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LA 4T EN SONORA: ¿QUÉ TANTO CONVIENE?

Bulmaro Pacheco Moreno /    2021-02-21
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Si usted quiere tramitar permisos de importación o exportación en Sonora, va a batallar. Desde diciembre del 2018 que renunció el delegado de la Secretaría de Economía en Sonora, Luis Nuñez, no han nombrado a nadie. La dependen-cia permanece acéfala y no se ve para cuándo. Cualquier trámite deberá hacer-se a nivel central ante la dirección general correspondiente, con los retrasos y los costos que eso implica.

En la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en octubre del año pasado renunció a su cargo Benjamín Hurtado Aguirre —ligado a Marcelo Ebrard— acusado de protagonizar varios escándalos. Por ahora la dependen-cia también permanece acéfala. Trámites urgentes y asuntos relativos a las fun-ciones de la delegación tendrán que esperar a que se designe a un nuevo repre-sentante o hacerlos en la Ciudad de México.

Petra Santos renunció a la delegación de la SEDATU a finales de 2019 en me-dio de cuestionamientos y diferencias con el entonces secretario de Seguridad Ciudadana Alfonso Durazo, al que incluso le hizo un plantón en una gira por el puerto de Guaymas. Desde entonces la dependencia permanece sin un nuevo titular. Mientras, los asuntos relativos a la instancia federal que tiene a su car-go —agrarios y territoriales— se tienen que atender en la Ciudad de México, con los gastos y viajes que eso implica. Su titular Román Meyer ha venido a Sonora nada más a anunciar apoyos a los ayuntamientos de Morena y a cum-plir algunos acuerdos con la Tribu Yaqui. Nada más. Del nuevo representante nada se ha sabido, a pesar de la pila de expedientes sobre asuntos agrarios que deben atenderse.

La Secretaría de Educación Pública, después de tener varios titulares de la de-legación en Sonora en el sexenio pasado, ahora está acéfala. Los anteriores tu-vieron a su cargo la implementación de la reforma educativa y el manejo de los asuntos de la educación federalizada en Sonora, entre ellos los de los subsiste-mas de media superior y superior. Esteban Moctezuma como nuevo titular, no designó a alguien y hasta el momento nadie ha explicado aquí que pasó con la anterior reforma de la educación —qué tanta de aquella sobrevive—, y en qué consisten las novedades del sexenio de López Obrador o qué pasó con la eva-luación y del cacareado nuevo sistema de “mejora continua” de la educación. Nadie hasta la fecha lo sabe ni se han tomado la molestia de explicarlo… y menos de evaluarlo.

A pesar de que la negociación con la etnia Yaqui ha estado dentro de las prio-ridades del gobierno federal, tampoco se ha nombrado al nuevo representante en Sonora del Instituto Nacional para la Atención de los Pueblos Indígenas (INPI). Ha sido el director nacional, Adelfo Regino Montes, el que ha estado yendo y viniendo a Vícam para darle seguimiento a las negociaciones. A pesar de esos anunciados diálogos, los miembros de la etnia se mantienen en la carre-tera cobrando cuotas, y a casi dos años de los contactos ha habido magros avances en vivienda. Juan Silverio Jaime León, amigo de López Obrador, so-naba para delegado del INPI en Sonora, pero murió de Covid el año pasado y nada se ha sabido desde entonces. Mientras tanto, el director jurídico de la an-terior CDI lleva los asuntos de la dependencia como encargado del Despacho.

En relación con la Secretaría de Agricultura, que tanto se anunció su descentra-lización hacia Cajeme en enero de 2019, nada ha sucedido. Su titular, Víctor Villalobos, sigue despachando en la Ciudad de México, y como encargado de la delegación en Sonora funge el ex contralor —de la época del gobierno del PRI— Eduardo Coronado y no se ha nombrado un nuevo representante. Mu-chos son los problemas que se les han acumulado a los agricultores y ganade-ros de Sonora y —para variar— también se tienen que dirigir a la Ciudad de México para atenderlos.
Una dependencia tan estratégica como El ISSSTE no ha tenido un delegado designado en más de dos años. Los problemas de los trabajadores federales en materia de seguridad social (atención médica, préstamos, vivienda, etc.) en lu-gar de mejorar han empeorado.

Al gobierno federal no parece preocuparle mayormente el asunto. Ha dejado aquí las representaciones federales a su suerte y, en lo local, la figura del lla-mado superdelegado ha disminuido en lugar de consolidarse al concentrar sus acciones en la Secretaría de Bienestar.

En sus visitas a  Sonora el Presidente López Obrador ha ignorado olímpica-mente esos temas y solo le ha dado prioridad a sus temas favoritos: Bavispe, la Guardia Nacional, la Guardería ABC y lo relativo a los estadios de Hermosi-llo y Cajeme.
¿En serio, creen que se puede repetir el 2018 sin AMLO en la boleta? ¿Influirá todo eso en la elección del próximo 6 de junio? ¿Podrá traducirse en votos el descontento de las clases medias tomando en cuenta que el voto urbano es ma-yoritario en Sonora? ¿Influirán a favor de Morena los beneficiarios de los pro-gramas sociales?

Los de Morena en Sonora difunden encuestas a modo que los hace ver ya en el poder estatal—algo que ni ellos mismo creen—, el gobierno federal sigue como si nada y sin atender y discutir  los principales problemas del Estado y el des-contento social va en aumento y lo peor… es que creen que el votante no va a registrar esos yerros frente a la boleta electoral.

El votante buscará culpables de las crisis que padece aquí y en el resto de la República, una tras otra. Cuando no es la pandemia con los muertos, las vacu-nas, los contagiados y los hospitales, es la economía, el desempleo, la pobreza y el quiebre de empresas, cuando no son los apagones o las molestias en las carreteras, es la violencia y la inseguridad en la calle o en los hogares, la crisis del gas o la escasez de recursos para atender cuestiones elementales.

La llamada “Cuarta Transformación” se quiere instalar en Sonora a través de siete partidos: Morena, Nueva Alianza, el Verde Ecologista, del Trabajo, En-cuentro Solidario, Redes Sociales Progresistas y Fuerza Social por México. 

Cuatro de ellos llevan como candidato a Alfonso Durazo y el resto (PES,RSP y FSM)—como no pueden hacer alianzas en su primera elección—, se dieron a la tarea de alquilar candidatos de otras fuerzas políticas para buscar restarle vo-tos a quien consideran su mayor adversario: el candidato de la alianza PRI-PAN y PRD; Ernesto Gándara.  

El 5 de marzo inician las campañas. Serán 93 días en donde no habrá actos masivos como en el pasado. Los principales eventos tendrán eco en las redes sociales y el contacto de los candidatos será ante públicos reducidos siguiendo las indicaciones sanitarias. Los candidatos tendrán que pulir muy bien sus mensajes y su oferta política para hacerlos llegar a los electores puntualmente y motivar el voto de los 2.2 millones de votantes inscritos en la lista al cierre de diciembre 2020.

¿Habrá elementos para que la llamada 4T se establezca en Sonora? ¿Qué tanto conviene la 4T para Sonora en función de las experiencias vividas en estos casi tres años? ¿El votante de clase media le pasará la factura a Morena por los errores del gobierno federal? La moneda está en el aire y hasta hoy, todavía, nada para nadie.



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