Entre becerros y mamadas, unos días semánticamente correctos

Arturo Soto Munguía /    2026-08-25
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Con el sol cayendo a plomo, a eso de las dos de la tarde la estación cuarentenaria de Agua Prieta volvió a cobrar vida.

 

Horas antes, en los corrales de la Unión Ganadera Regional de Sonora en aquella frontera se llevaba a cabo el riguroso proceso de inspección de todos y cada uno de los becerros y becerras (hay que cuidar la equidad de género y el lenguaje inclusivo por aquello de que vaya a protestar alguna feminista pet friendly) que nerviosamente entraban a las trampas formando accidentadas filas rumbo a los privilegiados espacios a los que solo pueden acceder aquellos que han aprobado todos los exámenes para cruzar a Estados Unidos.

 

Inocentes bestezuelas, parecen saber en sus nerviosos mugidos, en sus apresurados movimientos, en sus afanes por saltar por encima al que va adelante, como para ganar un lugar en esa fila que conduce a la antesala de sus muertes.

 

De seis en seis, cada grupo espera el chasquido metálico de las puertas para avanzar en pequeños tropeles a los corrales. Y cada vez que la puerta se abre, suena la registradora de los ganaderos exportadores: cuatro dólares por libra, que entran limpiecitos a las cuentas de los criadores reactivando la economía de unas 35 mil familias sonorenses dedicadas a esa actividad.

 

A cargo de las revisiones, el médico veterinario Sergio Villalobos no se da abasto atendiendo las preguntas de la prensa que cubre la jornada de este lunes; la segunda reapertura a las exportaciones de ganado en pie, suspendidas a principios y luego a mediados de año por las restricciones estadunidenses después de la detección de dos casos de ganado infectado por el gusano barrenador, una plaga que en 1962 paralizó masivamente la ganadería y las importaciones gringas, un episodio que no parecen estar dispuestos a repetir.

 

-¿Realmente perdieron dinero los ganaderos en estos cierres de las exportaciones?, le pregunto.

 

Y contesta con franqueza, esbozando una sonrisa: la verdad es que los ganaderos somos muy llorones, pero no perdimos. Todo se comercializó en el mercado nacional; mandamos animales hasta Yucatán. Dejamos de ganar lo que estábamos acostumbrados (en dólares), pero no perdimos, asegura.

 

Y ciertamente, nadie ha visto que tras los dos cierres de la frontera norteamericana, haya bajado el precio de la carne en el mercado nacional. Los ganaderos sí son un sector productivo privilegiado por las políticas públicas gubernamentales. De hecho, el gobierno federal recientemente les apoyó con más de 900 millones de pesos para la construcción de un complejo industrial que les permitirá engordar, cuidar y matar becerros, para comercializar la carne de res empaquetada en cortes, con lo que ya no dependerán exclusivamente de la exportación de ganado en pie.

 

Corrijo sobre lo limpiecito que entran los dólares a las cuentas de los ganaderos: hay casos de ‘coyotes’ (intermediarios) que se quedan con el uno por ciento, aproximadamente, de esos recursos.

 

Pero de que hay fiesta, hay fiesta en Agua Prieta. Sonora es el primer estado que abre la exportación ganadera después de los dos cierres fronterizos. Ayer estuvo allá el gobernador Alfonso Durazo y la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez y hasta hubo un enlace con la presidenta de la República en su conferencia mañanera para informar sobre los avances registrados en materia de sanidad animal, un tema que Sonora ha liderado históricamente, y que le ha permitido entre otras cosas, alcanzar un récord de 354 mil 480 cabezas exportadas a EEUU, lo que representó una derrama de más de 4 mil millones de pesos para los ganaderos sonorenses.

 

Esto es algo que no van a dejar caer. Por eso se ha reforzado la vigilancia epidemiológica, el cerco sanitario y las brigadas de inspección; ayer mismo se liberaron siete millones de moscas estériles para combatir la plaga del gusano barrenador, que ya estaba erradicada en México, pero que tuvo nuevos registros a partir de que en años anteriores se abrieron las fronteras con Centro y Sudamérica para la importación de ganado, se relajaron las medidas de inspección, se redujo el presupuesto para el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) hasta en un 50% desde 2018.

 

El gobierno federal también inauguró este año una nueva planta de producción de moscas estériles para combatir al gusano barrenador, cuya meta son cien millones de moscas semanales.

 

Nos toó cubrir esta segunda reapertura de la frontera a las exportaciones ganaderas, en una gira intensa y agotadora por los tiempos y las distancias, pero es justo reconocer el trabajo de organización y logística del equipo de Comunicación Social que comanda Paloma Terán Villalobos, aguapretense por cierto, que volvió a su tierra para garantizar la cobertura de este importante evento.

 

II

 

Y bueno, mientras uno andaba por allá surcando los caminos de la sierra y familiarizándose con los nobles animalitos que inocentemente trotan rumbo a los Estados Unidos para luego aparecer en Instagram chuleando las mesas de comensales exigentes en forma de cortes finos, acá en Hermosillo la grilla no se detuvo.

 

A querer y no, Luis Donaldo Colosio Riojas llegó para participar de la asamblea plenaria de Movimiento Ciudadano, que se llevó a cabo en Hermosillo y San Carlos. Y el muchacho vino y puso agenda. Durante todo el fin de semana el tema fue la posibilidad de que el ya no tan joven político asumiera la candidatura de su partido a la gubernatura del estado.

 

Un colega le preguntó sobre su gentilicio (por aquello de las voces que alertan sobre la eventualidad de su candidatura siendo que toda su vida, desde los seis o siete años de edad, la vivió en Nuevo León, donde fue alcalde de Monterrey y ahora firma como senador plurinominal). Su respuesta, ignoro si intencional o no, ganó la conversación pública local.

 

“Son mamadas”, dijo con la familiaridad con que un sonorense alude a cualquier cosa que considera irrelevante, malintencionada o políticamente intrascendente.

 

Recordé, irremediablemente aquel episodio en el Comité Pro Casa de Estudiantes donde pasé años memorables de mi vida como universitario, cuando el Comité Coordinador recibió a un nuevo integrante -originario de Guaymas, por cierto- aplicándole el protocolo de ingreso, que incluía preguntar sobre sus generales.

 

Aquel mocetón con camisa blanca abotonada hasta el cuello, circundado por una apretada corbata en plena canícula hermosillense respondió con una batería de tres preguntas y una sugerencia que dejaron al solemne Comité Coordinador, perplejo, indefinido entre la risa y el llanto.

 

“¿Que si quién soy? ¿Que si de dónde vengo? ¿Que si a dónde voy? Esas son pendejadillas, compañeros. Pasemos al asunto de la comida”.

 

Así el joven Colosio. Lo relevante no es saber dónde nació o dónde hizo su carrera política, sino las implicaciones que tendría su candidatura en el entramado político estatal donde, cualquiera diría, podría meter a MC a una pelea de tercios que no derivaría en la conquista del mayor, pero demolería las aspiraciones del más perfilado precandidato opositor a Morena, Antonio Astiazarán, abriendo la brecha para el proyecto transexenal de Alfonso Durazo, un hombre cercanísimo a su historia personal y al que le guarda un profundo respeto.

 

Coincido con quienes dicen que si a Colosio Riojas lo sueltan en la Cinco de Mayo, en la Soli o en Altares tendría que activar el Google Maps para regresar en su camioneta machuchona al hotel donde estaría hospedado, y que si en una eventual gira de campaña lo llevan a Arivechi, Tarachi, Bacadéhuachi o Bacanuchi y se cansa, pero algún acomedido de los que nunca faltan le ofrece llevarlo a papuhchi, el muchacho iba a declinar la invitación argumentando que ya no podría visitar otro pueblo de la sierra sonorense.

 

Esa carrilla le dieron a Rodolfo Félix Valdés en 1985 cuando el PRI, con todo el poder del aparato de Estado lo mandó de candidato a gobernador y ganó,y también se la dieron a Alfonso Durazo en 2021, cuando Morena, con todo el poder del aparato de Estado lo mandó de candidato a gobernador y no solo ganó, sino que les puso una pela a sus contendientes.

 

No digo que Colosio Riojas tenga posibilidades de ganar, no. Pero sí aleja aún más las posibilidades de que Toño Astiazarán se haga de la gubernatura, una premisa que al gobernador Durazo le resultaría bastante atractiva.

 

Pero MC en Sonora también está sufriendo los dolores de parto. Jorge Álvarez Máynez, su dirigente nacional formal es muy amigo de Toño Astiazarán y no se prestaría a jugarle las contras. Pero Dante Delgado, que es muy amiguis de Manlio Fabio Beltrones, tiene otros datos y no le sería desagradable hacer crecen la opción naranja en Sonora.

 

La cosa se complica porque Natalia Rivera, la dirigente estatal de MC en Sonora ya mandó una señal en el sentido de que no aceptaría, por congruencia con su vida política personal, una candidatura a la alcaldía de Hermosillo con Alejandro López Caballero, el ex alcalde padrecista que ya está en conversaciones con Álvarez Máynez y Dante Delgado.

 

El río pues, está suficientemente revuelto para la ganancia de pescadores.

 

Y a estas alturas, entre becerros y mamadas, la semántica parece correcta, pero en política, la semántica no necesariamente determina la lógica.

 

A ver qué sale de todo esto. Qué nervios…

 

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