Sacar los granos del T-MEC; ¿se hará posible lo necesario?
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Cuando los postulados y axiomas de un orden económico y comercial exhiben su disfuncionalidad estructural, aparece el recurso de la fuerza y el chantaje de las elites que se benefician del mismo, para perpetuarlo o incluso profundizarlo.
Los resultados de los criterios de política económica que soportan al TLCAN-TMEC, han demostrado su fracaso. La realidad al respecto derrumba toda construcción teórica que pretenda justificar tales políticas. El largo estancamiento económico, sufrido por el país a la sombra de estos esquemas comerciales es incuestionable. El sector primario ha cargado con la peor parte.
No es exagerado decir que el campo mexicano está en terapia intensiva y con falta de oxígeno. Se reclaman acciones emergentes, acompañadas de cambios estructurales que lo vuelvan a situar como un sector estratégico de la economía nacional.
La demanda social, para que el gobierno de México lo haga, y las exigencias propias de la realidad se han incrementado. El conflicto militar, resultado de la agresión de los Estados Unidos e Israel en contra de Irán, ha trastocado uno de los centros neurálgicos del comercio internacional. Los flujos de fertilizantes y energéticos, que cruzan por el estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, mantienen bloqueos e interrupciones afectando los procesos económicos y comerciales en general.
La falta de fertilizantes ya afectó la producción de granos básicos del norte del planeta. La FAO advierte una caída inmediata que se aproxima a los 50 millones de toneladas de maíz, trigo y arroz. La misma entidad reconoce que está en curso una crisis alimentaria global, cuyo mayor daño se registrará en las naciones importadoras de estos insumos y productos alimenticios.
Los datos proporcionados por la FAO, son un toque de alarma. Se ha perdido cerca del 35 por ciento de la producción mundial de petróleo, 20 por ciento del gas natural, 30 por ciento de los fertilizantes y 50 por ciento del azufre que se utiliza para producir fosfatos. Por la escasez de fertilizantes en los mercados internacionales, estos se han colocado en subasta. Solo accederán aquellos países que tengan las suficiente bolsa de dólares para pagar más.
La advertencia de la FAO, es que el impacto de estos acontecimientos bélicos y sus daños, no se podrán revertir en poco tiempo. Se trata de efectos no lineales, provocados por un shock de oferta que podría tardar años en revertirse.
México, sometido al dogma neoliberal desde la firma del TLCAN (1994), basado en la falacia de que es más barato importar los granos que producirlos nacionalmente, es uno de los países que, frente al tremendo cuadro internacional, exhibe una de las peores condiciones de vulnerabilidad: somos importadores de granos y de los insumos para poducirlos. Importamos más del 75 por ciento de los fertilizantes y combustibles; y cerca del 60 por ciento de granos y oleaginosas.
No obstante el cuadro extremo, el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, que encabeza las negociaciones del T-MEC, obstruye la toma de acciones orientadas a proteger el mercado nacional alimentario, que como principio requiere la salida de los granos básicos del T-MEC, para que los precios de los mismos no se coticen en la Bolsa especulativa de Chicago y queden protegidos con una política universal de precios de garantía, fijados de acuerdo a los costos nacionales de producción y protegidos por una política arancelaria que meta en cintura a los grandes importadores y entidades agrofinancieras que impunemente se apoderan del mercado nacional alimentario.
Las movilizaciones del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano(FNRCM ), han logrado que la demanda de sacar los granos del T-MEC, cobre fuerza social y su impacto se extienda a los medios académicos y de especialistas, que coinciden con la importancia estratégica de la demanda, en un momento en que México es sometido a guerra arancelaria y presión política por parte del gobierno norteamericano.
En intensas discusiones con la secretaria de Agricultura, Columba López, la coordinación nacional del FNRCM, ha logrado que esta dependencia admita la necesidad de revisar "la situación de los granos en el T-MEC". Esto ocurre días posteriores a que estructuras corporativas de los Estados Unidos y Canadá, junto con el Consejo Nacional Agropecuario, que agrupa a los grandes importadores de granos y alimentos de México, enviaran una carta a los representantes comerciales de los tres países, para conminarlos a que renueven el T-MEC por 16 años más.
Es entendible que la salida de los granos básicos del T-MEC, requerirá cambios sustantivos en la política económica. Recuperar el concepto de Agricultura Nacional, conlleva la necesidad de que la política hacendaria y monetaria, salga de los confines perniciosos que soportan las metas antinflacionarias en el sacrificio del crecimiento económico interno y el desplazamiento de los productores nacionales. El éxito en contra de la inflación, solo es sostenible con el crecimiento económico, la creación de empleos y la reducción en la dependencia alimentaria.
Estamos ante el fracaso abrumador de un modelo económico que fue diseñado para destruir la soberanía; estamos al final del camino. Ha llegado la hora de romper con las reglas que nos destruyen para hacer posible lo necesario.


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