Alianzas: los riesgos del colapso

Arturo Soto Munguia /    2021-03-30
Publicar en:  

Los días que vienen serán cruciales para probar la resistencia de los partidos políticos que integran las dos alianzas en Sonora, ante lo que parece una inminente implosión, un colapso hacia adentro generado por las tensiones entre los grupos que se disputan las candidaturas.

 

Acaso por su experiencia, acaso porque se conocen demasiado bien, en la alianza PRI-PAN-PRD han podido sortear estos jaloneos propios de todo proceso preelectoral con cierta institucionalidad, pero eso no significa que el conflicto esté ausente.

 

El caso Hermosillo es el ejemplo más a la mano. La definición del candidato a la alcaldía ha sido complicadísima. Y aunque la Comisión Permanente del PAN ya decidió unánimemente que sería el ex priista Antonio Astiazarán, ni el PRI ni el PRD han salido a fijar un posicionamiento al respecto ni a levantarle el brazo.

 

Más aún: ayer hubo un relanzamiento de la campaña de Norberto Barraza en redes sociales, lo que envía mensajes confusos y alimenta versiones extraoficiales y rumores viperinos en el sentido de que el ex funcionario municipal sería postulado por el PRI y el PRD, lo que no es posible porque violaría los términos del convenio de coalición según el cual los tres partidos tendrían que postular un candidato común en Hermosillo.

 

Hasta donde los servicios de inteligencia de El Zancudo han podido hurgar, Barraza se sumaría a la campaña de Ernesto Gándara, dejando para mejor momento sus aspiraciones por la alcaldía, pero tampoco puedo afirmar que esto sea 100 por ciento certero.

 

Lo cierto también es que las principales resistencias a la candidatura de ‘El Toñito’ vienen de sus ex correligionarios priistas. La falta de acuerdos ha postergado la decisión definitiva hasta el cuarto para las doce. Y si no hay una definición antes del 8 de abril, la alianza estaría en serios aprietos.

 

Una ruptura los estaría despidiendo de la competencia, que se advierte de por sí complicada en la capital del estado.

 

Por eso los días que vienen serán cruciales y los actores de esta trama deberán echar mano de toda su capacidad de negociación y su voluntad política para ponderar criterios de unidad antes que intereses sectarios, viejas rencillas y hasta agravios personales, si en realidad quieren meterse a la competencia.

 

Hermosillo es un caso, pero no el único. Problemas similares se registran en otros municipios como Etchojoa, Álamos, Navojoa y Bácum, por mencionar algunos.

 

El caso de Bácum es peculiar. El PRI tiene un aspirante que, de acuerdo con fuentes locales es el que le garantizaría más votos, pero en las negociaciones de la alianza, en ese municipio le corresponde al PRD postular candidato y ha decidido lanzar a Martín Espinoza Beltrán, un profesor con buena presencia en la comunidad, que ya fue secretario del ayuntamiento en la administración perredista de Eusebio Miranda (2015-2018).

 

El PRD habría pedido para su causa siete municipios, pero sólo le dejaron Bácum, por lo que difícilmente cederían la candidatura a un priista, como es el caso de Serge Enríquez, que supuestamente es el de mayor arrastre, pero no es bien querido por las huestes del Sol Azteca.

 

Esos conflictos que se van acumulando pueden incidir en la votación del 6 de junio.

 

Pero la alianza Va por Sonora no es la única que tiene problemas.

 

También Morena está viviendo un proceso similar no solo con sus aliados, sino con sus propios militantes.

 

En Hermosillo, por ejemplo, es claro que la alcaldesa Célida López va en caballo de hacienda por la reelección. Ha estado trabajando durísimo en los últimos meses para afianzar su candidatura y lo ha hecho bien: recorre la ciudad todos los días, mantiene contacto con la gente y se encarga de que sus acciones se difundan con profusión en redes sociales y medios tradicionales, por los que constantemente hace giras.

 

La alcaldesa está permanentemente en los medios: si tiene que cantar, canta; si tiene que llorar, llora; si se tiene que trepar a un camión recolector o a una cuatrimoto de la policía, lo hace. Le entra a temas polémicos de la gobernanza y hasta ahora le ha funcionado bien.

 

Preparando su salido, incluso adelantó que será Fermín González Gaxiola, su actual síndico quien ocupe el interinato una vez que ella solicite licencia para irse a la campaña. Fermín es un reconocido académico de la Unison, hombre de izquierda desde siempre, poco proclive al conflicto y mesurado pero firme.

 

Una buena elección de la alcaldesa, sobre todo porque sería un buen puente con ese sector de la izquierda universitaria y otros grupos que mastican pero no tragan a la alcaldesa por su origen panista.

 

Este fin de semana le organizaron un plantón en la sede del partido, impulsando a la maestra Reyna Castro Longoria, pre registrada como candidata a la alcaldía, lo mismo que la diputada federal Wendy Briseño, a quien le endosan la mayor parte del fuego amigo que ha tenido Célida López desde el inicio de su administración.

 

Ni Reyna Castro ni Wendy Briseño tendrían posibilidad alguna de competir en una plaza como Hermosillo este 2021 y ni siquiera en una interna contra Célida López, que ha acumulado poder, recursos humanos y materiales, relaciones y ‘colmillo’. Realmente se las lleva de calle.

 

La maestra Castro tiene una trayectoria impecable y un compromiso con las luchas ciudadanas, señaladamente las que tienen que ver con la protección y cuidado del medio ambiente, pero una campaña electoral sobre todo en Hermosillo requiere mucho más que eso.

 

La diputada federal, por su parte, lo único que ha acumulado es un odio jarocho contra la alcaldesa y cierto trabajo en la comunidad Lésbico Gay Bisexual Transgénero+ a la que pertenece, pero que difícilmente le alcanza para repetir un triunfo en un distrito donde la gente no vive de rollos y proclamas.

 

Aunque recientemente trascendió que ya la sentaron en sus aspiraciones por la alcaldía debido a que sus números no le favorecen, se mantiene aferrada, pero sin soltar la otra liana de la reelección en el distrito 5 donde, como en todo Sonora, la campaña no será igual que en 2018, cuando la ola Peje arrastró a todos los candidatos al triunfo.

 

De hecho, habría que preguntarle al propio Alfonso Durazo, que luce cansado y disperso en sólo 25 días de una intensa campaña que exige mucho tiempo, desvelos, viajes, teatralidad en las sonrisas y grueso cuero para aguantar troleadas, periodicazos, fuego amigo y enemigo.

 

Ya comienzan a ser notables sus dislates y gazapos, que han hecho arquear la ceja a más de uno, incluso dentro de su propio equipo. Quizás sea producto del enfado, el estrés o el cansancio de un hombre que parece sentirse más cómodo en el aula, en las amplias oficinas o en la grilla palaciega, pero no en la chinga de los barrios y los pueblos polvorientos.

 

Nadie niega su origen en el Sonora profundo, arriando las vacas y comiendo espinacas, pero desde hace mucho que se identifica más con el glamour de la Jolla, donde vive, o en los viajes por el Mediterráneo que presume.

 

La campaña 2021 no es la de 2018 y los conflictos comienzan a asomar en varios municipios: Cajeme, Guaymas, Nogales, Navojoa, Etchojoa por mencionar algunos donde hay demasiados aspirantes a un solo cargo, y muchos han amenazado con abandonar las filas del partido.

 

Se entiende que los fundadores de Morena alberguen expectativas de ser considerados como candidatos y que reaccionen mal si los excluyen, pero hay casos de gente que recién llegó al partido, ya desde el PRI, ya desde el PAN o cualquier otro, que tienen listas las maletas para regresar a sus orígenes si no les cumplen sus exigencias.

 

De aquí al 8 de abril, día que vence el plazo para registrar candidatos a las alcaldías y diputaciones locales, vamos a ver muchas cosas en ambas alianzas. Qué nervios.

 

También me puedes seguir en Twitter @Chaposoto

 

Visita www.elzancudo.com.mx

Opiniones sobre ésta nota
Envía tus comentarios