¡Yupi!Nuevo año,nuevas metas
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En este mismo espacio les contaba la vez que, en una posada con amigos y amigas, alguien de los que nunca falta, propuso que nos sentáramos alrededor de la fogata en donde se habían cocido unos elotes y cada uno dijera sus compromisos o deseos para el siguiente año.
El primero que se me vino a la mente a mí, fue desear que esa persona que propuso tal ejercicio, no fuera invitada a la posada del próximo año. Uno, porque no me gustar hacer nada de lo que no estoy convencido pues me ruborizo o me siento ridículo o no estoy acostumbrado a decir algo que no esté apegado a la verdad y eso incluye dichos jueguitos y dos, porque mis años de experiencia en donde me ha tocado ver, leer o escuchar juramentos para el año venidero, durante el año respectivo, constato que poco o nada cumplieron de esa lista de propósitos.
El que dijo que en la primera semana de enero se inscribiría en el gym, no fue a dicho lugar ni para buscar un trabajo de velador. El que pactó frente a las estrellas y el fuego, que desde el 2 de enero empezaría a comer sano, a mitad del año le pegó un infarto al no dejar la costumbre de hartarse de fritangas en vía pública, justo en los lugares que son un homenaje a la comida callejera de la India. El que dijo que acabaría con su adición al cigarro, resulta que durante los doce meses del año, más que verlo a él, sentía que me encontraba con el cantante mexicano Alberto Vázquez y un buen ejemplo de lo que lleva al EPOC.
Es decir, para falsedades, pues mejor no hacemos nada o jugamos a otra cosa más interesante o provechosa. Lo más práctico sería mantenerse calladito e intentar esos cambios hasta donde sea posible. Así, de no cumplirse ninguno, no seremos el blanco de la carrilla o de las burlas de los camaradas o un familiar.
Es cierto, las promesas de Año Nuevo, suelen ser compromisos personales que la gente se hace a sí misma con la esperanza de mejorar algún aspecto de su vida, pero aparte de difundirlas para que todo mundo separa que se propuso, la mayoría de las ocasiones resultan difíciles de cumplir a corto, mediano y a largo plazo respecto a esos doce meses o un año.
¿Cuál es la razón?
Dicen que una de los motivos más comunes del fracaso, es la saturación de objetivos. Pensando en que no se asumen nada más consigo, más bien se exponen para que todos las conozcan, como se hizo en aquella posada , ya sea a las doce de la noche cuando o poquito antes de servir los tamales, la pierna o el menudo y traemos un doce entre pecho y espalda , de modo que no nos queremos quedar atrás y afirmamos, compungidos, que seremos los mejores padres , o que ahora si bajaremos esa panza o que no provocaremos ya ninguna bronca más con el vecino o que este año que comienza si iremos a Tepoztlán , a Colombia , Argentina , España , Cuevano o a la luna aunque sea a pie, en carro, bestia o en un Ferrocarril Interoceánico.
El punto es ese: cuando se establecen demasiados propósitos, es fácil sentirse agobiado y perder el interés o vivir momentos de culpa.Lo preferible es establecer metas realistas y alcanzables, y abocarse en unas pocas intenciones, muy simples pero claves y motivantes, como pueden ser estas:
No sacar la basura al área común de la colonia, si no es el día que pasan por ella, ténder tu cama al levantarte, seguir amando a tu mascota, hacer lo que te gusta, encontrar ese par de tu calcetín solitario que anda extraviado, tratar con respeto y cortesía a los Testigos de Jehová y dejarlos entrar al menos al porche, cuando te visiten en casa.
Igual, si eres Testigo de jehová, comprometerse a ir a las visitas domingueras después de las nueve de la mañana, con otro outfit, las mujeres sin ese semblante que evoca a Libertad Lamarque, quizás sonrientes y relajadas, tarareando una canción de Santa Fe Clan y los hombres con camisa tira hueso y bronceaditos.
En caso de pertenecer a la clase política tradicional, bastaría comprometerse en algo muy simple y sencillo: no mentir. Con eso, nada más.Ah porque esa es otra, no me ha tocado que alguien nos hable de sus promesas de fin de año en cuanto a sus actividades institucionales, en el puesto, encargo o comisión que tienen.
sería un gran paso. Es más, pudiera legislarse para que sea una obligación de todo servidor público, so pena de ser sancionado por las contralorías en caso de que no rindieran sus promesas, compromisos o deseos de fin de año y en caso de incumplirlos, también.Como los informes de gobierno, pueden llegar a la ventanilla respectiva con su informe anual, acompañado de su equipo de trabajo o vecinos o familiares cercanos, y una vez recibido, ir a cualquier foro disponible y ahí lucirse:
Imagínense a fulano de tal, con su mano en el pecho o en la biblia o en una cartilla moral, jurando que al siguiente año no volverá a malversar ni se aprovechará del tráfico de influencia, se descarrile su carrera o no.
Imagínese a Noroña comprometiéndose a inscribirse en talleres sobre normas de conducta social para adquirir y desarrollar la empatía y otras habilidades sociales a través de dinámicas como juegos de rol, escucha activa y autorreflexión para conectar mejor con otros, y conseguir simpatía y el gusto por el aseo personal, usando la autenticidad y el humor como herramientas clave que le permitan construir relaciones más positivas, tanto en entornos personales como profesionales y políticos.
Imagínese a dos tres secretarios o directores de área, manifestando su deseo anual o su promesa para este 2025 de abandonar esas practicas de acosador o de hostigador o de misoginia o de homofobia en su centro de trabajo o en su quehacer diario
No es fácil, pero ya que vamos a seguir practicándola con la congruencia que nos distingue, pues de una vez que se eleve a rango constitucional y así todos y todas nos obligamos.De lo contrario, sucederá lo de esa noche que al principio les comento, en donde, al menos yo, como lo hice la primera ocasión que fui a confesarme, redunde en estupideces ya que no sabía que decir o, de plano, a los siente años, como hasta ahora, no había cometido ningún pecado.
Pude comprometerme a mil cosas y ninguna cumplí. Pude quedarme callado al llegar mi turno y acusarme atinadamente de mamón, pero lo que me bosquejé en mi interior como retos en ese año que llegaba, lo cumplí.
Todo, sin embargo, hasta ahora es voluntario y a nadie se le obliga a manifestar sus deseos, sus pretensiones anuales. Ya llegará ese legislador que presente la respectiva iniciativa de ley que regula el uso y cumplimiento de las promesas, deseos, o compromisos públicos y privados de fin de año en los Estados Unidos Mexicanos.
En tanto se regula o armoniza esta práctica, yo retomaría algunas cuestiones básicas que si no las cumplimos es porque ya estamos colapsando como sociedad.Al respecto aquí están una que le robé a mi amigo Beltrán, alguien que, a pesar de irle al Cruz Azul, es muy inteligente y que en el ciberespacio le han dado a llamar SUGERENCIAS Y RECOMENDACIONES PARA ESTE AÑO 2026:
-Rífesela, no sea ojete, haga bien su trabajo, eduque a sus hijos, no tire basura, no incite a la corrupción, ayude al que lo necesite, no comparta información falsa en WhatsApp, no maltrate a los animales, respete al prójimo, dígale a sus hijos que los AMA; dígale a sus padres que los AMA (aunque estén fallecidos), no sea hojaldra y no se meta en la fila, respete el reglamento de tránsito, no se robe nada, no se haga tonto en el trabajo ni se la pase viendo el celular, salude como la gente a todos en todas partes, siempre diga GRACIAS, si no sabe, pregunte, además de su única verdad, hay otras, respételas, sus preferencias sexuales, políticas y religiosas, son suyas, a los demás no les importa, ni a ellos las tuyas, no discrimine a nadie, si votó y no ganó su candidato, respete, si votó y ganó su candidato, respete, si no cooperó pa’las cheves, no agarre, si se acabó el amor, hágalo de nuevo.
Dicho lo anterior , solo queda agradecer a todos y todas que han estado al pendiente de esta columna qué escribimos semana a semana desde 2018 con la ayuda o colaboración de Dios, el tiempo, los años, El Pushi , la ocurrencia, la vida cotidiana , al condición humana , las ganas de decir algo, la ignorancia o una obsesión en cada una de las palabra expresadas que solo entendemos los que vivimos esta enfermedad ya tan común pero no siempre identificable o comprensible , y que te hace decir lo que nace del corazoncito tirano, aunque nada de lo que pase por nuestra cabeza sea cierto, sino tan solo es una invención . Por tanto, ofrezco mi comportamiento de siempre, que puede estar triste o puede estar eufórico o lleno de gracia, contigo, o alegre pero nunca fingiéndote, al menos que, irremediablemente sea para no dañarte.
He dicho.


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