A veces, el silencio comunica más que las palabras

Arturo Soto Munguia /    2021-05-02
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Independientemente de quién haya ganado el debate entre la candidata y los candidatos a la gubernatura, el parámetro más exacto para saber quién lo perdió es la negativa de Alfonso Durazo a presentarse en los que esta semana organizará Televisa Sonora y el imparcial.

 

Evadir la exposición pública en ambientes no controlados confirma todas las versiones en el sentido de que la campaña del candidato de Morena cayó en un bache desde hace rato y su lectura de tarjetas durante el evento organizado por el IEE, su nerviosismo y las omisiones a preguntas muy concretas le dieron la puntilla.

 

No es que doña Chonita en el Palo Verde o don Cástulo en El Polvorón estuvieran muy pendientes del debate para mantener o modificar el sentido de su voto, pero sí lo estaban los capitanes de empresas, líderes de sectores productivos, dirigentes de partidos y organizaciones, y otros tomadores de decisiones que esperaban más de un hombre que presume su formación al lado de Luis Donaldo Colosio y Andrés Manuel López Obrador; que fue diputado federal dos veces, jefe partidista estatal de facto y secretario en el gabinete presidencial.

 

El ‘war room’ de Alfonso Durazo decidió, como control de daños, sacar de foco al candidato y enviarlo solo a participar en el siguiente debate organizado por el IEE, programado para el 18 de mayo.

 

Eso implica declinar la invitación que Televisa Sonora hizo para este lunes 3 de mayo; a uno más convocado por organizaciones y liderazgos de productores del sur de Sonora programado para el 5 de mayo y uno más organizado por el imparcial al día siguiente.

 

La jugada es de manual para un candidato que tendría ventaja suficiente sobre los otros, pero considerando un contexto en el que la mayoría de las encuestas prefiguran un empate técnico con ‘El Borrego’ Gándara, comienza a extenderse la versión de que se trata más bien de un ‘bluff’ para aparentar esa ventaja, cuando en realidad el objetivo es detener la caída y administrar los puntos que le otorga la marca partidista, no su propia candidatura.

 

No parece buena idea despreciar a un medio de comunicación importante como Televisa, a otro que no es ni la sombra de lo que fue, pero sigue teniendo cierta relevancia como el imparcial, y mucho menos a cámaras empresariales, productores del Distrito de Riego de Cajeme, así como organizaciones sociales agrupados en una organización llamada ‘El sur de Sonora decide’, que reclama atención de los candidatos considerando que en aquella región se encuentra el 37 por ciento del electorado.

 

¿Cuántos votos le puede costar a Durazo ese desprecio? Difícil precisarlo, pero cualquiera diría que este es el movimiento más importante en el tablero de su campaña, cuando queda menos de un mes para la tregua previa a la jornada electoral.

 

Ausentarse del debate público es como rendir la plaza. Su silla vacía en los foros envía un mensaje que sólo sus más fieles interpretan como de victoria, pero que sus adversarios habrán de capitalizar para equipararlo al miedo y todavía falta la lectura que de esa ausencia haga el electorado.

 

Solo el tiempo dirá si evitar el debate abierto al público fue un error o un acierto de los estrategas de la campaña duracista, pero una primera lectura es que el candidato de Morena está administrando una ventaja que se extingue.

 

Esto cobra más sentido cuando se observa el panorama nacional, donde las tendencias se están cerrando en varios estados y en otros, como Querétaro, Baja California Sur, Chihuahua y más reciente y dramáticamente Nuevo León, las ventajas iniciales de Morena, si es que las había, hacen agua.

 

Si el principal capital político de los candidatos de Morena es el presidente de la República y la marca (en ese orden), los últimos acontecimientos en el plano nacional no les han abonado.

 

El poderoso presidente lleva cuatro reveses consecutivos importantes: los amparos contra la reforma eléctrica, el palo a la sobrerrepresentación con que pretendían pavimentar el camino de la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados; el retiro a las candidaturas de Félix Salgado y Raúl Morón a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán respectivamente, y el acotamiento de su participación electoral en las mañaneras.

 

El escándalo sexual del diputado Benjamin Huerta y las marrullerías flagrantes en Guerrero para imponer a la hija de Félix Salgado Macedonio como candidata ‘Juanita’ cierran la pinza de las últimas semanas que han sido de gatos negros para el presidente y su partido. Ni siquiera la persecución contra el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca ha ganado tantos espacios en la opinión pública como los casos antes citados.

 

Desde luego que eso tiene repercusiones en los estados. En Sonora, por ejemplo.

 

Recordemos que aquí el llamado ‘voto duro’ de Morena era francamente marginal todavía en las elecciones de 2015. La elección 2021 habrá de mostrar hasta dónde el voto masivo de 2018 fue un fenómeno pasajero o una tendencia que se mantiene.

 

Los estudios de opinión indican que ese globo se ha ido desinflando en la mayoría de los municipios gobernados por ese partido, y los conflictos internos derivados de la imposición de candidatos les complican el escenario.

 

Todo esto coincide con la publicación de la más reciente encuesta de Arias Consultores, que muestra ya una ventaja de 3.8 puntos de ventaja a favor de ‘El Borrego’ Gándara sobre Alfonso Durazo, y muestra también que Ricardo Bours, de Movimiento Ciudadano fue el candidato que más creció después del primer debate, aunque aún está muy lejos de los dos punteros.

 

La crítica lectora, el escéptico lector podrán decir que en 2018 las encuestas favorecían a los candidatos del PRI sobre los de Morena, pero terminaron siendo doblegados en las urnas, y tendrán razón. Como tendrán razón quienes sostengan que las condiciones en 2018 eran muy diferentes a las que estamos viviendo en 2021, después de probar los gobiernos de Morena, sobre todo en los ámbitos municipales.

 

En resumen, prevalece un considerable rango de incertidumbre respecto a los resultados electorales de 2021 pero éstos, cualesquiera que sean van a tener que analizarse a la luz de la declinación del candidato de Morena a participar en otros debates no organizados por el IEE.

 

Porque quizás estemos ante uno de esos momentos en que, más importante que aquello que pueda decirse, es lo que deja de decirse. Recordemos que en estos tiempos todo comunica, incluso aquello que no se comunica, comunica algo. Parece trabalenguas, pero es anécdota.

 

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