¿EL PRESIDENTE MÁS ATACADO?

Bulmaro Pacheco Moreno /    2020-07-26
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La tumba del expresidente (en 11 ocasiones) Antonio López de Santa Ana
se encuentra impecable en el Panteón del Tepeyac (Lote A, fosa 17),
desde 1876, en el Cerro de la Villa de Guadalupe.

En el mismo lugar reposa también su segunda esposa, Dolores Tosta, que
murió en 1886. Su tumba se mantiene intacta y con buen nivel de
mantenimiento. El pasto cortado, las plantas regadas y se ve que
regularmente le dan su toque de pintura, algo que no se ve en el resto de
los sepulcros.Santa Ana fue muy atacado durante sus períodos
presidenciales y después de dejar el Poder. Había razones: su obsesión
por el Poder y por ocupar la Presidencia, y su entreguismo con el clero y
con el extranjero, que lo llevaron a enfrentarse a los actores políticos de su
tiempo, hasta que con el Plan de Ayutla se dio por terminada su ambición.
Aún así, en las 11 ocasiones en que fue presidente de México acumuló 9.6
años. Fue vencido y exiliado y su desprestigio se fue agrandando con el
tiempo… y con el juicio de la historia.

Benito Juárez murió en 1872 a los 66 años. Fue presidente de México en
cuatro ocasiones, acumulando casi 15 años en el Poder (14.7). Fueron
años particularmente complicados: La Guerra de Tres Años (1857-1861),
el segundo imperio de Maximiliano (1864-1867) y varios intentos de
asesinato. Sus restos descansan en el Panteón de San Fernando, en la
Ciudad de México. Juárez impulsó reformas de fondo; la principal: la
separación de la Iglesia del Estado (Leyes de Reforma), como la aplicación
de la Constitución de 1857. Gobernó con una de las mejores generaciones
de políticos y servidores públicos que ha dado México. Enfrentó a poderes
reales y fue víctima de innumerables ataques.

Al presidente Francisco I. Madero lo sepultaron en febrero de 1913 en la
esquina poniente del Panteón Francés de la Piedad, de la Ciudad de
México. En 1960 pasaron sus restos al Monumento a la Revolución.

En el Panteón Francés estuvo también sepultado el vicepresidente José
María Pino Suárez, y en 1986 fue trasladado a la Rotonda de las Personas
Ilustres en el Panteón de Dolores.

Las tumbas de Madero y Pino Suárez en el Panteón Francés serían
ocupadas después por sus viudas: Sara Pérez de Madero, fallecida en
1952, y María Casimira Cámara Vales de Pino Suárez, fallecida en 1970.

Como presidente, Madero fue atacado desde el principio tanto por los
emisarios del pasado (León de la Barra, Félix Díaz) como por sus
partidarios que le exigían concretar en la realidad cambios prometidos
(Zapata, Pascual Orozco). Duró solo 16 meses en la Presidencia.

Victoriano Huerta fue atacado desde el principio por la forma en que llegó
al Poder, por la traición cometida y su entreguismo al embajador de los
Estados Unidos Henry Lane Wilson para ejecutar el golpe de Estado y la
muerte de Madero y Pino Suárez en 1913.

Los ataques incluyeron la rebelión armada de los principales dirigentes de
la Revolución. Huerta cayó en julio de 1914, a los 17 meses de haber
asumido. Huyó a Europa y trató de regresar a México para buscar de
nuevo el Poder con el apoyo de los Estados Unidos. Murió de cirrosis
hepática en El Paso, Texas, en 1916. Allá fue sepultado en el Panteón
Evergreen.

Pascual Ortiz Rubio fue muy criticado por la forma como llegó desde la
embajada en Brasil a la Presidencia, en 1929. La opinión pública lo motejó
como “El nopalito” y en sus dos años de gobierno se creó la famosa
expresión: “Aquí vive el presidente, pero el que manda vive enfrente”.
Sufrió un atentado a balazos que lo dejó herido.

Lázaro Cárdenas fue muy criticado desde el principio por el propio Plutarco
Elías Calles, posteriormente por la Iglesia por su tesis de la “educación
socialista”, y después por los terratenientes por el reparto agrario. Le
siguieron las compañías petroleras por la expropiación, los empresarios
por la organización de los trabajadores y al final por Juan Andrew
Almazán, quien se le rebeló ante la candidatura de Manuel Ávila Camacho
por el PNR.

A Miguel Alemán lo criticaron desde el principio por la evidente corrupción
en su sexenio y le hizo crisis su propia sucesión con el Henriquismo. Le
criticaron que quisiera reelegirse —o ampliar su período unos años más—
en la Presidencia —pretextando los saldos de la Segunda Guerra Mundial.
En su sexenio se generó el chiste aquél que decía: “Lo que más le ha
costado a México en su historia han sido: la pierna de Santa Ana, el brazo
de Obregón y la sonrisa de Miguel Alemán”.

Gustavo Díaz Ordaz no salvó el juicio de la historia por los crímenes de
1968. Muy criticado por su cerrazón política.

Luis Echeverría fue muy criticado desde el principio por su oratoria, por el
decorado folklórico de su presidencia, por el reparto agrario y por su
enfrentamiento con el sector empresarial. Al final de su sexenio por la
primera devaluación del peso en 22 años. Se habló de la posibilidad de un
golpe de Estado, muy de moda en ese tiempos.

José López Portillo también fue atacado desde el principio por el
nepotismo (muchos familiares en la nómina), por sus declaraciones en
defensa del peso mexicano, por las casas que le regalaron y al final por la
expropiación de la banca privada. Fue atacado hasta el final de sus días.
A Carlos Salinas de Gortari lo empezaron a criticar desde su elección en
1988. Fue al primero que le hicieron burla a través de máscaras de hule.

A Fox, Calderón y Peña Nieto les tocó gobernar con oposiciones en casi
todos los espacios. Fueron severamente criticados desde el principio de
sus gobiernos: Fox por el desencanto que provocó, Calderón por el
resultado de la votación y a Peña Nieto por la frivolidad de inicio.

Ahora el presidente López Obrador se queja de que es el Presidente más
atacado en la historia y eso no es cierto. Lo critican más por su estilo de
gobernar que por las decisiones que ha tomado. Por ejemplo:

No ha afectado intereses ni ha separado al poder político del económico
como prometió.Nada que ver con Juárez que se atrevió a impulsar las
leyes de Reforma y la separación Iglesia-Estado
Sus políticas no han cambiado al sistema político de fondo como lo hizo
Lázaro Cárdenas al impulsar el cambio total del sistema político.

No hay una programa de izquierda y el partido en el poder no maneja un
programa de gobierno que pudiera defender.

Con la iglesia, el gobierno mantienen una relación Distante, igual con el
sector empresarial con el que mantiene serias diferencias.

A los sindicatos no los toma en cuenta.Con los gobernadores la relación ha
sido hasta ahora distante y conflictiva.

Con los medios de Comunicación la relación ha sido normal y las llamadas
mañaneras han copado las expectativas.

Con los presidentes municipales no existe una relación formal. El gobierno
federal no cuenta con una política agraria de fondo que pudiera poner en
riesgo intereses tradicionales.

A los intelectuales les llama conservadores, los desprecia, los ataca y
descalifica sus ideas. Sus antecesores siempre llamaban al diálogo a sus
críticos. Más que debatir con ellos, los estigmatiza, por el mismo estilo
personal de gobernar. No es verdad que haya sido López Obrador el
Presidente más atacado hasta ahora. Falta mucho para que le llegue el
nivel de Juárez, Cárdenas, Madero, Ortiz Rubio, Alemán,Díaz Ordaz y
Salinas de Gortari, para no mencionar a los auténticos reprobados por la
historia: Santa Ana y Victoriano Huerta.

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