¿Y la Guardia Nacional?

Arturo Soto Munguia /    2020-08-03
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No se debe regatear ni un ápice al operativo coordinado que terminó con la captura del jefe del cártel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez Ortiz, mejor conocido en el mundo criminal como “El Marro”.

 

Fue una operación casi quirúrgica con la que concluyó un trabajo de inteligencia operado durante meses, en los que se fue cerrando el cerco sobre el objetivo criminal, que por cierto ya estaba muy desgastado después de varios episodios en los que incluso se detuvo a su padre, a su madre y a su hermana, si bien salieron libres después de unos días por violaciones al debido proceso.

 

Descabezar a un cártel, así sea uno de los más pequeños (en cuanto a su dominio territorial), aunque no menos violento y peligroso, abona mucho al gobierno federal, que no se anotaba un triunfo significativo en la lucha contra la delincuencia organizada desde que inició su gestión.

 

Peor aún, vivió días de vergüenza después de aquel episodio conocido como ‘El Culiacanazo’ en octubre del año pasado, que le resultó muy costoso en términos de credibilidad a su política de seguridad y de respeto a las fuerzas armadas.

 

Aunque el presidente haya dicho que su estrategia no sería la de capturar a los capos y exhibirlos flanqueados de agentes y militares como sucedía en el pasado, esta es una de las veces que hay que celebrar la presidencial reculada.

 

Lastimosamente, como suele pasar en este México tan lejos del aplanamiento de la curva del Covid19 y tan cerca de la elección 2021, abundaron los panegíricos de uno y otro bando, prestos a colgar sobre el cuello de sus afines la medalla de la captura.

 

Los panistas, ponderando la voluntad del gobernador de Guanajuato; los morenistas, la del presidente. Y los morenistas sonorenses, la del secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo Montaño que, a fuerza de ser sinceros, apareció sólo como redactor de partes tuiteros.

 

Pero bueno, en la guerra, el amor y las precampañas, todo se vale.

 

Insisto, no hay que regatear el operativo que derivó en la captura de ‘El Marro’. Soy el primero en aplaudirlo de pie, y lo mismo haré cuando capturen a ‘El Mencho’, a Ovidio Guzmán y a otros líderes de los cárteles que en sólo dos años han dejado una estela de muertos mayor que las registradas en los dos primeros años de los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, lo cual es mucho decir.

 

No hay que regatear, pero sí valen algunas dudas razonables.

 

La primera es destacar la ausencia de la Guardia Nacional en el operativo, que evidentemente corrió a cargo de la Sedena, y concretamente de las Fuerzas Especiales de Reacción, un grupo de élite del ejército mexicano, compuesto por militares altamente especializados que hicieron un trabajo pulcro y preciso.

 

(Por cierto, el 1 de agosto fue el 30 aniversario de la creación de esas fuerzas especiales conocidas como ‘Murciélagos’ porque suelen operar en las penumbras de la noche y atacar ‘a la hora del perro’, entre las 3 y 4 de la madrugada cuando hasta los perros duermen, según una fuente cercana al ámbito militar).

 

No fue un trabajo de inteligencia sólo de los militares; si así fuera, habrían llegado sin avisar siquiera a las autoridades estatales (como lo hicieron en Culiacán durante la malograda captura de Ovidio Guzmán); en el caso Guanajuato no sólo participaron los agentes de la fiscalía estatal, sino que fue un juez local quien obsequió la orden de cateo.

 

Eso habla de coordinación y es significativo porque sucede después de varios desencuentros entre el gobernador Diego Sinhué y el presidente López Obrador, y la reconciliación que se dio días atrás durante una gira del presidente a aquella entidad, donde el intercambio de cordialidades fue la tónica.

 

Ahora bien, ¿por qué es tan notable la ausencia de la Guardia Nacional en este operativo?

 

Pues porque según el decreto presidencial respecto al empleo de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, éstas sólo estarán facultadas como primer respondiente y tal apoyo estará siempre subordinado a la Guardia Nacional.

 

Evidentemente, en la captura de “El Marro” no sucedió así. Los militares condujeron las acciones de principio a fin (incluso el objetivo criminal fue trasladado a Ciudad de México en un helicóptero de las fuerzas armadas) y la autoridad civil estuvo relegada.

 

¿Desconfían de la Guardia Nacional? No lo sé. Pero desde hace tiempo hay versiones insistentes en el sentido de que los mandos castrenses (particularmente del ‘culiacanazo’ a estas fechas) no tienen la mejor de las relaciones con el Alfonso Durazo.

 

El más reciente desencuentro se dio a propósito del atentado contra el secretario de Seguridad de la Ciudad de México, cuando Durazo se apresuró a desacreditar la versión del propio Omar García Harfuch en el sentido de que los autores habían sido sicarios del CJNG. Fue el propio secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval quien confirmó con nombres y alias a los autores del ataque, validando la versión de García Harfuch.

 

En resumen: bien por la captura de “El Marro”; mal por esos nubarrones que indican tormenta entre civiles y militares en las tareas de seguridad pública.

 

De los militares y su efectividad selectiva y discrecional a la hora de ir por objetivos criminales ya ni hablar. Tampoco de la exhibición de los mismos, flanqueados por efectivos fuertemente armados, en uniformes de tarea, chalecos blindados, rostros cubiertos.

 

Quizás estemos llegando a ese punto en que algunos se están convenciendo de que los balazos funcionan más que los abrazos. Sobre todo si se acercan las elecciones.

 

Qué nervios.

 

II

 

Algo no le está funcionando bien a la alcaldesa de Navojoa. Con la espada de Damocles en forma de juicio político pendiendo sobre su cabeza, empieza a dar muestras de desesperación.

 

Chayito anda viendo enemigos por todos lados y actúa en consecuencia. El último reporte que nos llega desde la Perla del Mayo es que la alcaldesa pretende solicitar una orden de restricción para que algunas personas no se acerquen a más de cien metros del palacio municipal.

 

Entre esas personas se encuentra Teresita Álvarez ¡una regidora! También ka periodista Connie Peraza y el ciudadano Ofelio Pacheco.

 

Eso sólo pasa en Navojoa.

 

III

 

En los próximos días estará levantando el brazo para rendir protesta como vicefiscal especial de delitos electorales el joven y experimentado abogado Daniel Núñez Santos, cabeza de la terna propuesta por la fiscal General Claudia Indira Contreras.

 

El Congreso del Estado tenía un plazo de diez días hábiles para objetar la propuesta, pero como no hubo sesión para abordar el tema en ese lapso (que venció el pasado viernes) todo está listo para formalizar el relevo de Pedro Pablo Chirinos, que fue cesado fulminantemente por la fiscal General.

 

De cualquier forma, para objetar la propuesta de Claudia Indira se requerían las dos terceras partes de los diputados (22 de 33) y al parecer no había posibilidades de que Morena, donde se encuentran sus principales detractores completara esa mayoría calificada.

 

Habemus vicefiscal antimapaches.

 

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