Rastrillando

País de leyes…

Mario Munguía Murillo /    2020-06-24
Publicar en:  



México es un país de leyes –se supone-. Y, -se supone- los
funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno existentes en
la nación, deben ser –se supone- los primeros en acatar las
disposiciones legales que rigen –se supone- a este hermoso país.

¿Qué pasa cada tres y seis años en este México nuestro?
Hay elecciones para elegir a los gobernantes (entendiendo como
gobernantes todos aquellos que administran –se supone- un
ayuntamiento, un Estado o la Republica).

Ganan las elecciones y toman protesta repitiendo la frase:
“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y
desempeñar leal y patrióticamente el cargo de (Presidente de la
República, gobernador, alcalde, etcétera, según sea el caso) que el
pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad
de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”.
Todos los presentes aplauden.

Así ha sucedió los últimos 100 años.

Hoy, es lo mismo, lo que está cambiando son las formas, pues cada
gobernante quiere dejar su sello personal y –supuestamente-
ideológico.

Pero bueno, una vez sentado en la silla, el nuevo (esto es un decir)
servidor público tiene la obligación por mandato de Ley, de
presentar todo su patrimonio personal. Por aquello de la
transparencia, honestidad y ética.

Para esto, existe la Ley General de Responsabilidades
Administrativas, publicada en el DOF el 18 de julio de 2016.

En el art. 7, de las atribuciones de los servidores públicos, y en la
fracción XI especifica que “…el servidor público debe separarse
legalmente de los activos e intereses económicos que afecten de
manera directa el ejercicio de sus responsabilidades en el servicio
público y que constituyan conflicto de intereses, de acuerdo con lo
establecido en esta Ley, en forma previa a la asunción de cualquier
empleo, cargo o comisión”.

De no ser así, incurrirá en faltas administrativas graves como es los
conflictos de interés, establecido en el Art. 58, o tráfico de
influencias Art. 61 de la Ley General de Responsabilidades
Administrativas.

Lo cito por lo que dijo mister John Ackerman, que trabaja hoy, en el
Instituto Nacional Electoral y, su esposa es la titular de la Función
Pública, Irma Eréndira Sandoval, la misma que exonero (por un caso
similar al de ellos; los detalles de ambos/tres están documentados)
a Manuel Bartlet.

Mister Ackerman, says: “no estamos obligados a explicarle nada a
nadie respecto al patrimonio privado que alcanzamos a construir
con gran esfuerzo, y con la generosas aportaciones de nuestros
familiares antes de que Irma Eréndira ocupara cargo público
alguno”.

Dicen que Juárez dijo: “a los amigos, justicia y gracia. A los
enemigos, la ley a secas”.

Mientras el señor López, el presidente, asegura todas las mañanas
que ahora son diferentes, son honestos e incorruptibles; que,
primero los pobres, y vivir con humildad franciscana; abajo los ricos
(por cierto, el científico doctor Gatell, dice que son los culpables de
que a México haya llegado el covid-19, los ricos lo trajeron).

Sus funcionarios de primer nivel, acumulan grandes e insultantes
riquezas. Por ejemplo, este año, cito nota periodística: “La señora
Olga Sánchez Cordero, ganó más de Diez Millones 688 mil, a razón
de aproximadamente $890,690 mensuales y de Alfonso Durazo que
ganó más de $4'719,963 con la venta de gas de la abastecedora de
su hermano y $800,00 por dar Asesorías (¿?)…”

Pero mejor les platico un hecho histórico…

La guardia de la emperatriz Carlota su trágica aventura en México,
1864-1867. Laura O'Dogherty Madrazoa (2004)…cito:

“Los cuerpos de voluntarios belgas y austriacos, organizados como
guardia personal de los emperadores, sufrieron una suerte similar a
la del imperio al que habían jurado fidelidad. Por un lado, las
esperanzas depositadas en la empresa imperial resultaron vanas.

En ambos casos, los testimonios mencionan la creciente desilusión
de los voluntarios tras desembarcar en tierras mexicanas. Las
promesas sobre iniciar una nueva vida en una nación de abundante
tierra fértil, clima templado y riqueza sin límite resultaron falsas.

Por el otro, también resultó defraudada la expectativa de servir a
un régimen fuerte, en un país pacificado y donde la tarea
primordial sería organizar un ejército nativo para la defensa del
imperio. Todo parecía distinto a lo esperado, las distancias, el clima,
las enfermedades, la alimentación”.

Mejor a’i se las deja…el encierro debe seguir,
cuídense…¡¡¡SARAVAH!!!

Opiniones sobre ésta nota
Envía tus comentarios