Se acabó la onda grupera en el PAN: Humberto Souza

Arturo Soto Munguia /    2021-08-16
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Siguiendo con la serie de entrevistas a quienes aspiran a dirigir a los partidos de oposición que tienen enfrente sus procesos de renovación de mandos estatales, ayer conversamos con Humberto Souza Chávez, que hasta este lunes se desempeñaba como secretario de Fortalecimiento Interno del Comité Directivo Estatal del PAN.

 

Nacido en Hermosillo, comenzó a militar desde temprana edad en el blanquiazul y se forjó en la doctrina y los principios de ese partido abrevando de los viejos de la tribu, más específicamente en la familia de los Limón, fundadores del partido en aquellos tiempos cuando militar en la oposición era una toma de distancia clara y contundente con el PRI que aparecía prácticamente como el detentador exclusivo del ejercicio de gobierno, por las buenas o por las malas.

 

Admite que con el correr de los años y el arribo del PAN a más posiciones de gobierno y legislativas, hubo también personajes que fueron diluyendo esas fronteras y terminaron asemejando mucho las prácticas que a la postre, fueron mermando la autoridad moral y política de la institución; provocando renuncias y desprendimientos de militantes y el alejamiento de la sociedad que antes nutría con sus votos las urnas que la llevaron a escalar política y electoralmente hasta alcanzar gubernaturas y la presidencia de la República.

 

Pero en el camino aparecieron también las tentaciones y las ambiciones propias del poder; hubo personajes que se olvidaron de la historia y los principios del partido, liderazgos que se corrompieron y tomaron forma algunas corrientes que terminaron viendo para sí mismas y no para la sociedad a la que se debían. Apareció pues, lo que algunos han dado en llamar ‘La onda grupera’.

 

Eso se tiene que terminar, asegura, porque quizás haya resultado muy redituable para algunos, pero no para la institución que fue la que terminó pagando los errores, y esa es precisamente una de las tareas que ocuparía su agenda en caso de llegar a la dirigencia estatal: volver al trabajo de tierra, a tocar puertas casa por casa, a convencer a quienes se han ido de que la institución rebasa la naturaleza de los hombres; levantar las banderas de la sociedad civil.

 

Es fácil decirlo, pero no es tan sencillo llevarlo a cabo. Sin embargo, en la elección 2021 avanzamos un poco en ese camino, sobre todo en aquellos municipios y distritos donde se privilegiaron perfiles emanados de la sociedad, que si bien no consiguieron el triunfo sí conectaron con la ciudadanía y ayudaron a incrementar la votación en un contexto particularmente difícil, como en Caborca y en Guaymas, por citar algunos.

 

Recordemos que Morena, independientemente de quién fuera su candidato a la gubernatura tenía por lo menos el 33 por ciento de las preferencias electorales. Incluso si Célida López hubiera sido su candidata, Morena estaba arriba en las preferencias. Esa fue una de las razones por las cuales finalmente se decidió concretar la candidatura común en torno a Ernesto Gándara; si el PRI y el PAN hubieran ido solos no tenían ninguna posibilidad de haber alcanzado las posiciones con las que hoy cuentan, pocas, ciertamente, pero de otro modo ni siquiera podían aspirar a ello, sostiene.

 

¿Etiquetas? Pues sí, es muy común que te las pongan, dice. Y cita su propio caso para quienes lo ven como parte del grupo del actual dirigente estatal. En realidad, asegura, yo había trabajado más en labores de capacitación y formación de militantes y simpatizantes, pero estuve ayudando en la primera campaña de Kiko Munro por la alcaldía en 2012, cuando perdió; también trabajé con él en la campaña de 2015 cuando ganó y me integró a su equipo; luego trabajamos en la reelección, que también ganamos.

 

Con Ernesto Munro me integré como subsecretario de Seguridad, después de rechazar una oferta para la subsecretaría de Gobierno, pero imagínate trabajar al lado de Roberto Romero, dice sonriendo.

 

Sin embargo no me considero parte de una corriente o grupo en particular; de hecho por eso renuncié a mi cargo en la dirigencia estatal y me he dedicado a recorrer los municipios, visitando a los verdaderos liderazgos locales panistas, que son los que finalmente importan, los que pueden apuntalar esta tarea de un PAN fortalecido, que recupere su mística pero al mismo tiempo que sea una opción real de gobierno.

 

Esa es la tarea, asegura: recuperar las bases del partido, alimentar nuevos liderazgos, vincularnos más con la sociedad civil y no seguir en la ‘onda grupera’. Definitivamente ese no es el camino, concluye.

 

II

 

Estamos a menos de un mes del relevo de mandos en el gobierno del estado y la cercanía de esa fecha acelera el pulso de muchos interesados en esta transición, no pocos alimentando la idea dela ruptura, la venganza o el ajuste de cuentas sobre agravios reales o imaginarios.

 

No es casual que, ante las declaraciones del gobernador electo, Alfonso Durazo en el sentido de que una vez rindiendo protesta llevará a cabo auditorías a la administración saliente, varios las interpreten como un adelanto de persecución.

 

Sin embargo, en esa misma conferencia donde anunció las auditorías, Durazo Montaño puntualizó que hasta el momento su equipo de entrega recepción no ha encontrado irregularidades y la entrega de información se ha dado en los cauces de normalidad y sin contratiempos.

 

Las auditorías no son excepcionales en esta etapa de la transición, sino que forman parte de todos los procesos de entrega recepción y de hecho, las administraciones entrantes están obligadas a ello, como bien dijo el gobernador electo, para dotar de total transparencia dicho proceso.

 

Hay varias señales que ha enviado Durazo Montaño que hacen anticipar un relevo de mando tranquilo: sus encuentros con la gobernadora Claudia Pavlovich signados por la cordialidad; su reciente reunión con los diputados locales del PRI, también en un marco de civilidad.

 

Incluso este martes, Alfonso Durazo estará presente como invitado especial en el Congreso Estatal Extraordinario de la CTM, algo que habla muy bien del respeto y la inclusión que nutren su visión sobre el gobierno que encabezará a partir del próximo 13 de septiembre.

 

No creemos que el gobernador electo vaya a dejar en la impunidad cualquier caso de corrupción que encuentre, pero tampoco que vaya a ceder a las ansias desbordadas de quienes alimentan el revanchismo desde viejos agravios.

 

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