunos integrantes de esa comisión están reconsiderando su voto y podrían rechazar la solicitud en el pleno.

 

Esa comisión la integran Diana Platt, Luis Armando Colosio y Yumiko Palomares (Morena); Rodolfo Lizárraga (PT); Fermín Trujillo (PANAL), Alejandra López Noriega (PAN) y Luis Armando Alcalá (PRI).

 

Si, como ha circulado, algunos de esos diputados votan en contra y operan con sus bancadas para ir en contra de la reestructura, la principal afectada sería la alcaldesa Célida López Cárdenas, cuyo gobierno quedaría en calidad de víctima colateral del poco oficio de los diputados de su partido, entre los cuales, por cierto, trae algunas malquerencias.

 

Habrán de recordar que hace unas semanas, diputados de Morena se ausentaron de la sesión en la que se dictaminaría la solicitud de juicio político contra el Maloro Acosta, provocando que la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales dejara sin efecto dicha solicitud enviada por el gobierno municipal de Hermosillo.

 

Eso generó una gran molestia en la alcaldesa, que incluso se pronunció por la destitución de la coordinadora parlamentaria, Ernestina Castro, en un episodio de confrontación que requirió la mediación del mismísimo jefe nato del partido en Sonora, Alfonso Durazo Montaño, que intentó hacerlas fumar la pipa de la paz durante el trayecto a San Carlos, donde se llevó a cabo un encuentro con empresarios para tratar el tema de la seguridad pública.

 

La reestructuración de la deuda del ayuntamiento capitalino es uno de los temas que penden de un hilo, pero no es el único. Hay una agenda muy nutrida de asuntos relacionados con los gobiernos municipales que podrían atorarse por la falta de acuerdos en el Congreso y la insistencia de la bancada morenista en seguirse dando de balazos en los pies.

 

Ya son varios los desencuentros que han tenido con sus aliados del PES y el PT y ayer mismo anunciaron que el diputado Luis Armando Colosio Muñoz había sido separado de la bancada de Morena, con lo que siguen debilitando esa posición de fuerza con la que llegaron celebrando por todo lo alto, en septiembre pasado, que habían roto la hegemonía prianista en el Congreso.

 

Tal celebración, sin embargo, les duró bien poco. Podría decirse que en el ADN de la izquierda existe siempre ese gen de la división que los lleva a confrontarse entre ellos, pero en el caso de la bancada de Morena eso se vuelve más notable por la presencia de ex priistas, ex panistas y no pocos improvisados que ganaron el premio de la rifa con un boleto regalado.

 

El caso de Yumiko Yerenia Palomares no es el único, pero a partir de ayer, sí el más notable. Sin militancia previa (o al menos presencia pública en la vida pública), sin experiencia ni formación política; sin un discurso más o menos articulado, llegó al Congreso signada por el PES y regresó a Morena al primer desencuentro que tuvo con el coordinador Jesús Alonso Montes Piña.

 

Ayer, durante la toma de la tribuna intentó arrebatar el micrófono a la presidenta María Dolores del Río, en una actitud barriobajera que incluyó algunos roces físicos, lo que le valió fuertes críticas en redes sociales.

 

Se invalidan, desde luego, aquellas impregnadas de un tufillo clasista que la juzgan por su aspecto físico, el color de su piel o la tendencia kitsch de sus outfits, no así las que cuestionan su falta de oficio político o sus arrebatos violentos.

 

En fin, un triste espectáculo al que por cierto asistieron jóvenes estudiantes que suelen ser llevados por sus maestros a las sesiones del pleno como parte de su formación cívica y que seguramente salieron con un mal sabor de boca.

 

El próximo martes se llevará a cabo la sesión en la que se dará cumplimiento a la ceremonia de Diputado Infantil por un Día, en la que cada año se abre un espacio para que los alumnos de primaria seleccionados previamente en un concurso en sus distritos, ocupen las curules en el Congreso para recrear esa fantasía de civilidad y buenas intenciones que debería ser la práctica legislativa, ayer convertida de nueva cuenta en un pleito de callejón.

 

II

 

Reveladora encuesta la realizada por la empresa Massive Caller sobre el nivel de confianza ciudadana en sus gobernadores-

 

La pregunta fue directa y sencilla: “Si el gobernador de su estado fuera su vecino y usted tuviera que ausentarse por varios días, ¿le confiaría las llaves de su casa?

 

El que ocupó el primer lugar fue Mauricio Vila Dosal, gobernador panista de Yucatán. El segundo lugar fue para la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, seguida muy de cerca por el de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel.

 

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