MANUAL PARA TRATAR DE ENTENDER LO QUE PASA

Bulmaro Pacheco Moreno /    2020-09-12
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¿Siempre ha sido así el debate político con las izquierdas?

No. Cuando se daban los intensos debates con lo que fue el Partido
Comunista Mexicano (1919-1978) se sabía a qué tirarle, y por dónde
venían los principales argumentos.

Quienes militaban o simpatizaban con el PC y en el Partido Popular no se
movían de la filosofía ni del marco teórico marxista para la interpretación
de la historia y para explicar los cambios sociales de la época tomando
como ejemplo lo que había ocurrido en realidades como la extinta URSS,
Cuba, China y el bloque de Europa del Este, controlado por la URSS. Marx
y Lombardo dominaron el debate de la izquierda por muchos años.

¿Y con el cambio de siglas partidistas?

Con el cambio del Partido Comunista, que le cedió su registro a lo que fue
primero el (PSUM) Partido Socialista Unificado de México, posteriormente
Partido Mexicano Socialista (PMS) y después Partido de la Revolución
Democrática (PRD), las cosas fueron evolucionando hacia nuevas formas
de discusión y debate.

¿Con nuevas expresiones?

Heberto Castillo, Alejandro Gascón Mercado, Demetrio Vallejo y el Búho
Valle, entre otros, formaron el PMT como otra rama de la izquierda
vinculada más a la lucha social que al debate teórico. Rosario Ibarra de
Piedra incluso, fue candidata presidencial del PRT en 1988.

¿Cambiaron los contenidos de la polémica?

La polémica política tomó otro rumbo: la gobernabilidad, el movimiento
obrero, la represión política, las cuestiones del campo, los planes de
gobierno y las formas de participación como la representación proporcional
y las sucesivas reformas políticas.

¿Los cambios mundiales influyeron?

Sí. Los militantes de las izquierdas que adoptaban líneas radicales,
cerradas o dogmáticas fueron disminuyendo.

La caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética
agregaron nuevas crisis al discurso de las izquierdas y fomentaron la
socialdemocracia, la defensa del liberalismo en cualquiera de las formas
que se desee interpretar: Político, económico o filosófico. Con el tiempo
desaparecieron del escenario político varios partidos.

¿Nuevas demandas o nuevas posturas?

En lo político se reforzaron las proclamas en favor de las libertades y en lo
económico a favor de reinterpretar la intervención del Estado en la
economía, dándole un sesgo de lo que sus críticos adjetivarían
posteriormente como “el neoliberalismo”.

¿Y se reorganizaron las izquierdas?

Con el PRD (en 1989) como concentrador de las corrientes de izquierda
aglutinadas por Cuauhtémoc Cárdenas. Antes se habían creado el PMT, el
PRT y el PST había evolucionado a PFCRN. En 1992 se forma el Partido
del Trabajo. Esas eran las llamadas izquierdas.

¿Y la influencia del ejército Zapatista?

La irrupción del EZLN con sus nuevas proclamas contra la marginación
indígena y la pobreza rural, le mostró a las izquierdas que había otros
métodos de lucha (que se creían desterrados) y que había nuevas
demandas en el contexto nacional que debían ser abanderadas por las
izquierdas. Se avanzó notablemente con reformas constitucionales, el
debate se enriqueció con la presencia de los zapatistas y también la
argumentación sobre esas luchas. Vino una ampliación de las libertades,
discusiones y debates sobre las nuevas expresiones.

El debate ayudó, aportó ideas y México experimentó un cambio acelerado
en las instituciones y en su evolución política.

Y la llegada de Morena al poder en 2018?

Cuando muchos creyeron que llegaba al poder una izquierda moderna,
dialogante y tolerante con quienes piensan diferente a ellos, no tardaron en
generar desencanto, por lo que ha sucedido en materia de
descalificaciones y ataques contra los disidentes. Y lo peor, que sea el
propio presidente de la República quien encabece ataques y
descalificaciones.

¿No es una nueva generación la que llegó a poder?

No. Se trata de un nutrido grupo de políticos reciclados de otros partidos
que con el tiempo acumularon sentimientos y visiones diversas de la
realidad sin darle cuerpo a una plataforma político partidista para Morena.

Por eso no han construido un diseño de gobierno para los nuevos tiempos
ni en el partido ni en la administración pública; por eso tantas ocurrencias y
descalabros que a cada rato les explotan y por eso también los continuos
conflictos en Morena que al parecer no van a acabar.

¿Como por ejemplo?

El estar echándole la culpa al pasado de todo, estar repitiendo hasta la
saciedad que les robaron las elecciones en el 2006 y argumentar que
todos los problemas que no han podido resolver es porque los
“conservadores” o los enemigos del pasado no los dejan.

Ahora resulta que en México ya no hay problemas, sino conspiraciones,
cualquier crítica o expresión de inconformidad contra el gobierno es el
resultado —según ellos— de la conspiración de quienes perdieron
privilegios o de sus adversarios políticos, trátese del aeropuerto, de la
presa Las Boquillas en Chihuahua, de los conflictos con la CNDH, de las
obras faraónicas del gobierno federal, de la separación de varios
gobernadores de la Conago, o de los presupuestos federales.

La realidad es que no ha habido por parte del gobierno federal una
operación política eficaz y todos los problemas les estallan en las manos.
No hay representaciones del gobierno federal en los Estados y por lo tanto,
no existen estrategias de contención de los problemas hasta que vienen
los conflictos que nadie prevé con buena información y sin interlocución
con los agraviados.

¿Y el nuevo proyecto de gobierno?

Solo existe en la mente de los nuevos gobernantes. No existe
constitucionalmente un nuevo proyecto que necesariamente tendría que
operar varias reformas constitucionales. Del lema “Democracia ya, Patria
para todos”, se pasó al “abrazos y no balazos”, al “No mentir, no robar y no
traicionar” o hacia citas del papa Francisco que muy poco aportan a la
solución y atención de los verdaderos problemas nacionales. Una utopía
regresiva, dice Aguilar Camín, que no construye, pero destruye,
adversidades inesperadas de la historia, “una ilusión de cambio” y un
gobierno que solo ve por su proyecto y no por el país; sintetiza.

¿No hay novedades?

La batalla contra los ex presidentes; la frialdad y el trato distante hacia los
gobernadores; el distanciamiento con las dirigencias políticas; el recorte a
los recursos de los partidos políticos como una retahíla recurrente para
atacarlos; la inestabilidad en los Poderes Ejecutivo y Legislativo; la falta de
rumbo del partido oficial; la ofensiva directa contra los intelectuales; los
señalamientos hacia algunos medios de comunicación; la gradual
militarización de la administración pública; las consultas populares
amañadas; la incapacidad para reformar las instituciones prioritarias en el
interés de la población como las de salud por ejemplo; y la tentación de
invadir facultades de otros poderes e instituciones en lo electoral y
partidista son los signos distintivos de lo que con cursilería se auto-nombra
la 4T.

¿Muchas cosas se esas se hacían en el pasado?

Quizá si, pero en 2018 ellos ofrecieron el cambio, que las cosas iban a ser
diferentes, que ya no se iban a repetir los vicios del pasado Y… por eso
estamos como estamos.

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