Violencia y pandemia van de la mano: su destino, el desastre

Arturo Soto Munguia /    2020-08-04
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Dos estampas se volvieron virales ayer en las redes sociales, para aportar su cuota en la documentación del pesimismo. En la confirmación de lo que advertían los especialistas: la ausencia de políticas públicas eficaces ante la pandemia genera un vació que se llenará con la violencia y la deshumanización.

 

En la primera de esas estampas, un ladrón sube a una combi de pasajeros para asaltarlo; su cómplice, armado con pistola se queda abajo apuntando a las víctimas, pero el chofer emprende la marcha dejando al ladrón desarmado arriba de la unidad.

 

Los pasajeros aprovechan y le dan la tunda de su vida. Luego lo arrojan a la calle completamente golpeado, al borde de la inconciencia. Los hechos, en Texcoco, Estado de México.

 

En Sonora, el líder de un sindicato de una maquiladora celebra su cumpleaños con una gran fiesta donde más de 200 invitados bailan desenfadadamente al ritmo de cumbia, sin ningún tipo de protección contra los contagios.

 

Se supo por el video, pero mientras eso sucedía, más de cien jolgorios se llevaban a cabo en Hermosillo, con la misma indolencia con que miles de ciudadanos desprecian las reglas elementales para romper la cadena de contagios: sana distancia, cubrebocas, evitar aglomeraciones.

 

Son las dos caras de una misma moneda. La violencia criminal crece mientras más disminuyen las oportunidades, los empleos, la calidad de vida producto de la pandemia. No es sólo la violencia del crimen organizado; es sobre todo la de quienes cometen delitos patrimoniales, quizás los que más afectan al ciudadano común, harto y dispuesto a cobrar ojo por ojo cada vez que tenga oportunidad.

 

No es la primera, y seguramente no será la última vez que, hartos de un Estado que no responde a sus expectativas de seguridad y justicia, los ciudadanos se hagan justicia por propia mano. Pero quizás el episodio de la combi sea el más festinado en redes sociales, lo cual sintetiza el hartazgo y la no tan secreta convicción que, de haber estado en el lugar de los pasajeros, cualquiera habría hecho lo mismo.

 

Por un lado el hartazgo, por el otro la indolencia.

 

Todavía es demasiada la gente que sigue considerando una nimiedad los casi 50 mil muertos por Covid19 en todo el país y casi dos mil en Sonora. Van por la vida propiciando, consciente o inconscientemente que la curva de contagios no baje.

 

La crisis sanitaria y la crisis económica se encuentran así, en un mismo camino rumbo al desastre, cuyas verdaderas dimensiones aún no hemos visto.

 

Para decirlo metafóricamente: de seguir las cosas así, no van a alcanzar los vivos para enterrar los muertos, y el regreso a la nueva normalidad, independientemente de semáforos y buenas intenciones, se pospondrá indefinidamente.

 

II

 

Y a propósito del regreso a la nueva normalidad, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado se está reincorporando gradualmente a sus actividades después de varios meses en una semiparálisis que mantenía la mayoría de los casos durmiendo entre el polvo de los archiveros, y al gremio de los abogados litigantes sufriendo los estragos de la inactividad.

 

Recordemos que en los juzgados fue donde se presentó uno de los primeros casos de Covid19 en Hermosillo y a partir de ahí se tomó la decisión de reducir al mínimo las actividades presenciales.

 

A partir de ayer lunes y después de un diálogo con dirigentes gremiales de abogados a nivel estatal y con litigantes de diversos municipios (Navojoa, Obregón, Nogales y San Luis Río Colorado se tomaron varios acuerdos, entre ellos la autorización de un sistema informático que permitirá presentar escritos, recibir acuerdos judiciales y leer los escritos de la parte contraria, vía correo electrónico, todo consultable en cualquier momento y desde cualquier lugar.

 

Para ampliar la gama de servicios que ofrece el STJE destacan la organización por turnos para que los usuarios puedan ingresar a varios juzgados en tiempos previamente acordados, la sustitución del usuario de turno, el aumento en el número de escritos a presentar y expedientes a consultar; la ejecución de resoluciones y autos que no impliquen el empleo de la fuerza ni el desahucio o el embargo de cosas materiales, aunque sí podrán embargarse cuentas bancarias, registrarse cédulas hipotecarias entre otras, como la celebración de audiencias en asuntos no contendidos.

 

Lo anterior se da después de las inconformidades presentadas por usuarios del STJE y abogados litigantes que todavía ayer realizaron una manifestación a las puertas del edificio sede del Supremo Tribunal quejándose de que no fueron consultados y alegando que la Barra Sonorense de Abogados, una de las organizaciones que participó de los conversatorios que dieron pie a estos acuerdos, no los representa.

 

Alegan que hay procedimientos que requieren desahogo de pruebas y éstos deben ser presenciales.

 

Se entiende la desesperación de los abogados, que también han visto seriamente dañadas sus economías y sufren los efectos de la parálisis, pero también es cierto que no hay ley que les garantice inmunidad contra el coronavirus y en la desesperación por reincorporarse a sus labores, podrían aumentar la cuota de contagios y muertes, que de por sí no cede en todo el estado.

 

 

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