Rastrillando

Dios nos agarre confesados…

Mario Munguía Murillo /    2019-08-11
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Cuál es el mensaje que quieren mandar AMLOver y Alfonso Durazo, debería ser la pregunta sin interrogación.

El histórico puerto de Guaymas será el lugar donde el próximo martes 13 asistirán el titular de seguridad pública federal, Alfonso Durazo Montaño; los secretarios de Defensa Nacional y de la Marina, el general Luis Cresencio Sandoval González y el almirante José Rafael Ojeda Durán, respectivamente, así como la gobernadora Claudia Pavlovich y alcaldes de Hermosillo, Cajeme, Navojoa, Guaymas y Empalme. Y por supuesto el señor López, el presidente de este hermoso país.

Guaymas ha sido sede de varias reuniones con el tema de la seguridad, e incluso, se han suspendido actos cívicos y sociales ante la ola de ejecuciones que se han dado en la región Guaymas-Empalme en los últimos 5-6 años.

Por ejemplo: en septiembre de 2016, se canceló el Grito de Independencia y el Desfile Cívico Militar debido a una balacera en una plaza comercial de la colonia Las Delicias, que dejó una mujer embarazada muerta y seis heridos.

En aquel entonces, el Procurador .hoy Fiscal-  General de Justicia en el Estado era Rodolfo Montes de Oca Mena, que presto, informó que “corporaciones policiacas de los tres niveles de gobierno y elementos de la Marina Armada de México, iniciaron operativos para ubicar a los responsables con el apoyo de un helicóptero de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública”. Decía el boletín –y continúan con el mismo “machote” (así se les dice al formato utilizado en cualquier dependencia burocrática).

Y así podemos enumerar muchas.

En México, en sus estados y municipios existen aproximadamente 331 mil personas que son policías o agentes de tránsito. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo dada a conocer por el  Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el  año 2017. Las cifras han cambiado al día de hoy.

En ese universo de uniformados están la Policía Federal de Caminos, Policía Federal (con tendencia a desaparecer), PGR, la Policía Ecológica, los agentes judiciales, los policías preventivos, los custodios y celadores de los centros de reclusión; también el ejército y marinos. Sin contar otras “instituciones”  como el CISEN y, vaya usted saber.

Lo cierto es que son muchas Instituciones en el ámbito de la Seguridad.

Felipe Calderón siendo presidente, ”saco” al ejército a las calles, que en operativos de vigilancia recorrían calles y veredas junto a las policías locales y federales, esto tuvo un  costo político porque sus “adversarios” decían que no eran funciones del glorioso ejército mexicano.

Enrique Peña Nieto, en su mandato, creo la Gendarmería, una especie de fusión de los policías federales  y ejército. Sus adversarios se le echaron en sima. No dio resultado.

Ahora, el señor López creo la Guardia Nacional que, no es otra cosa que “La Gendarmería”, solo que el control absoluto lo tiene el mando superior del ejército y marina y, los adversarios de Calderón y Peña. El mundo al revés.

La primera vez que oí la palabra “gendarmería”, fue en mis años mozos, y se relacionaba con actos violentos que ejercían los gobiernos fascistas de Chile, Italia India, Suráfrica.

Los “adversarios” de  Calderón y Peña Nieto, los han señalado como “asesinos” por usar el ejército en funciones que solo corresponden (corresponderían) a los Estados y municipios –por aquello de la soberanía-.Hoy lo aplauden.

Siempre es bueno recurrir al pasado, a la historia diría el señor López cuando quiere hacer una analogía de la realidad mexicana.

"Tiempo de canallas", le llamó Lillian Helmann a la época macartista de la persecución de conciencias en Estados Unidos (1947-54), con pretexto del peligro comunista como amenaza real al estilo americano de vivir y consumir. Su esposo, el gran Dashiel Hammet, perseguido y asediado, como ella, sintetizó no sólo la época, sino las invocaciones al patriotismo con las cuales los fascistas americanos se justificaban, con una frase inmortal: “la patria es el escudo de los canallas”. Rafael Cardona/ 2018-12-28/Crónica de hoy.

Bueno, este martes 13, Guaymas será el espacio donde -se supone una vez más- los responsables de la seguridad en este país analizaran –una vez más-, evaluaran –una vez más-, firmaran convenios -una vez más, solo que olvidan que es su obligación cumplir con sus funciones-, y vaya usted a saber que otras ocurrencias mediáticas sacaran.

Los más de 60 millones que componen la masa del pueblo sabio, viven con temor porque las autoridades responsables de velar por la seguridad, hoy y ayer, han sido rebasadas por lo que se conoce como “crimen organizado”.

Mientras todo esto sucede, los diputados y senadores, continúan con la perorata de “cambios a las leyes”; las Leyes existen desde hace muchos años, ahí está la Constitución Política de México y, la de los Estados federativos.

El problema es simple. No sé aplican como debería de ser.

¿Culpables? ¿Cómplices? Los jueces, los policías corruptos, los políticos impunes, y en muchas de las ocasiones los ciudadanos.

¿Las causas? El perverso juego de los políticos en los cambios al sistema educativo.

Pero bueno, este serio problema ha servido para inventar especialistas en seguridad (que hoy han brotado como hongos después de la lluvia), que “evalúan” y contabilizan los muertos y desaparecidos, critican y culpan, pero no dan soluciones ni señalan con nombres y apellidos; son simple cifras numéricas.

Pero mejor a’i sé las dejo…El hoy dirigente del PRI en Sonora, Ernesto “El Pato” De Lucas, señaló que no hay una estrategia contundente para tratar el homicidio doloso y mucho menos se atreven a hablar de ello; el Pato, fue secretario de seguridad pública durante el sexenio de Eduardo Bours, y cuando candidato a la presidencia municipal en el 2018, presento a John Pistole, como su asesor, personaje que trabajo durante más de 26 años en el servicio de  seguridad en los Estados Unidos, y eso, es mucho decir…

Ahora sí…Dios nos agarre confesados…¡¡¡SARAVAH!!!

 


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