Rastrillando

La verdad histórica: depende quien la cuente…

Mario Munguía Murillo /    2021-10-25
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Corría el año de 1972, eran los meses de junio, julio y agosto; Beatriz Braniff me propuso para que acompañara a los arqueólogos Kenneth y Mary McIntyre de la Universidad de Vancouver, Canadá, al sitio, en ese entonces conocido como Rancho Molina. El lugar está por rumbos de Carbo, a 20 kilómetros más o menos de distancia al nororiente.

Vinieron en busca de la cultura Clovis.

El sitio arqueológico fue “descubierto” años atrás, por Manuel Robles Ortiz y Francisco Manzo Taylor quienes publicaron en la revista Kiva, de la Universidad de Arizona, un artículo que ha sido considerado como un clásico de la arqueología sonorense sobre el tema.

Fueron tres meses de intenso calor, víboras, de todo tipo, Gilas y alacranes, tarántulas y demás bichos; toda una aventura de sobrevivencia. Y, aprendizaje.

Hicimos el trabajo arqueológico, escavamos varios puntos donde se encontraron vestigios de la cultura Clovis; además, de otras culturas más tardías y tempranas.

Recién llego en aquel momento, Julio Montane y, fue Manuel Robles el que le enseño el camino a los sitios arqueológicos más

importantes del Estado. Así conoció Julio la arqueología sonorense, igual que Beatriz Brannif.

Este relato viene a cuento porque hoy existe una “corriente” de la memoria histórica que dista mucho de la realidad histórica.

MADRID (EUROPA PRESS) octubre de 2021.- “Un equipo de científicos obtuvo pruebas de que los vikingos originales del norte de Europa ya estaban activos en el continente americano en el año 1021, según una publicación en la revista 'Nature'”.

Está información cierta, viene a confirmar los estudios anteriores que se han hecho desde principios del siglo pasado.

Así como los trabajos científicos realizados en el estrecho de Bering y su importancia de las migraciones ocurridas desde hace más de 10 mil años (solo por mencionar un año como referencia, puede ser más tiempo).

También, en esa memoria histórica, está la Kon-tiki, que es el nombre de la balsa utilizada por el explorador noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) en su expedición de 1947 por el océano Pacífico desde Perú hasta la Polinesia.

O la Acali, de Santiago Genoves creador del proyecto, que consistió en una travesía en balsa, con una tripulación de once personas, que partieron el 12 de mayo de 1973 desde el puerto de Las Palmas (España) y atravesó el océano Atlántico y el mar Caribe con una única escala en Barbados hasta llegar a Cozumel (México) al cabo de 101 días de viaje. Fue un experimento sobre el comportamiento humano, y sus relaciones interpersonales.

Y ya, más provincianamente, mi teoría de los viajes transpeninsulares: la Balsa Seri (1980).

Dice don Lorenzo Meyer, en su artículo publicado en el Universal -24/10/2021: El pasado a juicio. “La naturaleza de la conquista y colonización de América produjo un choque gigantesco y brutal de culturas. Ese choque y sus consecuencias siguen sometiéndose al juicio del presente”.

Cierto, solo que ese juicio ha perdido la razón científica para dar paso a la “razón” dogmática.

El tema sobre la historia tiene muchas aristas e interpretaciones peeero, cuando su “interpretación” es política y sin fundamento, dista mucho de la verdad histórica.

Pero mejor a’i se las dejo…seguiré buscando que fue primero: el huevo o la gallina…¡¡¡SARAVAH!!!

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