Un balde de agua fría

Arturo Soto Munguia /    2022-05-09
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No, no fue Regeneración el periódico que publicó los resultados de una encuesta en la que Morena no solamente dobla al PRI y al PAN en las preferencias electorales, sino que en una medición sobre la forma de gobernar de cada uno, Morena alcanza puntajes hasta de 65%, mientras el PRI y el PAN no llegan a 10%.

 

Consideré pertinente precisar que no fue el periódico Regeneración el que publicó este trabajo demoscópico sino, agárrese usted, machuchona lectora, fifí lector, el mismísimo Diario Reforma, encarnación si la hay, del conservadurismo más apátrida, en la definición que cotidianamente hace el presidente de la línea editorial de ese medio y de sus articulistas.

 

La encuesta fue un cubetazo de agua helada, un retortijón inesperado, una puñalada trapera, un patadón en los ‘destos’ para una oposición que apenas estaba agarrando aire después del bailongo celebratorio por el rechazo a la reforma eléctrica, que hizo reverdecer laureles de esperanza en sus urgencias y afanes de regresar a la presidencia por la puerta grande.

 

Uno de los datos más reveladores de este trabajo es que el 65 por ciento de los electores votaría en 2024 por un candidato que dé continuidad al proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador y, para remachar el clavo de las esperanzas diluidas, precisa que en septiembre del año pasado ese porcentaje era del 57 por ciento. Es decir que en los últimos ocho meses la simpatía de los mexicanos por el proyecto de AMLO ha crecido ocho puntos.

 

¿¡Pero cómo es posible!?, se preguntará la sorprendida lectora, el patidifuso lector, si en las redes sociales Morena y los morenistas han perdido la conversación pública, si el tema de la ‘Casa gris’ le dio en el corazón a la narrativa de honestidad cuatroteísta; si el 82 por ciento de los mexicanos en edad de votar despreciaron la consulta de revocación de mandato, si la oposición derrotó contundentemente la reforma eléctrica, si el crimen organizado sigue sembrando el terror por todo el suelo patrio, si Segalmex, si la Línea 12 del Metro…

 

Y la pregunta tiene sentido, porque todo lo enunciado líneas arriba -y algunas otras cosas como la deforestación por el tren Maya, la contingencia ambiental en Ciudad de México, la inseguridad que genera el crimen organizado a todo galope-, tendrían que ser suficientes para tener al presidente no contra las cuerdas, sino en la lona.

 

No es posible, Reforma miente o ya le llegaron al precio o las dos cosas, habrá quien piense.

 

Y bueno, con todo y las dudas que suele generar cualquier encuesta, sobre todo entre los que en ellas aparecen bocabajeados, vale la pena analizar detenidamente los datos que esta última arroja, porque en algunos reactivos se podrían encontrar respuestas interesantes.

 

En esta columna se han mencionado un par de factores que tienen que ver, primero, con la ausencia de un liderazgo unificador en la oposición, que los ha llevado a acuñar algunos malos chistes como Damián Zepeda o Lilly Téllez a la hora de perfilar figuras competitivas. Y segundo, por la incapacidad de articular una narrativa opositora que vaya más allá de los memes.

 

¿Cómo es posible que no caigan -se preguntarán otros- si somos bien buenos para hacer Hashtags? Si somos bien ingeniosos para ponerles apodosa los chairos: le decimos Kakas al presidente, Doña Zopi a su esposa; Chocoflan a su hijo menor, Huevonazos a los mayores…

 

La oposición que se agrupa en los partidos, pero también y señaladamente la que sin duda existe en la sociedad civil y se manifiesta en redes sociales parecen haber caído en un bucle infinito de insultos con los que se solazan entre ellos y los festejan, pero que no tienen el mismo efecto en sectores más amplios de la población y quizá consigan un efecto contrario al buscado.

 

Y esto quizás tenga que ver con otra cosa llamada autoridad moral. Para muchos mexicanos, y así lo hicieron ver en las urnas en 2018, los antecesores del actual gobierno lo hicieron tan mal, que su solo pasado los descalifica para cuestionar a los actuales gobernantes. Esto desde luego no es absoluto, pero si un acierto se le reconoce al presidente es su habilidad para articular una narrativa en ese sentido, que suele permear con facilidad en amplias capas de la población.

 

Y esto se desprende de la propia encuesta de Reforma. Veamos algunas de las preguntas que ilustran lo anterior.

 

¿Qué partido beneficia a los que menos tienen?, es la primera. Y el 65% respondió que Morena, mientras que el PAN y el PRI obtuvieron en 5 y 7 por ciento, respectivamente.

 

¿Quién maneja mejor los programas sociales? Morena (64); PAN, 7 y PRI, 8.

 

¿Quién se preocupa por la gente? Morena, 59, PAN, 8 y PRI, 6.

 

¿Quién maneja mejor la economía? Morena, 46; PAN, 9 y PRI, 8.

 

¿Quién tiene mejores candidatos? Morena, 41; PAN, 9 y PRI 7.

 

¿Quién tiene mejores estrategias contra el crimen organizado? Morena, 33; PAN 8 y PRI 9.

 

En otro sentido:

 

¿Quién le ha hecho más daño al país? Morena, 10; PAN 8 y PRI, 58.

 

¿Quién es el más machista? Morena, 9; PAN 16 y PRI 40.

 

¿Quién roba más cuando gobierna? Morena; PAN, 11 y PRI, 52.

 

¿Quién tiene vínculos con el crimen organizado? Morena, 7; PAN 11 y PRI 38.

 

Si nos atenemos a estos números, concluiríamos que los gobiernos de Morena son inobjetablemente honestos, transparentes, eficaces y eficientes, lo cual hasta los propios morenistas batallarían para suscribirlo sin que el arrebol les coloree las mejillas.

 

Pero lo que sí prueba de manera impresionante es la forma en que esa narrativa ha permeado a la sociedad mexicana, o al menos a ese amplísimo segmento que vota bajo la premisa de que ya es tiempo de que nos roben otros. O como alguien me dijo alguna vez: votaría por cualquier ladrón, nomás con que no sea del PRIAN.

 

Recórcholis.

 

II

 

Y para documentar el pesimismo, ayer fueron asesinadas dos mujeres periodistas. Yesenia Mollinedo y Sheila Johana García fueron asesinadas a balazos en Cosoleacaque, Veracruz.

 

Con ellas suman 11 periodistas asesinados en lo que va del año en México, y 33 en lo que va de la administración de López Obrador.

 

Yesenia era directora del medio El Veraz y Sheila su camarógrafa. Una murió en el lugar de los hechos, la otra en el hospital al no sobrevivir los impactos de las balas disparadas por sujetos que escaparon y cuyo paradero se desconoce.

 

Estos son los casos que vuelven inexplicables los resultados de encuestas como la más reciente de Reforma. Se tenía que decir y se dijo.

 

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