EEUU cancela visa a Andy López Beltrán

Hermosillo: la tía de todas las batallas

Arturo Soto Munguía /    2026-08-13
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Si la contienda por la candidatura al gobierno del estado es la madre de todas las batallas, la de la candidatura a la alcaldía de Hermosillo vendría siendo como la tía.

Se van acomodando las calabazas en las filas del aún difuso bloque opositor, al menos en Hermosillo, aunque se entiende que desde la capital, por ser el epicentro de la actividad política, los acuerdos ‘irradien’ hacia el resto de los municipios.

 

Que algunos priistas como Flor Ayala Robles Linares y Sergio Pavlovich se hayan inscrito en el proceso interno ¡del PAN! para participar como aspirantes a la candidatura a la alcaldía capitalina ciertamente arroja indicios de que, no exenta de dudas y reticencias, el PRIAN comienza su relanzamiento con miras a la sucesión 2027.

 

No deja de sonar raro este movimiento, pues los tricolores tendrían que pasar el filtro del voto panista, que lógicamente, supondríase favorecerían a los precandidatos de casa, entre los que se cuenta Gildardo Real Ramírez, Alejandro López Caballero y hasta el inefable Agustín Rodríguez, ex secretario particular de Guillermo Padrés Elías y acaso uno de los cuadros más vulnerables por el oscuro historial que le precede, señaladamente aquella negra trama de acusación, tortura, privación ilegal de la libertad ya  encarcelamiento de Gisela Peraza, la trabajadora doméstica de la entonces primera familia, a quien presuntamente sustrajo joyas y dinero de la Casa de Gobierno.

 

Pero bueno, mal que bien ya hay un ‘levantadero’ de manos para buscar esa preciada candidatura, mientras desde el PRI su dirigente estatal no quita el dedo del renglón insistiendo en la necesidad de volver a competir aliados con el PAN, en sintonía con las recientes declaraciones del alcalde Antonio Astiazarán en el sentido de que tal alianza tendría que pasar por la inclusión del tricolor.

 

Claro, estamos muy lejos de que caiga el último out y todavía le quedan varias entradas a este juego, faltando ver cómo se van a posicionar las cabezas de las principales corrientes en el blanquiazul, y desde luego también en el PRI; faltaría ver también qué es lo que llevará a la mesa de negociación el dirigente del Partido Sonorense, Alí Camacho, que no está dispuesto a ser un invitado de piedra en este proceso, sobre todo considerando el trabajo que ha venido realizando desde hace un par de años en favor de la candidatura del Toño Astiazarán.

 

Cualquiera que sea el resultado, las negociaciones tendrían que ser con tacto y precisión quirúrgicos, pues un escenario de división o inconformidades mal gestionadas pondrían en riesgo la plaza en la que tienen puestas todas sus esperanzas, habida cuenta que Hermosillo concentra casi un tercio del padrón electoral.

 

Considérese también que en la acera de enfrente no están mancos y traen clavadas las dos espinas de sucesivas derrotas en la capital, una historia que no están dispuestos a repetir.

 

Vale señalar que en el caso de Morena y sus aliados, aplican las mismas consideraciones a propósito del ‘levantadero’ de manos y los riesgos que entraña una mala gestión del proceso, que podría desembocar también en divisiones.

 

Si en el PRIAN hay al menos media docena de aspirantes a la candidatura, en Morena y sus aliados no son menos. Por allí contamos a la Jefa de la Oficina del Ejecutivo, Paulina Ocaña Encinas y al secretario de Desarrollo Social estatal, Fernando Rojo de la Vega como las figuras más visibles, pero también tienen la mano levantada la diputada local Vicky Espinoza y el federal Jacobo Mendoza. Entre los aliados también la quieren los petistas Karina Barreras y René Edmundo García Rojo, diputada federal y diputado local, respectivamente; David Figueroa Ortega (PVEM) y Norberto Barraza Almazán (PES) también han manifestado sus intenciones de participar en la interna.

 

Si bien en Morena la decisión sobre los candidatos a las alcaldías será la última que se tome (por allá en noviembre-diciembre) después de la elección de los coordinadores en el estado, los distritos locales y los federales, las intensidades están a la orden del día.

 

Respetables, las intenciones de todos y cada uno de ellos(as), pero a fuerza de medir fríamente las tareas de posicionamiento que vienen llevando a cabo, es fácil concluir que en las últimas semanas han sacado pie adelante un par de ellos: Fernando Rojo de la Vega y Paulina Ocaña.

 

Señaladamente esta última trae un ritmo que no deja respiro: lo mismo encabeza reuniones de seguimiento de obras y programas gubernamentales, que recorre colonias y municipios intensificando el contacto ciudadano.

 

Ambos forman parte de la nueva clase política en la que el gobernador insiste, debe ser la depositaria del relevo generacional, pero el ascenso de Paulina Ocaña ha sido vertiginoso y las responsabilidades a su cargo, de gran relevancia: coordina los gabinetes de Infraestructura, Salud y Educación, revisando avances, detectando pendientes y estableciendo acuerdos transversales.

 

Y más allá de las mesas de coordinación, también está a cargo del programa Sonora Atiende, mediante el cual se acercan trámites y servicios a vecinos de colonias populares en la capital y en el resto de los municipios, sobre todo aquellos que están más alejados de las oficinas centrales de gobierno.

 

Esta combinación entre escritorio y territorio le ha dado una gran exposición no solo mediática, sino en el contacto cara a cara, que es fundamental seguir forjando su carrera política.

 

Vaya usted a saber si en la mira de la joven y experimentada funcionaria está la candidatura a la alcaldía de Hermosillo, alguna diputación local o una federal, pero dé por hecho que la veremos en una papeleta electoral el año entrante.

 

III

 

Ya entrada la noche trascendió la noticia de que el gobierno norteamericano le retiró la visa a Andrés Manuel López Beltrán, a lo que el hijo del expresidente de la República reaccionó con la publicación de una carta dirigida a Donal Trump, en un lenguaje virulento, por decir lo menos.

 

De acuerdo con medios nacionales como El Financiero, e internacionales como El País, de España, en la misiva acusa a Marcos Rubio y a Christopher Landau -secretario y subsecretario de Estado norteamericano, respectivamente- de tomar decisiones “politiqueras y al estilo hitleriano”.

 

De acuerdo con ‘Andy’ López Beltrán, el quitarle la visa “no es más que una burda y perversa canallada de estos funcionarios y otros halcones que, en sentido estricto, no son diplomáticos ni mucho menos políticos”, ya que ellos y quienes los rodean actúan como “jefes de pandillas” para espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países y gobiernos que consideran “comunistas”, “amenazas para la seguridad de Estados Unidos” o “narcoterroristas”, cita El Financiero.

 

Claramente, a Andy (no me digan Andy) López Beltrán no le interesa recuperar el documento, pues el tono de la carta es bastante agresivo, pero ese no es el punto más relevante. El quid del asunto estriba en las razones por las cuales el gobierno norteamericano decidió revocarle la visa, una medida que usualmente se toma contra personajes que en los archivos gringos aparecen ligados a actividades ilícitas. Y eso sí debería preocuparle.

 

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