Del Plan de Iguala al Plan de Justicia para la Tribu Yaqui 

José Antonio Barragán /    2021-05-03
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El pasado 10 de abril el presidente Andrés Manuel López Obrador, visitó discretamente por la veda electoral y la pandemia la comunidad de Ayoxuxtla, Puebla, en donde Emiliano Zapata firmó el Plan de Ayala a la voz de: “Los que no tengan miedo pasen a firmar”.   

Al recordar el 102 aniversario del asesinato del Atila del Sur, el mandatario dijo aprovechando el poder simbólico de la fecha y el lugar, que su gobierno hace todo lo que puede para combatir la corrupción y asegurar que el presupuesto llegue a la gente, pero “todavía falta” para cubrir las necesidades de la población. 

La relación del López Obrador presidente con los pueblos originarios no ha sido fácil. El EZLN y el Congreso Nacional Indígena (CNI), así otras organizaciones de los pueblos originarios han mantenido un tenso trato con el gobierno federal, cuando no de choque por las megas obras anunciadas, como el tren maya y el Proyecto Integral  Morelos de la CFE.   

En Sonora temas como el del Alto Golfo, la invasión de porciones de territorio sagrado de los pápagos, el abandono de la etnia seri, el del acueducto Independencia y el de la presa Los Pilares promovida por el alcalde de Etchojoa Jesús Tadeo Mendivil siguen sin resolverse.   

 

El padre de todos los planes 

Un 24 de febrero de 1821, hace la friolera de doscientos años, vio la luz el Plan de Iguala, obra señera del pacto que propició el nacimiento de lo que después fue México.  Un mes y días antes, el 10 de enero, con el abrazo de Acatempan Vicente Guerrero y su contraparte insurgente dieron por finalizadas las hostilidades de once años de guerra de liberación nacional dando paso a la reconciliación.  

Su autor fue Agustín de Iturbide, más tarde Agustín I, primer emperador de la nación mexicana. Posteriormente defenestrado y muerto de fea manera.   

El, al frente del ejército Trigarante, el 27 de septiembre de ese año, declararían la independencia de España y enterraban par siempre el ciclo de la Nueva España. De ahí en adelante lo que pasara sería responsabilidad de los liberadores.  

Y lo que sucedió es de todos conocido: Alzamientos, pugnas, purgas, enfrentamientos, separaciones, perdida de porciones del territorio, lucha de facciones, muertes, fanatismo, división, violencia, traiciones, deslealtades y abusos de poder fueron la tónica de las próximas dos centurias.  

Iturbide, Maximiliano de Habsburgo y Porfirio Díaz, son los tres antihéroes de nuestra historia.  

Homero Aridjis, en su novela “Los peones son alma del juego”,  un personaje refiere que los peones históricos aparecían como carne de cañón, eran el pueblo menesteroso sacrificado socialmente por todo tipo de manipuladores de izquierda y de derecha y los presentaban como piezas prescindibles, tamales de carga de Moctezuma y sus congéneres, cambiando de dueño a cada rato en la historia de México.  

 

Planes famosos: 101 años del Plan del Aguaprieta 

Y planes famosos ha habido muchos. Unos eran convocando a la rebelión, otros para justificar golpes de estado y otros más de desarrollo desde la óptica del o los autores. El Plan de Casamata fue proclamado por Antonio López de Santa Anna en 1823 para reinstalar el Congreso y desconocer a Iturbide como emperador; el Plan de Tuxtepec fue lanzado por Porfirio Díaz en 1876 para destituir a Sebastián Lerdo de Tejada; el Plan de San Luis fue un llamado a levantarse en armas por Francisco I. Madero en 1910; el Plan de Guadalupe de Venustiano Carranza de 1913; el Plan de Aguaprieta proclamado por Plutarco Elías Calles el 23 de abril 1920 para derrocar a Carranza, hartos los caudillos sonorenses de las presiones del Barón de Cuatrociénegas, quien desconoció a Adolfo de la Huerta como gobernador y no atendió los intentos del guaymense de llegar a un arreglo; el Plan Global de Desarrollo (1980-1982) creado por Carlos Salinas de Gortari para preparar el arribo del neoliberalismo.   

Esos acontecimientos dieron pie para que con una visión política se empezara a difundir la idea de un nuevo Proyecto de Nación hasta cristalizar en el concepto de Cuarta Transformación, que explicado en palabras de su principal publicista no era otra cosa que la continuación de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Eso en pocas palabras, pero explicar su contenido se ha llevado chorros de tinta y múltiples acciones políticas, legislativas y administrativas.    

  

Los yaquis y el Estado nacional 

Hay autores que han dejado constancia que desde su primer encuentro en 1533, las relaciones entre los yaquis y el mundo yori, que en realidad no siempre fueron conflictivas,  siguieron un curso alejado tanto de la lógica de conquista-control que prevaleció en lo que fue Mesoamérica como de la otra lógica de conquista-destrucción impuesta a las tribus de la América árida.  

A los yaquis no les ha ido nada bien con sus libertadores. Los han utilizado políticamente, han buscado exterminarlos. Los han perseguido, mandado al exilio y los han reprimido. Les han hecho ofrecimientos y los han dejado esperando. Esa ha sido su historia.  

Se ha dicho que una verdad irrefutable es que para el pueblo yoeme los problemas comenzaron con la Independencia de la corona española, pero sobre todo con el  afianzamiento de las ideas liberales en el naciente país,  las cuales preconizaban la importancia del mercado y de la propiedad privada por encima de la apropiación y el usufructo colectivo de la tierra propios de las tribus y pueblos originarios de México.  

Por su parte el nuevo Estado impulsó jurídica y políticamente la ruptura de la propiedad comunal y alentó los intereses particulares que buscaban el usufructo de sus tierras y de los inmensos recursos hídricos del río Yaqui con fines de explotación comercial. Sobre esa base se fue gestando el inmenso emporio agrícola que dio lugar a lo que hoy es el distrito de riego del valle del Yaqui y cuyos beneficiarios aglutinados en el Movimiento No al Novillo impugnaron la construcción del Acueducto Independencia durante el mandato de Guillermo Padrés.  

 

Los yaquis y el agua 

  

La desaparecida historiadora Raquel Padilla Ramos, ha dado un puntual seguimiento al tema hídrico. Al respecto ha señalado que: “El río Yaqui se ubica en la vertiente occidental o del Pacífico. Nace en la Sierra Madre Occidental, en el estado de Chihuahua, donde recibe el nombre de río Papigochi. Luego de cruzar la sierra, desciende atravesando de norte a sur el estado de Sonora hasta desembocar en el golfo de California, cerca del puerto de Guaymas. Ambos conforman el sistema Yaqui-Papigochi, que alcanza una longitud de 1050 km, de los cuales aproximadamente 600 pertenecen al territorio sonorense”.   

 

También ha referido que la muestra más palpable de la relación de los yaquis con su río y de la visión que respecto a él tienen se encuentran explícitas en las siguientes palabras de Cajeme, expuestas en una carta que escribió a las autoridades del estado: “Dios nos dio a todos los yaquis el río, no un pedazo a cada uno”. Con esa sanción divina, queda claro por qué el río es inalienable e indivisible. Asimismo, la expresión revela que el río Yaqui ya era visto desde entonces como antonomasia del territorio yaqui. Tiempo atrás los yaquis solían referirse a sí mismos como “los de este río” y dirigían sus manifiestos “a los habitantes del río Yaqui”. El fuerte sentido de pertenencia al río Yaqui nos muestra que la autodeterminación de este pueblo originario se sustenta, indisolublemente, en sus recursos naturales. 

 

Un dato interesante afirmó que: “En 1940 el presidente Lázaro Cárdenas restituyó las tierras a los yaquis y los dotó del derecho a 50 % de las aguas de la presa La Angostura y los escurrimientos del río; empero, años después se construyeron otras dos presas río abajo (El Novillo y Oviáchic, o Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, respectivamente), que sumadas a la construcción de un acueducto que lleva agua del río Yaqui al puerto de Guaymas, han dejado el bajo río sin caudal mínimo ecológico”. 

 

La comunila y su poder simbólico 

Dice Manuel Silva Encinas en su artículo “La tradición oral yaqui como medio didáctico”, la comunila o guardia tradicional, una enramada fabricada con horcones de mezquites y techo de carrizos, “ramás” en lengua yaqui, es el centro de reunión política y comercial década uno de los ocho pueblos, en los cuales basa su organización política la comunidad yaqui.  

La identidad conformada por aquellos elementos tangibles e intangibles que le dan unidad al núcleo indígena, afloran en sus poemas y leyendas. Rituales, creencias, filosofía, leyendas, mitos, bienes comunales, tradiciones, valores y cosmovisión conforman todo un bagaje que le da identificación a la tribu, de ahí que se entienda que los pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, religiosas, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas, que es las que las identifican internamente y a la vez las diferencia del resto de la población. 

Por eso los yaquis de Vícam, Rahúm, Pótam y Belém se negaron desde un inicio platicar en oficinas a pesar del calorón y como les dijeron a los representantes gubernamentales “en la ramada no se pueden decir mentiras porque es un recinto sagrado”.  

Ese es un pequeño detalle en el proceso de negociación gobierno-tribu yaqui derivado del Plan de Justicia para la etnia y que encabeza el INPI: Las reuniones de Tórim son en un plantel escolar y las de Vícam en la ramada del poblado, allá por las vías.  

 

Política pública restitutiva  

Algunos datos dan cuenta de la situación de los grupos indígenas. “Infografía de población indígena” del Consejo Nacional de Población, ha señalado que  1 de cada 4 personas hablantes de lengua indígena son analfabetas, el 43.9% de la población no asiste a la escuela o tienen primaria trunca, en comparación al 14.6% del resto de la población, casi el 15% de sus viviendas son de tierra, en contraste con el 2.6% del resto. 

Un dato muy relevante, sobre todo en la región noroeste tiene que ver con el vital líquido. Solo el 36.6% de las viviendas  en donde se habla alguna lengua indígena, cuentan con agua dentro de la vivienda, en comparación con el 77.5% del resto de la población. 

De un inicio se dijo que el Gobierno de México implementa una atención integral a los pueblos indígenas del estado de Sonora y responde a las legítimas reivindicaciones del pueblo yaqui, mediante el diálogo sobre los temas de la tierra, territorio, agua y desarrollo integral, tal como lo acordó el Presidente de la República con las autoridades tradicionales durante su gira de trabajo el pasado 26 de octubre de 2019 en la comunidad de Pótam.  

Adelfo Regino Montes, director general del INPI, indicó que para hacer realidad el Plan de Justicia del Pueblo Yaqui se instalaron dos mesas de trabajo con las autoridades tradicionales yaquis, a fin de revisar, atender y resolver los temas acordados con el Presidente de la República, que son: 1) Tierra, territorio, agua y medio ambiente; y 2) Desarrollo integral. 

“Este plan tiene como finalidad reparar la deuda histórica que el Estado mexicano tiene con el pueblo yaqui”, aseguró Regino en conferencia de prensa desde el Palacio Nacional, en compañía de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde Luján, la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores González; y el coordinador general de Programas para el Desarrollo, Gabriel García Hernández. 

En lo respectivo al tema de la tierra y el territorio, tras varias reuniones y recorridos en coordinación con las autoridades tradicionales, se llevó a cabo un diagnóstico para dar atención a las demandas del pueblo yaqui.  

El director general precisó que, del 16 al 22 de febrero de 2020, se realizó un recorrido sobre los linderos originales para identificar la integralidad del territorio yaqui. A partir de esto, se ha determinado una superficie reclamada de 576 mil 471 hectáreas, además del derecho de usufructo sobre el mar con respeto al decreto de exclusividad pesquera de 1973. 

En materia de derecho al agua, Regino Montes señaló que se realizan dos procesos de consulta previa, libre e informada para respetar el decreto expedido por el General Lázaro Cárdenas del Río, en coordinación con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), esto para restituir el derecho al agua de las comunidades yaquis y garantizar su uso y disfrute desde la presa “La Angostura” y su trasvase en el acueducto “Independencia”. 

En la mesa de desarrollo integral y cultural que se instaló formalmente en la ramada tradicional de Vícam el 21 de enero, de la cual surgieron acuerdos consensuados con los ocho pueblos yaquis (Vícam, Pótam, Cócorit, Bácum, Tórim, Huírivis, Ráhum y Belem) para atender las raíces más profundas de sus problemáticas, como lo son: el respetar sus formas tradicionales de decisión, que la relación con las autoridades indígenas sea directa, sin intermediarios y que la propuesta de desarrollo tenga fundamento en su cultura y visión integral del bienestar. 

Como parte de los resultados de ese trabajo conjunto se anunció que  la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) destinará mil 661 acciones de construcción de vivienda con una inversión de 288.75 millones de pesos, en beneficio de 70 mil 601 personas de los ocho pueblos de la nación yaqui. 

Lo anterior, derivado de 135 visitas al territorio yaqui en coordinación con la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, para identificar espacios públicos, de salud, educativos, deportivos, sociales y productivos; así como cinco reuniones y recorridos territoriales para alcanzar acuerdos con las autoridades tradicionales. 

Con estas acciones, se explicó que el Gobierno de México continúa firme a su compromiso de hacer realidad los sueños y aspiraciones más profundas de los pueblos indígenas y garantizar el ejercicio de sus derechos con la implementación de políticas públicas que partan del diálogo, además de la entrega directa y la distribución equitativa de programas sociales.  

Una de esas políticas públicas más ambiciosas del gobierno de la 4T, es el Plan de Justicia para la Tribu Yaqui, establecido por decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 27 de octubre de 2020.  

Dicho plan comprende fuerte inversión en diversos rubros el plan va a enfocado en atender los reclamos ancestrales sobre sus tierras, territorio, agua y desarrollo integral.  

Por su parte la SEDATU anunció en su momento el inicio del Programa de Mejoramiento Urbano en territorio yaqui , así como el arranque de 27 de 39 obras que se realizarán con una inversión superior a los 197 millones  534 mil pesos. 

Lo anterior, como parte del Plan de Justicia para el Pueblo Yaqui y en seguimiento a los acuerdos establecidos previamente con autoridades locales de las ocho comunidades que conforman el pueblo yaqui de Sonora. 

 

En un comunicado, fechado en Vícam, Sonora, el titular de la SEDATU, Román Meyer Falcón, indicó que ya se tiene un avance de 65 por ciento en mil 700 acciones de “mejoramiento o ampliación de vivienda a cargo de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi)”. 

 

Bajo mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, precisa el documento, las acciones incluyen “la atención a la tenencia de la tierra, lo que corresponde al tema de agua y el Programa de Mejoramiento Urbano que incluye dos componentes: el de equipamiento y espacios públicos y las acciones de vivienda”.  

 

Se prevé que las 39 obras que se realizarán en las ocho comunidades del Pueblo Yaqui sean concluidas durante los próximos siete meses. Las principales acciones corresponden a renovaciones integrales de la Guardia Tradicional Yaqui en cada uno de los poblados; así como espacios públicos, deportivos, culturales, de salud, educativos y pesqueros. 

 

Los montos de inversión corresponden a: Bácum, con inversión federal superior a 12 millones 400 mil pesos; Belém, más de 24 millones 400 mil pesos; Cócorit, más de 33 millones 700 mil pesos; Huírivis, con inversión federal de más de 21 millones 100 mil pesos; Pótam, más de 37 millones 500 mil pesos; Rahum, más de 16 millones 700 mil pesos; Tórim, 33 millones 34 mil pesos; Vícam, más de 18 millones 700 mil pesos. 

 

 

Luego de décadas de consumir agua entubada contaminada con pesticidas y fertilizantes, los yaquis tendrán su propio acueducto, con el cual se pretende abastecer a las ocho comunidades de la etnia ubicadas en los municipios de Cajeme y Guaymas, como parte de los acuerdos del Plan de Justicia ofrecido por el presidente Andrés Manuel López Obrador. 

En las negociaciones se acordó emitir el decreto de creación del distrito de riego número 18, el cual se otorgará con todos los derechos a la etnia para que administre y distribuya el agua; también se analizará la calidad del líquido en la cuenca del río Yaqui. 

Dicho acueducto requerirá una inversión de mil 800 millones de pesos y su costo anual de operación ascenderá a 7.5 millones de pesos. Tendrá capacidad de 3.8 millones de metros cúbicos y 150 kilómetros de longitud; funcionará con gravedad desde la presa el Oviachic (Álvaro Obregón), e incluye una planta potabilizadora, en beneficio de más de 35 mil habitantes. 

Este será el tercer acueducto dependiente de la cuenca del río Yaqui. El primero fue el Yaqui-Guaymas, que abastece a los habitantes de los municipios de Empalme y Guaymas, y el segundo es el Acueducto Independencia, el megaproyecto del ex gobernador panista Guillermo Padrés (2009-2015) que por más de nueve años ha trasladado el agua del sur al área norte de Hermosillo, la capital de Sonora. 

Para tal efecto las autoridades tradicionales y los funcionarios federales, entre ellos Blanca Jiménez Cisneros, directora de la Comisión Nacional del Agua, y Hugo Aguilar, coordinador de Derechos Indígenas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), acordaron garantizar una consulta pública clara y transparente entre la etnia sobre compartir el líquido con la población de Hermosillo por medio del acueducto Independencia. 

Por otro lado, para la construcción del alcantarillado y obras de saneamiento de las comunidades yaquis, el INPI y la Conagua proyectan una inversión de 490 millones de pesos, además de 450 millones de pesos para la operación y trasferencia del nuevo distrito de riego, para un total de 2 mil millones 773 mil pesos para resolver los problemas hídricos en los ocho pueblos. Se calcula que las obras durarán dos años. Se pactó que la obra lleve el nombre de Acueducto Yaqui. 

Sobresale que el pueblo Yaqui será la primera comunidad indígena del país a la que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) transferirá la administración de un distrito de riesgo para que sea titular y gestione ese recurso, además de que el gobierno federal construirá un acueducto, planta potabilizadora y red de alcantarillado que contempla una inversión de 2 mil millones de pesos en beneficio de 33 mil personas que habitan en las ocho comunidades que componen ese pueblo en Sonora, informó José María Martínez Rodríguez, director del Organismo de Cuenca Noroeste de la Conagua.  

“Ellos se van a hacer cargo de manera autogestiva, van a tener que implementar mecanismo que hasta la fecha no estaban, y van a tener que adecuar sus formas de gobierno, sus esquemas administrativos para darle juego a toda su gente, jóvenes, mujeres, ancianos, autoridades, también tienen una estructura militar ahí de defensa y todos ellos van a tener que estar operando y viendo que esto que están recibiendo de parte del gobierno de México lo administren de la manera más adecuada y eficiente para responder al desarrollo que merecen esos pueblos”, refirió el funcionario.  

 

Reinicio del Plan de Justicia Yaqui y veda electoral 

El viernes 9 de abril dieron reinicio las mesas de trabajo del Plan de Justicia para la Tribu Yaqui en la comunila de Vícam dieron reinicio las mesas de trabajo del acuerdo presidencial que dotó a la tribu yaqui de un plan de desarrollo integral para la etnia.  

 

Destaca que en dicho plan se contempla el no otorgamiento de concesiones mineras y detectar los terrenos nacionales a los que va a acceder la tribu agregándose al plano original  expedido por Lázaro Cárdenas.  

 

Al comienzo de la veda electoral algunos temas como la capacitación y becas para jóvenes del INPI y de la STPS, entraron en receso y se retomarán una vez pasada esta. A cargo de la SEMANART corrió la exposición sobre rubros como agua, territorio y medioambiente.  

 

También se abordó la regularización de los programas de bienestar con un censo, que cobrará un nuevo impulso al terminar el período de veda electoral. Se aclaró que la SCT estaba a la espera de que la SHCP libere los recursos para iniciar las obras proyectadas en el tramo de Vícam sujeto a remodelación. Dicha obra está a punto de licitación. Entre el programa de mejoramiento urbano lleva 50% de avance. Para agosto espera la conclusión de las obras.   

 

En el tema de tierras se está en proceso de recuperación de partes del territorio en manos de terceros, informaron representantes de SEDATU, SRA y el Registro Agrario Nacional.  

 

Por su lado, CONAGUA habló de la construcción de las tomas del Acueducto Yaqui y la aprobación del Distrito de Riego, y de que se está trabajando con drones para analizar el caudal del Río Yaqui para mejorar el flujo del agua del río. También el INAES tocó ubicar el terreno para la cooperativa textilera como proyecto productivo.  

 

Se hizo mención de apoyos para ganaderos y productores agrícolas, lo cual es urgente de atender ante la pérdida de ganado que se está dando, así como el problema de los ganaderos que no cuentan con fierro de herrar.  

 

Luis Antonio Esquer de Conapesca estimó que el programa Bienpesca alcanzó una cobertura del 97%. Refirió igualmente de la habilitación de dos muelles y de avances del programa de reposición de motores. Se demandó la ampliación de la red eléctrica.  

 

La Secretaría de Salud anunció la creación de centros de salud comunitaria con apoyo psicológico y la contratación de nuevo recurso humano. Se dijo que el centro de salud de Vícam lleva un avance del 95%.  

 

José Antonio Cruz en representación de la gobernadora Claudia Pavlovich, mencionó avances en renglones como la salud y el programa de vacunación para adultos mayores.  

 

 

Anuncia INPI Plan de Justicia para la Nación Yoreme Mayo 

Por otro lado en reunión celebrada este  29 de marzo de 2021 en la ramada de Tierra Blanca Tesia entre Ernesto Argüelles, vocero de Adelfo Regino Montes, director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Manuel Armenta, funcionario de la dependencia y gobernadores de la nación Yoreme Mayo de Navojoa señores Santos Feliciano López Cota (Camoa), Aguileo Félix Ayala (Tesia), David Valenzuela (Navojoa) y Alfredo Ozuna Valenzuela (Cohurimpo), se anunció la puesta en marcha por decreto presidencial del Plan de Justicia para la nación Yoreme Mayo por parte del gobierno federal.  

Con esa medida se daba respuesta a la petición formulada por los gobernadores David Valenzuela Alamea (Navojoa) y Marcos Moroyoqui (Huatabampo) respecto de la implementación de un plan de rescate para la gran nación mayo del sur de la entidad sonorense y del norte de Sinaloa, y el cual abarcará rubros como justicia, territorio, vivienda, agua, educación, salud, empleo, cultura, desarrollo, cuidado del medio ambiente, preservación de su cultura, lengua, religión, tradiciones, usos y costumbres.  

Así tres planes, con gran carga simbólica y práctica, como los son el Plan de Iguala, de carácter fundacional; el Plan de Ayala, síntesis de la lucha por la tierra y del ala revolucionaria campesina e indígena y el Plan de Justicia para la Tribu Yaqui, que busca responder a las legítimas reivindicaciones del pueblo yaqui.  Cada uno de ellos representa un momento de la historia del país y son parte del todo. 

En el proceso electoral en curso entre otras cosas, además de los numerosos cargos públicos, se juega el futuro del proyecto de nación del presidente en el cual el Plan de Justicia para la Tribu Yaqui se encuentra inscrito. Lo que sigue al 6 de junio, lo definirán los resultados.  

Y no han faltado quienes quieren aprovechar sus campañas con ofrecimientos ya negociados dentro de las mesas de trabajo.  

 

Tres perdones, tres olvidos 

El presidente López Obrador en el marco del Año de la Reconciliación y con motivo de los 500 años de la caída de Tenochtitlán y 200 años desde la independencia, anunció tres acciones de solicitud de perdón por la violencia ejercida y las atrocidades cometidas en contra de las minorías étnicas y raciales del país. Iniciando este lunes 3 de mayo con los mayas por la “Guerra de Castas” en Yucatán, a mediados de mes  la disculpa sería con la comunidad china por los efectos de la Ola Verde y la persecución iniciada por Fernando Elías Calles, que bien retrató en su novela “La ruta de los caídos”, el escritor Guillermo Munro y en septiembre lo haría con los yaquis.  

España rechazó pedir perdón, pues el Rey de España Juan Carlos I, ya lo había hecho con antelación en 1990. Algunas voces como el EZLN,  han señalado oportunismo en el mandatario. Otras refieren sobre los limitados alcances del perdón si no va acompañado por la reparación del daño causado.  

El antropólogo e historiador maya Ezer May May, señaló que la nación mexicana pretende ser el intermediario de ese perdón y la voz de los pueblos originarios para exigir perdón.   

En la comunila de Vícam desde los inicios de las negociaciones del Plan de Justicia para la tribu Yaqui, quedó clara la exigencia por el secretario de la guardia de Belém José Rubén Cruz Palma: “Sin intermediarios y trato de gobierno a gobierno”.  

 

Poemas al día:  

 

EL ULTIMO VARON 

Aruká Juma era el representante vivo 

de los saberes ancestrales de su pueblo.  

Su muerte es una tragedia 

porque era el último varón de su etnia. 

Por eso el pueblo Juma de Brasil está de luto. 

Aruká había sobrevivido a matanzas de extermino  

de los suyos.  

El Covid se lo llevó en un hospital  

de Porto Velho en la Amazonia.  

Sus restos ya no importa donde descansen. 

Los Jumas han perdido al último de su especie. 

Y eso basta. 

 

                                                 (Un día sin 24 horas)

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