Un tip para que Ernestina Godoy encuentre al almirante Ojeda

Arturo Soto Munguía /    2026-09-02
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En días pasados asistimos, no sin azoro, a uno más de los episodios bizarros que suele recetarnos el sistema de justicia mexicano. El abogado de los hermanos Farías Laguna, detenidos por el famoso caso del huachicol fiscal, solicitó que fuera llamado a comparecer el ex secretario de Marina cuando se dieron los hechos, Almirante Rafael Ojeda, que además de superior jerárquico de los marinos presos, es su tío.

 

La Fiscalía General de la República a cargo de Ernestina Godoy, la fiscal de hierro (es un decir) no pudo entregarle el citatorio al ex secretario, lo que explicó con un argumento contundente: no sabe dónde vive.

 

A manera de servicio social, y oficiosa como suele ser esta columna, El Zancudo se permite sugerir un tip a la Fiscal, que pudiera ayudarle a resolver casos difíciles como este, de localizar el domicilio del Almirante Rafael Ojeda, que seguramente vive en alguna casa del bienestar de esas que se están construyendo por montones en colonias y barrios de todo el país, y en algunas zonas despobladas de difícil acceso y más difícil localización porque supongo que todavía no tienen ni nomenclatura en sus calles, lo cual hace que sea como hallar una aguja en algún proverbial pajar.

 

La solución propuesta por este modesto espacio es sencilla. A la señora Ernestina Godoy le bastaría con hacer una llamada al señor Nery Ruiz, consejero presidente del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora y solicitarle una asesoría sobre este tema.

 

Me explico. El pasado jueves, un notificador del IEE llegó a mi casa para dejar pegado con cinta scotch un citatorio en uno de los muros de acceso a mi casa, justamente el que da a la alberca olímpica y muy cerca del otro pasillo que conduce a las caballerizas. Como no me encontraba en ese momento en el lugar, el citatorio conminaba a estar presente al siguiente día, a las diez de la mañana, para ser notificado.

 

Así lo hice, y así pude enterarme que se me estaba requiriendo para ofrecer información sobre un par de publicaciones -una en mi cuenta de X y otra en un portal de los diez o doce que reproducen mi columna-, para lo cual ofrecían los dos links que llevan a las notas respectivas.

 

Con el farragoso y circunstanciado estilo que suelen contener los documentos jurídicos, el citatorio explica que “con fundamento en los dispuesto en nel artículo 296, párrafos primero, segundo, quinto, sexto y séptimo de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales para el Estado de Sonora y con el objeto de contar con mayores elementos que permitan a esta autoridad  sustanciadora esclarecer los hechos en materia de investigación, así como salvaguardar el interés superior de las niñas, niños y adolescentes, se estima hacer del conocimiento del C. Arturo Soto Munguía que, dentro de la investigación que se lleva a cabo en el presente Cuaderno de Antecedentes, se identificaron publicaciones en las que se advierte la presencia de niñas, niñas y adolescentes, lo cual pudiera vulnerar indebidamente el uso de su imagen y, por ende su derecho a la intimidad y, con lo cual, se le solicita respetuosamente su colaboración para que de contar con los formatos previstos en los artículos 8 y 9 de los Lineamientos para la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en materia político-electoral, emitidos por el Instituto Nacional Electoral, tenga a bien informar a esta autoridad sobre su existencia y, en su caso, proporcionar copia de los mismos, respecto de las personas menores de edad que se encuentran visibles en las siguientes ligas electrónicas” (adjuntan ligas).

 

Por supuesto que, a como están las cosas en materia de intenciones institucionales para acotar la libertad de expresión, cuando no de endurecer medidas de censura y sus correspondientes sanciones, este modesto tundeteclas estuvo a punto de entrar en pánico, así que rápidamente me fui a revisar el contenido de las tales ligas y lo que encontré fue lo siguiente:

 

Una de ellas corresponde a una columna publicada en marzo pasado, alusiva al informe legislativo de una diputada nogalense, ilustrada con la fotografía que envió el equipo de comunicación de la propia diputada para complementar el boletín que dio cuenta del evento. En la imagen aparecen, obviamente la diputada, acompañada de un centenar de asistentes, entre los que destaca su esposo y su hija, ciertamente menor de edad.

 

La otra liga me lleva a un tuit que contiene un video de la propia diputada, conteniendo el resumen semanal de sus actividades. Ciertamente, allí también aparecen un par de menores recibiendo sendas bicicletas de manos de la legisladora. Obviamente no tengo la más remota idea de quiénes son los menores, mucho menos tengo el permiso de padres o tutores para publicar las imágenes, pero en descargo tengo que decir que el video no fue producido por mí, solo replicado en mis redes sociales, como suelo hacerlo con algunos productos de comunicación que envían personajes de la vida pública a manera de boletines informativos.

 

De todo esto informé al Secretario Técnico de la Dirección de Asuntos Jurídicos del IEE, Rogelio Long que, debo decirlo, atendió mi comparecencia diligentemente y con sobrada amabilidad, explicando que el caso en comento no tenía fines sancionatorios, sino simplemente era una solicitud de información que fue cubierta por escrito ese mismo día.

 

El punto es que alguien, cuya identidad no me fue revelada presentó una denuncia contra la diputada, y para documentar sus razones le gustó nada más El Zancudo y sus publicaciones que, sobra decirlo en este caso no fueron exclusivas, sino difundidas por cualquier cantidad de medios impresos y electrónicos. Pero bueno, son gajes del oficio en un medio de amplia cobertura, largo alcance y de lectura obligada, modestia aparte.

 

¿Pero dónde, se preguntará la intrigada lectora, el escamado lector, entra el tip que quieres darle a la Fiscal General, cuasi indiciado columnista?

 

Bueno, pues ahí les va. Resulta que para encontrar mi domicilio, que seguramente debe aparecer en la base de datos del organismo encargado del padrón electoral en Sonora, se giraron una serie de oficios:

 

Uno del secretario Ejecutivo del IEE a la oficial electoral, Jesús Arlen Montaño para que haga constar el estado actual de las imágenes contenidas en las ligas citadas.

 

Otro oficio a la directora General del Registro Civil, para que proporcione mi acta de nacimiento.

 

Otro a Ana María Erikson Piña, administradora desconcentrada de servicios al contribuyente en Sonora, que por cierto alegó imposibilidad para proporcionar los datos solicitados.

 

Otro a Manuel de Jesús Villa Minjarez, responsable de área de servicios y atención a clientes de la CFE, para que proporcione, supongo, un recibo de la luz en el que aparezca mi domicilio.

 

Otro al Secretario del Ayuntamiento, Eduardo Alejo Acuña, que por cierto no encontró la información solicitada.

 

Otro a Héctor Arturo Careaga, Jefe del Departamento de Asuntos Jurídicos de Agua de Hermosillo, y este sí localizó mi domicilio.

 

Huelga decir que todos los oficios girados fueron respondidos con otros oficios por parte de las personas requeridas.

 

Después de todo este proceso, concluyeron que el C. Arturo Soto Munguía sí existe, que sí hizo las publicaciones citadas y que sí vive en el domicilio proporcionado por dependencias diversas.

 

El tip entonces, para doña Ernestina Godoy, es que contrate a estos sabuesos. Se tardan, pero de que encuentran al Almirante Ojeda, lo encuentran y le entregan el citatorio.

 

Lo que me sorprende es que en el caso que nos involucra no va a pasar nada, y sin embargo sorprende la cantidad de personal, la elaboración de oficios, la recepción de las respuestas, los mensajeros y notificadores que tuvieron que moverse para encontrar mi humilde casa.

 

Entiendo que así son los procesos legales, pero con una llamada que me hubieran hecho (hay amig@s en el IEE que tienen mi número), hubiera acudido sin problema a proporcionarles la información requerida.

 

Supondría, eso sí, que no hay mucho qué hacer en el IEE por esos días, como para dedicar tanto tiempo y recursos en este tema (que tiene su relevancia, claro, en tano involucra los derechos de las infancias) pero que evidentemente está pésimamente planteado.

 

Con el 1 por ciento de todo este aparato movilizado, que le dedicaran a atender denuncias, o a seguirlas por oficio sobre presuntas violaciones a la ley electoral en materia de campañas, precampañas y propaganda electoral fuera de tiempo, otro gallo nos cantara.

 

En fin.

 

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