Representación y crisis en la transición sonorense

Bulmaro Pacheco Moreno /    2022-08-03
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Reciben el dinero del que les da el gobierno federal mes a mes, pero sienten que eso no arregla los problemas de fondo: La pobreza y las carencias.
 
Informes van y vienen sobre los beneficios sociales a las comunidades, pero basta tomar una muestra como el pueblo de Querobabi, en el municipio de Opodepe, para darnos cuenta de que mucho de lo narrado respecto al progreso de los pueblos, en mucho ha sido puro cuento, y que la narrativa local solo ha servido para alimentar los informes burocráticos —a veces optimistas— de las autoridades.
 
Sus pobladores que se dedican básicamente a la elaboración de ladrillos tienen muy poca agua para uso humano. "Pocas horas al día cuando llega a haber", dice una de las vecinas más antiguas del pueblo. Los servicios de salud siguen siendo deficientes, porque no se cumple con la norma de un médico por cada 1,500 habitantes. "En el centro de salud no es constante la presencia del doctor", dicen, y buscan como pueden consultarse en Hermosillo (124 km) o Santa Ana (61 km), y así no correr el riesgo de que una urgencia se agrave o de no contar con las medicinas que deben tomar a diario.
 
¿Y qué decir de la seguridad? Ya no se puede dormir en las noches con las puertas abiertas de los hogares, porque los ladrones (que abundan) hacen de las suyas metiéndose a las casas, sobre todo a las de los adultos mayores y las que están solas. Toda una tragedia la seguridad en ese pueblo, que trabaja y aporta, dicen.
 
Buscan alternativas a la educación de los jóvenes que van a la preparatoria hasta Benjamín Hill (23 km) y para los más de 40 que no pueden costearse la estancia, el transporte y comida en la capital, donde cursan la educación superior, y plantean la posibilidad de una casa de estudiantes o un sistema de becas para que les ayude a paliar sus necesidades.
 
En Rayón tienen buen tiempo solicitando la intervención de las autoridades educativas para crear una institución de educación media superior, que ayude a los padres de familia a sortear los problemas económicos y de seguridad que implica enviar todos los días a Ures a más de 20 jóvenes de Opodepe —cabecera— y 40 de Rayón —cabecera—, donde se encuentra el CBTA más cercano. El camión luce deficiente y destartalado con una descompostura cada tercer día y el costo por estudiante (2 mil pesos al mes) por puro traslado, se ha incrementado notablemente.
 
¿Qué hacer? Ya están listos los estudios de factibilidad para crear una nueva institución en la cabecera municipal de Rayón y garantizarle a los jóvenes espacios en el nivel medio superior ahora que es el año en el que los gobiernos estatales deben cumplir el compromiso adquirido con la reforma Constitucional del 2012 al artículo Tercero para garantizar la educación media superior obligatoria, y espacios para todo aquel que la demande (cuyo plazo fatal es el 2022) pero a las autoridades parece no preocuparles.
 
En Rayón gobierna otra vez el ganadero Alejandro Luis Grijalva Robles, que ya había sido alcalde del 2009 al 2012 y del 2015 al 2018 y ganó otra vez (¿repetirán por vocación política y social o solo para someterse a intereses de grupo?) postulado ahora por la alianza PRI-PAN-PRD, con una ventaja de (877 votos) sobre Morena (464).
 
Algo ocurrió, porque meses después de la elección aparecieron juntos el alcalde de San Miguel de Horcasitas Joaquín Munguía Coronado y él con el dirigente estatal de Morena David Mendoza Rivas, como queriendo enviar la señal de que se daban de baja de su antiguo partido y se sometían al partido en el poder en la entidad.
 
¿Por qué se los lleva Morena? ¿Por cuestiones ideológicas o por algún interés especial? ¿para hacer bola o para enriquecer sus cuadros? ¿Le irán a aportar algo al partido en el poder o solo es una estrategia para debilitar a los adversarios? No queda claro todavía ni tampoco lo explicaron.
 
En Opodepe gobierna el Partido del Trabajo, con el ex panista y ex priista Lorenzo Fabián Santamaría. En Ures Morena ganó con el ex priista aliancista José Manuel Valenzuela apenas por 65 votos de ventaja a la alianza PAN-PRI-PRD. Se trata de un municipio donde los maestros han jugado un papel crucial, ahora convertidos a Morena.
 
La primera pregunta que surge cuando uno ve que las realidades en los pueblos han quedado detenidas en el tiempo, a pesar de tantos anuncios de cambio y siguen con los mismos problemas —los ancestrales— de siempre como el caso de Querobabi, Opodepe y Rayón, que registran los mismos problemas y las mismas crisis  de años a la fecha y las obras que más recuerdan son las carreteras que conectan a Rayón con Ures de 36 kilómetros (Bours) y Carbó de 42 (López Nogales) de principios del siglo XXI obras que sí resolvieron problemas de esas comunidades, dicen.
 
En esos municipios y otros de la entidad reconocen que no hay por ahora una obra importante—en proceso— estatal o federal, a pesar de que ya pronto cumplirán el primer año de ejercicio de gobierno. A eso le suman el problema de la escasez de dinero para la operación administrativa, una crisis que también afecta al estado y ahora con el llamado plan de "pobreza franciscana" del gobierno federal, no se sabe que va a pasar.
 
Las ideas y los proyectos de lucha se han agotado por causa de los saltimbanquis políticos y la ausencia de auténticos liderazgos, ya que los nuevos han tenido como fondo la idea de acumular poder personal o de grupo y dejar de lado los proyectos de progreso de los pueblos. Faltaba más, progresan sus familias, los pueblos no. Por eso muchos problemas se han agravado y otros aparecen sin solución gracias a la indolencia y al olvido de las causas reales pretextando la falta de dinero.
 
¿Qué harán ahora los partidos políticos para recuperar su papel de interlocutores entre la sociedad y el gobierno para la atención de demandas?  Esa será tarea fundamental en el corto plazo ante el desencanto social con algunos partidos y gobiernos y el incremente de los niveles de pobreza, la crisis económica, social y de inseguridad que están golpeando directamente al ciudadano que ya no halla la puerta.
 
Dice Patrick Deneen que la tecnología política del liberalismo ayudó a liberar a los individuos de sus lealtades parciales a personas y lugares particulares, convirtiéndonos en vez de eso en individuos que por encima de todo lucharían por "conseguir sus propias ambiciones y deseos privados". Para el momento actual la cita cae como anillo al dedo a quienes han convertido la actividad política en una feria, en una apuesta de casino o una serie de aventuras casi siempre sin un final feliz. Ni vocación de servicio, ni méritos, ni antigüedad ni carrera de partido se enarbolan ahora para la movilidad política. Simple y sencillamente, puro cálculo político y sentido de la oportunidad para brincar de un lado a otro.
 

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