STEUS y huelga en la Unison: ¿Rumbo a una nueva derrota?
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Con décadas de experiencia en las lides sindicales, parece increíble que los expertos en emplazamientos hayan omitido un dato (especificar las unidades en las que estallarían la huelga) de lo que se valió un juez para ordenar archivar el expediente, declarando el emplazamiento como “total y definitivamente concluido”.
No es la primera vez que la autoridad laboral declara inexistente una huelga de los trabajadores y empleados de la Unison; una que se recuerda bien por ser de las más prolongadas en la historia universitaria es la del 2008, cuando lideraba ese sindicato Dorotea Rascón. Y digo que se recuerda bien porque después de tres meses de huelga, los trabajadores tuvieron que levantarla sin haber conseguido nada más allá de los ofrecimientos iniciales. Terminaron desgastados -física, moral y económicamente-, vapuleados por la opinión pública y buena parte de la comunidad universitaria, y con las manos vacías.
En 2018 se repitió la historia, por motivos similares: la autoridad laboral apeló a errores en la redacción del emplazamiento y declaró inexistente la huelga.
Esta vez, el STEUS decidió de todos modos colocar las banderas rojinegras en
los accesos al Alma Mater y promover un amparo contra la resolución del juez;
la ruta crítica de este movimiento luce complicadísima en el campo jurídico y
posiblemente se repita la historia de 2014 cuando la huelga, aunque legal, tuvo
que ser levantada tras más de 50 días y el sindicato terminó otra vez derrotado,
pero además dividido. El entonces dirigente del STEUS, Modesto Torres Delgado
acusó a Dorotea Rascón (ex dirigente y en funciones de Secretaria del Trabajo
en el sindicato), de haberse ‘entregado’ a la administración universitaria y al
gobierno del estado, al promover reuniones de los agremiados para levantar la
huelga sin que las demandas hubieran sido resueltas.
En este 2026, incluso el gobernador del estado, Alfonso Durazo reconoció la justeza de las demandas de los trabajadores, se comprometió al acompañamiento de las mismas, pero advirtió que la insuficiencia de recursos no permite el cumplimiento a cabalidad de todas las exigencias sindicales.
Lo cierto es que los sindicatos universitarios vienen lidiando desde hace 30 años con el tope salarial impuesto por el gobierno federal neoliberal, que los gobiernos progresistas de la 4T han mantenido como si de su propia idea se tratase. Desde luego que ese tope salarial complica las negociaciones y obliga a las partes a negociar incrementos en otro tipo de prestaciones para compensar un poco el deterioro del poder adquisitivo, que se manifiesta especialmente entre los trabajadores de ingresos más precarios.
Aun así, las negociaciones con la autoridad universitaria no prosperaron, pese a que su propuesta contempla incrementos superiores al tope salarial del 4%, para la mayoría de los sindicalizados. De acuerdo con este esquema, los trabajadores de más bajos ingresos son los que reciben un incremento salarial mayor, que llega al 12.8% en el nivel 1, al 4.39 en el nivel 6; los niveles más altos se mantienen topados en el 4%.
En un comunicado, la rectoría de la Unison, encabezada por Dena María Camarena sostuvo que con el apoyo del gobierno del estado se destinaron recursos extraordinarios para solventar las demandas de los trabajadores, incluyendo una bolsa de 4.9 millones de pesos para prestaciones no ligadas al salario, y se ofreció incrementos en otras prestaciones como canastilla (bono por nacimiento o adopción de un hijo); dote matrimonial, gastos ortopédicos, entre otros.
Al STEUS le parecieron insuficientes los ofrecimientos, emplazaron a huelga, un juez ordenó mandar al archivo el expediente, el STEUS decidió estallar la ‘huelga de hecho’ y la autoridad la declaró inexistente. Con esto, el conflicto entra en una ruta crítica, sobre todo porque en dos semanas más (30 de abril) el sindicato de académicos (STAUS) tiene programada su asamblea general en la que decidirá si también se va a la huelga.
Por lo pronto el tema de la Unison entra en el terreno donde se junta lo jurídico con lo político, y todas las partes tendrán que ponderar las razones que los lleven a una negociación madura y seria, sobre las consecuencias de la paralización de la vida universitaria, donde están en juego no solo las condiciones salariales y contractuales de los sindicalizados, sino las funciones sustantivas de la Máxima Casa de Estudios: la docencia, la investigación y la extensión y difusión de la cultura, así como los daños colaterales de una huelga en la formación académica de más de 30 mil estudiantes y la percepción social, sobre todo en sectores que históricamente han insistido en estigmatizar a la Unison como una zona de conflicto permanente.
II
En temas político-electorales, sigue subiendo de intensidad la carrera por la visibilización del trabajo. No las precampañas, solo la visibilización del trabajo, subrayadamente entre los personajes del bloque gobernante.
Si ustedes pensaban que en la visibilización del trabajo instruida por el gobernador del estado traía a maltraer a muchos cuadros pisando el acelerador a fondo en Hermosillo, déjenme decirles que en otros municipios la cosa no es distinta.
Guaymas, por ejemplo, es una de las plazas más disputadas y eso tiene su razón de ser: después de cinco años de una administración encabezada por la doctora Karla Córdova en la que se logró remontar rezagos históricos en áreas clave como seguridad pública, inversión en infraestructura urbana y programas sociales con una excelente coordinación y colaboración con los gobiernos estatal y federal, que incluyen también grandes proyectos como la modernización del puerto donde se están invirtiendo miles de millones de pesos, o la conexión carretera con chihuahua, y ferroviaria con EEUU, es natural que haya muchos interesados(as) en llegar a la oficina más refrigerada de la Casa de Piedra, como se le conoce al edificio que alberga la sede del poder municipal en el puerto.
Para nadie es un secreto que las corrientes al interior de Morena y entre sus aliados están moviendo las piezas en el tablero para promover perfiles cercanos. En un rápido sondeo, pudimos apreciar por lo menos a seis aspirantes a la candidatura a la alcaldía que desde ya están siendo medidos a través de encuestas telefónicas y casa por casa.
La sorpresa que revelan estas mediciones, es que ya apareció en ellas con un buen posicionamiento la secretaria de finanzas y consejera estatal de Morena en Sonora, Yumiko Palomarez. El dato es revelador, porque fuera de las bases morenistas donde semana a semana llega para hacer trabajo en territorio, pocos la traían en el radar de aspirantes a la alcaldía.
Sin embargo ya apareció, y podría convertirse en un cuadro que aparezca no solo en las encuestas, sino en los ámbitos en los que se toman las decisiones rumbo a la sucesión en el puerto.
Ella fue candidata de Morena a diputada local en 2018, cuando no muchos estaban dispuestos a entrarle a las campañas, y ganó con sobrado margen su curul en el Congreso. Trae trabajo en territorio, y es un nombre que hay que apuntar en la muy disputada carrera por la alcaldía en el bello puerto.
Apúntenla.
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