Los saldos del zafarrancho Bours-Durazo

Arturo Soto Munguia /    2021-04-18
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Si un candidato a la gubernatura acusa a otro de tener vínculos con el narcotráfico, y el otro le responde llamándolo niño rico y caprichoso, desatando en redes sociales una marejada de comentarios abundando sobre tales acusaciones, ninguno de los dos puede proclamarse ganador.

 

Se levantaron pues, como se dice en la jerga, las faldillas.

 

Quienes hayan seguido este zafarrancho en redes sociales se habrán enterado, por si no lo sabían o no lo recordaban, de pasajes oscuros en el pasado del candidato de Morena, desde que trabajaba al lado de Luis Donaldo Colosio, cuando trabajó con Fox y más recientes, como el ‘culiacanazo’ y la liberación de Ovidio Guzmán; una presunta investigación de la DEA, sin contar la historia de una propiedad adquirida al hijo del desaparecido narcotraficante Amado Carrillo Fuentes. Incluso un episodio violento en el que fue asesinado un familiar político suyo.

 

En el caso de Ricardo Bours, le cuestionaron su cuna de oro y sus pañales de seda; su pertenencia a un clan que ha consolidado un cacicazgo en el sur del estado. También se metieron con su familia involucrando al ex gobernador Eduardo Bours con el tema de la tragedia en la Guardería ABC, y a una de las empresas familiares, Bachoco, en reportes periodísticos que involucraban a algunos de sus camiones en el trasiego de drogas.

 

Incluso su primo, el senador Arturo Bours (suplente de Alfonso Durazo, por cierto) le entró a la zacapela y cuestionó la seriedad y madurez de Ricardo; lo llamó “empresario” (las comillas son suyas) ‘como se autonombra este heredero que jamás ha emprendido nada’.

 

Cuando el lodo que se lanzaron, por sí o por interpósitas personas no solo los alcanza a ellos sino que salpica a sus familias, ninguno de los candidatos puede decir que ganó un solo punto entre una parte de la ciudadanía que veía con azoro la intensidad de los madrazos esperando hasta dónde iban a escalar, y otra parte que acudió festiva al graderío, azuzando a los rijosos para que se lanzaran el próximo puñado de lodo.

 

La pregunta entonces no es quién pierde, sino quién perdió más. A primera vista, diríase que Alfonso Durazo, porque nuevamente mordió el anzuelo (como cuando se dedicó a probar que sí era sonorense) y se metió a un terreno peligroso en el que Ricardo Bours tiene poco que perder, no solo por encontrarse en un lejano tercer lugar en las encuestas, sino porque la crítica de Alfonso fue llamarlo ‘niño rico y caprichoso’, es algo que parece una respuesta pueril, a falta de argumentos más contundentes.

 

¿Pleito arreglado? De inicio la zacapela se contextualizó en la versión cada vez más extendida de que en el plano nacional, el dirigente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado está ‘vendiendo en canal’ a ese partido, dividiendo el voto de la oposición a Morena para favorecer el proyecto de Andrés Manuel López Obrador.

 

La tesis tiene lógica. Nadie, nunca, que vaya en primer lugar en las encuestas se enfrasca en una guerra de lodo con quien “está estancado en la cola de las preferencias electorales”, como lo definió el propio Durazo. Si es tan irrelevante, ¿para qué subirlo como interlocutor?

 

A menos, claro, que el candidato de Morena asuma que por su origen priista y su perfil empresarial, Ricardo Bours le resultaría útil para quitarle votos al PRI y al PAN que, hoy en alianza con el PRD aparecen soplándole la nuca al de Bavispe.

 

Esa es, sin embargo, una apuesta arriesgada como seguramente ya lo analizan en el war room duracista. Poner en el centro del debate los resultados de su paso por la secretaría de Seguridad Pública y sus presuntos nexos con el crimen organizado no le abonan nada a la campaña de Morena y al contrario, el propio Durazo se encargó de posicionar esa agenda.

 

¿Y El Borrego?

 

Pues a Ernesto Gándara también le tocó un rozón en la lanzada de Ricardo Bours. “A diferencia de El Borrego, no soy parte de la mafia ni un cobarde que la solapa”, dijo.

 

Más cuajado en estos menesteres, El Borrego dejó pasar la ensalivada bola y tampoco escuchó las arengas que lo instaban a meterse al callejón de los madrazos.

 

La guerra de lodo entre Bours y Durazo le brinda la inmejorable oportunidad de tomar distancia, concentrarse en su campaña y enviar un mensaje a los sonorenses en el sentido de que no hace falta descoserse a cuchilladas para disputar puntos que se ganan mejor con propuestas y apostando a la civilidad.

 

Además, falta una semana para el primer debate organizado por el IEE, que se llevará a cabo el próximo 27 de abril y, a diferencia de Alfonso y Ricardo, El Borrego no ha mostrado sus cartas, que seguramente las tiene. Los otros ya enseñaron el arsenal y se mostraron predecibles para el próximo encuentro, donde por cierto, comienzan a crecer las versiones de que Durazo optaría por no asistir.

 

Es posible que Bours escale algunos puntos después de estos episodios, pero también es probable que Alfonso los pierda. Sobre todo si insiste en meterse en un terreno donde es el que puede salir más raspado, quizás sin necesidad.

 

II

 

Doña Alicia Arellano Tapia fue una mujer adelantada a su tiempo. Nació 28 años antes de que se aprobara el voto femenino en México en 1953 y 30 años antes de que se ejerciera, en 1955.

 

Y nueve años después, en 1964 fue electa senadora de la República y junto a la yucateca María Lavalle Urbina fueron las primeras mujeres en ocupar un escaño en la más alta tribuna del país.

 

Estudió dos carreras -odontología y derecho- en una época en que las mujeres solo excepcionalmente podían hacerlo.

 

En 1973 fue electa alcaldesa de su natal Magdalena de Kino y en 1979, de la capital de Sonora.

 

Junto al doctor Miguel Pavlovich Sugich procreó dos hijas, Alicia y Claudia.

 

Doña Alicia abrió brecha en el casi inexpugnable camino de la participación de las mujeres en política en aquellos años y sin duda fue pionera y ejemplo para muchas de ellas, incluyendo a sus hijas. La menor es actualmente gobernadora de Sonora.

 

Ayer, Doña Alicia Arellano Tapia dejó un gran vacío en la sociedad sonorense que la recuerda entrañablemente.

 

Desde este espacio enviamos un abrazo solidario y fraterno a sus hijas y familiares, deseando que el dolor se diluya pronto entre todos los recuerdos hermosos que sin duda prevalecerán por siempre en el corazón y en la memoria.

 

Descanse en paz.

 

III

 

No pierdan de vista la disputa por el distrito local VIII con cabecera en Hermosillo, pues allí Morena lleva como candidato al ex dirigente estatal Jacobo Mendoza, pero la Alianza Va por Sonora postuló a la joven Lizeth Guadalupe Castro Padilla, que incursiona por primera vez en política electoral.

 

Liz Castro, como es más conocida por el trabajo social que durante muchos años ha realizado a través de su fundación De mano a mano, dedicada a la construcción de vivienda digna para personas que han perdido sus casas o viven en pobreza extrema. Actualmente se desempeña como consultora en relaciones institucionales para la empresa Cemex.

 

Estudió leyes en la Unison y tiene una maestría en políticas públicas en el Tec de Monterrey, donde actualmente es candidata al doctorado; ya ejerció un cargo como subsecretaria de Planeación Estratégica en el gobierno del estado.

 

Movimiento Ciudadano postuló en ese distrito a Salvador Díaz, pero todo pinta para que la contienda sea entre dos.

 

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