Reforma electoral: votos matan posicionamientos

Arturo Soto Munguia /    2020-05-24
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Este martes o a más tardar el jueves de esta semana, habrá de votarse en el pleno del Congreso del Estado el paquete de reformas electorales que tienden a armonizar la legislación local con la federal, en un proceso que se repite al menos cada tres años.

 

Es, digamos, un procedimiento normal en la práctica legislativa, aunque esta vez estuvo cruzado por la pandemia del Covid19 y sus secuelas, generando condiciones atípicas que fueron aprovechadas por los opositores a la reforma para ir en contra de ellas, negándose a votarlas a favor y sin presentar contrapropuesta alguna.

 

El argumento de que los diputados y diputadas tendrían que abocarse a los temas relacionados con el abordaje de la pandemia tuviera cierta validez si en el Congreso no se hubiesen tocado otros temas en estos dos meses, pero no fue así.

 

En realidad, la oposición a la reforma inicialmente agrupó a Morena y sus aliados del PT y PES, sumándose incluso la diputada de MC, María Dolores del Río, aquel 21 de abril cuando lograron sacar del orden del día el paquete de reformas, si bien el tema sobre el que la coalición tuvo más reticencias era el de la segunda vuelta electoral.

 

Un mes después, el tema regresó a la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, ya sin la propuesta de segunda vuelta. Los diputados del PT y PES en esa comisión votaron a favor y el siguiente paso es discutirla y en su caso, aprobarla o rechazarla en el pleno.

 

Como ninguna propuesta implica reformar la Constitución, no se requiere la mayoría calificada para aprobarlas; sólo la mayoría simple, 17 votos que previsiblemente están asegurados en el bloque coyuntural PRI-PAN-PANAL-PT-PES.

 

Los posicionamientos de PT y PES para fundamentar su voto a favor de la reforma, coinciden en que las propuestas en ella contenida favorecen la democratización de la justa electoral fortaleciendo candidaturas independientes y comunes; el derecho a la información que implica la inclusión de las fotografías de candidatos y candidatas; el ahorro de recursos al reducir los tiempos de precampaña y campaña, así como la profesionalización del Instituto y el Tribunal electorales.

 

Morena se ha quedado solo en la oposición al paquete de reformas y también se ha posicionado, argumentando que las propuestas no fueron suficientemente socializadas y que el objetivo del mismo “refleja la ambición y desesperación del viejo régimen por arrebatar en el escritorio lo que no pueden ganar en las urnas, ante su inminente derrota el próximo año”, según se lee en un documento firmado por Jacobo Mendoza y Javier Lamarque Cano, presidentes del Comité Ejecutivo Estatal y el Consejo Estatal de Morena, respectivamente.

 

Otro posicionamiento relevante lo dio a conocer ayer el presidente municipal de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal Alvarado, quien reconoce la necesidad de armonizar la legislación local con la federal a más tardar el 31 de mayo, pero reclama que no se realizaron consultas a los alcaldes, sobre todo los de Morena, que encabezan los municipios más grandes del estado.

 

“No se discute el contenido, con elementos positivos en la parte de candidaturas independientes, mayor participación de los jóvenes y sobre todo, disminución del tiempo de campaña a la gubernatura. El problema es la forma, con la cual me expreso en desacuerdo. Se hace en un momento en que las marcas políticas que se manifiestan por estos cambios son valoradas como poco confiables en la percepción de los sonorenses y siguen una ruta de nula transparencia, pésimo momento para buscar sacar raja a su favor e inocencia en las justificaciones que dan para los pasos que están dando”, sostiene.

 

“Si se pretende, por un asunto de tiempos, trabajar en una reforma electoral ineludible, preséntese un plan de los mismos, consúltense todas las voces, respétense las formas y sobre todo, no se juegue a querer hacer cosas buenas pero jugando a la mala”, agrega.

 

Los posicionamientos, tanto de los dirigentes de Morena como del alcalde cajemense son fuertes, pero no se traducen en votos, sobre todo en votos de sus aliados sobre quienes por cierto desataron una campaña no menos agresiva para descalificarlos y tacharlos de traidores, lo que a la postre sólo refuerza el sentido de su voto.

 

Un voto, a juzgar por los posicionamientos que también hicieron públicos, razonado e informado.

 

El PT, por ejemplo, en voz de su dirigente estatal Ramón Flores sostuvo que la reforma favorece al electorado.

 

“Fiel al mandato popular que nos ha dado la gente en las pasadas elecciones, las distintas fuerzas políticas representadas en el Congreso del Estado se han puesto a analizar desde hace casi seis semanas le paquete de reformas teniendo claro siempre como horizonte y referente el mandato popular. El PT ha decidido apoyar estas modificaciones que beneficiarán al electorado”, sostiene.

 

Destaca la reducción en los tiempos de campaña y en los gastos excesivos. Respecto a la reforma al IEE apunta: “Es una demanda de quienes nos dieron su confianza para que el poder y las decisiones dejen de estar en las manos de unos cuantos que se creen dueños y amos de las instituciones para convertir sus decisiones colegiadas, transparentes y en una actitud permanente de rendir cuentas para que la ciudadanía conozca de manera clara que su voto sea respetado por órganos verdaderamente imparciales, equitativos y objetivos”.

 

Vamos a defender que el IEE deje de tener un mando unipersonal y se convierta, tal cual dice su nombre: “y de Participación Ciudadana”, agrega.

 

Por su parte, el coordinador parlamentario del PES, Julio Alfonso Montes Piña expuso que con su voto en contra lograron echar atrás la segunda vuelta electoral, pero “estamos frente a la oportunidad de incidir favorablemente en el fortalecimiento de los derechos de participación de las y los ciudadanos por lo que creemos firmemente que se debe incluir en la legislación el concepto de paridad de género y mecanismos para evitar que se incurra en violencia política de género contra la mujer, al incluir un procedimiento sancionador”.

 

(Por cierto, este tema fue enviado a la Comisión para la Igualdad de Género que sesionará este lunes para dictaminar la iniciativa respectiva).

 

En resumen: el paquete de reformas electorales, una vez eliminada la segunda vuelta, tiene la aprobación de la mayoría de los diputados, así que todo apunta a que será votado a favor.

 

Quedan, sin embargo, un par de incógnitas.

 

Por un lado, el destino de la coalición Morena-PT-PES, que en temas claves se ha desmoronado y rumbo a la escalada en la intensidad política de los meses preelectorales por venir no se sabe si mantendrán la unidad, así sea en momentos coyunturales, o si de plano se van cada fracción por su lado.

 

Por el otro, la disputa por las joyas de la corona en 2021: la gubernatura y la mayoría en el Congreso.

 

Morena confía mucho en que su oposición está moralmente derrotada; que el presidente sigue con el bono democrático casi intacto, y que los miles de millones de pesos destinados a los programas de bienestar les garantizan el triunfo electoral en 2021, con o sin reforma electoral.

 

La oposición a Morena, por su parte, también está muy confiada en que los desatinos, cuando no los francos desbarres del gobierno federal, pero sobre todo de los gobiernos municipales morenistas en Sonora harán que la gente voltee a ver a sus candidatos el año que entra.

 

Ni una ni otra cosa es totalmente cierta. Muchas cosas habrán de pasar en el camino a la elección 2021, que se anticipa cruenta.

 

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