Rastrillando

Inframundo…

Mario Munguía Murillo /    2021-05-07
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Existen varias maneras de lucrar, y en este hermoso país México, desde antes de la conquista, festejar la muerte era (es) un uso y costumbre, una tradición. Posada, el grabador, inspiro su creatividad dándonos a la Catrina, la que año con año, aparece los días 1 y 2 de noviembre.

Así es como los mejicanos y mexicanos idolatramos a Mictlantecuhtli, el dios de la muerte qué, un día conoció la muerte en la cruz de Jesús Nazareno venido del otro lado del mar y ambos fusionaron sus mágicos poderes para qué naciera la “raza cósmica” (así la nombro Vasconcelos) qué da vida a este revolucionario país.

Los caminos tapizados de flores de cempasúchil siempre nos llevan a ver las almas de nuestros seres queridos, de nuestros antepasados. Decían los mexicas que el amarillo intenso es el reflejo del Sol que da luz al sendero de nuestro muertitos.

Así hemos vivido durante los últimos 500 años sin el perdón de los peninsulares.

Hoy, ha llegado la Santa Muerte, la protectora del inframundo que nació no hace mucho tiempo; el que cada día se fortalece más y más.

En este contexto histórico hemos formado un mundo mágico –dicen-; de mitos y leyendas, de verdades y mentiras.

Pero hoy, la realidad rebaza la ficción ancestral de la muerte. Es una realidad que sobrevive en el inframundo donde usted y yo caminamos acompañados del dios Tezcatlipócatl, el vengativo, el que ha robado las almas para convertirlos en zombis.

Sucedió una vez más lo que un día pudo haberse evitado, muchos lo sabían, pocos –los responsables- lo ignoraron (más no lo ignoraban).

Ahora “es inmoral” protestar ante la tragedia dice el señor López, el presidente.

“Habrá justicia, no será como antes, que todo lo ocultaban y había relaciones de complicidad, componendas, impunidad; entonces hay que esperar a que se tengan estos dictámenes”.

Pero resulta que esos que “estaban antes”, son los que han estado los últimos 30 años administrando la ciudad de México, antes Deefe.

Esos de “antes” eran Marcelo Ebrad y Mario Delgado y el mismo señor López.

Marcelo Ebrard era el jefe de gobierno de la CDMX en el 2013 y, presentó la Línea 12 del metro como una de las obras más importantes de su gobierno. Esa que hoy colapso.

Felipe Calderón en aquel momento era presidente de México y juntos, sonrientes y abrazados, festejaron la “obra”.

Mario Delgado Carrillo era titular de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, y autorizó más de 1, 588 millones de dólares para el arrendamiento de 30 trenes que darían servicio a la Línea 12 del Metro, “Línea Dorada” la nombraron. Originalmente, “el costo de inversión iba a ser de 17.500 millones de pesos, pero acabó siendo de 26.000 millones de pesos” está documentado, pero también hay otras cifras.

Carlos Slim fue el empresario, con su constructora Grupo Carso, participo en la construcción de la “Línea dorada”, el mismo señor Slim que esta desde Salinas de Gortari.

“quien nada debe nada teme” dijo Marcelo en la mañanera. Pero lo que no dijo, es que huyo, sí, huyo a París para esquivar una investigación sobre, precisamente, la “Línea Dorada”; cinco años vivió en la capital del glamour, Paris, Francia.

Y, al igual que Napoleón Gómez Urrutia (a) “Napito”, regreso para incorporarse a la 4t bajo el manto divino del señor López.

“es inmoral” López dixit; pero también perverso y cínico es, cuando el dios Tezcatlipócatl, el vengativo, ordena a sus zombis correr la cortina de humo con el argumento de que es un sabotaje de sus adversarios que lo quieren destruir a él (la víctima siempre). Los muertos, el pueblo, pasan a segundo término, no existen: están muertos.

Un dato, está documentado: Desde el inicio de su construcción la Línea 12 del Metro, “La línea Dorada” fue criticada por los vecinos de la alcaldía de Tláhuac por temor a un accidente. Nadie los escucho.

“Lo cierto es que –como dice el gurú de la 4t Epigmenio Ibarra-, como decía Rabindranath Tagore: “la verdad no está de parte de quien grite más”. La verdad está en los hechos, la verdad habrán de decirla esas vigas retorcidas que cedieron al paso del tren. La verdad y sus consecuencias habrán de asumirla quienes resulten responsables”. https://www.milenio.com/opinion/epigmenio-ibarra/itinerarios/verdad-y-justicia

Pero mejor a’i se las dejo…tapicemos de cempasúchil los senderos de este hermoso país, para que iluminen el camino de las almas perdidas en el inframundo y, así, poder salir de la oscuridad…¡¡¡SARAVAH!!!

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