La sangre no llegó al río

Arturo Soto Munguía /    2026-09-25
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No, si tontitos no son. Lo que está en disputa en 2027 es nada menos que la continuidad de un proyecto que, más allá de la romantización ideológica, se traduce en el control político (y presupuestal, que no es cosa menor) de 17 gubernaturas estatales, los 32 Congresos locales y la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, clave para esa continuidad.

 

Pragmatismo mata romanticismo. El Partido del Trabajo, en voz de su coordinador parlamentario en la Cámara Baja, Reginaldo Sandoval se plantó a la mitad del foro y dejó salir de su ronco pecho la consigna que ha dado fama y fortuna a algunos equipos de futbol que no pasan de la media tabla y por tanto, no aspiran a levantar la copa, pero sí pueden meter fuerte la pierna para restarle puntos a algún equipo líder: “Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro”, reza esa consigna.

 

Palabras más, palabras menos, eso dijo don Reginaldo a propósito de los términos y condiciones de su alianza con Morena; una alianza en la que se sienten ninguneados sobre todo a partir de la definición de candidaturas en el proceso por el que actualmente están atravesando, y que no ha estado exento de pataleos, berrinches y no tan veladas amenazas de parte de quienes no han sido favorecidos en las designaciones.

 

Es posible que el PT rompa la alianza, vaya solo en la próxima justa electoral y quizá no gane gubernaturas, pero podemos hacer que Morena pierda entre siete y doce de ellas, dijo don Reginaldo, que por cierto no solo tiene un nombre parecido al de don Regino Burrón, sino también un notable parecido con el personaje de aquella historieta de indispensable lectura en la segunda mitad del siglo pasado, obra de Gabriel Vargas que llenó un espacio semanal obligado en la seminal cultura mexicana del cómic.

 

Y como el horno no está para bollos, considerando que en Baja California, Quintana Roo, Campeche, Guerrero y Zacatecas (por lo menos) la definición de las precandidaturas de Morena generaron conflictos serios, se movieron rápidamente la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel y la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, para apaciguar las aguas.

 

Y así fue que aparecieron ambas, frescas y alechugadas, en sendas fotos flanqueadas por don Reginaldo y don Alberto Anaya, el mero mero machuchón del PT nacional, un hombre que es la materialización de una elegía a los procesos democráticos con los que se ha mantenido al frente de ese partido durante más de 30 años, abnegado y de hinojos ante el encaprichamiento de las bases que siempre le ruegan para que las siga guiando por el camino correcto de la historia.

 

La coalición gobernante pues, no se rompe. Vaya usted a saber qué negociaron en ese cónclave, pero ni Ariadna, ni Citlalli, ni mucho menos la presidenta Claudia Sheinbaum van a poner en riesgo la posibilidad de mantener la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, y las gubernaturas de los estados en disputa.

 

Lo cierto es que la sangre no llegó al río, hubo acuerdos y, aparentemente, la unidad sigue siendo la premisa que guíe a la coalición gobernante.

 

Y por lo visto esa fue la línea nacional, porque acá en Sonora, ayer mismo el secretario de Gobierno, Adolfo Salazar sostuvo un encuentro con los dirigentes estatales de los partidos aliados: Ramón Flores, del PT; Paloma Terán, del PES; Maloro Acosta, del Verde, y Raymundo Lagarda, de Nueva Alianza Sonora. Desde luego, en esa reunión estuvo presente la dirigente estatal de Morena, Judith Armenta.

 

El encuentro, súper necesario en estos días en que no hay una decisión (al menos pública y oficial) sobre quién abanderará a la cuarta transformación en Sonora en la contienda por la gubernatura el año entrante, aunque extraoficialmente se sabe que, como se lo adelantamos en exclusiva antes que nadie en este mismo espacio, las palabras mayores recayeron sobre la senadora Lorenia Valles Sampedro.

 

Tal decisión, que será anunciada en los próximos días, seguramente no dejará contentos a todos y de allí la urgencia de mandar una señal de unidad, con esa imagen en la que aparecen todos sonrientes y confiados.

 

Claro, la foto es de la cintura para arriba, porque si la imagen hubiera captado lo que sucede debajo de la mesa, seguramente habría mostrado las espinilleras que todos y todas traen, en previsión de lesiones por las patadas que se están dando.

 

II

 

Apenas antier comentábamos la intensidad con que se está viviendo esta etapa del proceso electoral en los distintos partidos políticos: choques, rupturas, desprendimientos, renuncias, enroques, acusaciones, amagos, denuncias…

 

Pues ayer le tocó el turno al PRD Sonora, al que el Instituto Estatal Electoral le aplicó el artículo cesto a sus intenciones de mutar a una organización con nuevo nombre, logotipo, estatutos y demás. Y no, no es una falta de ortografía eso del ‘artículo cesto’: es una frase coloquial usada en la jerga grilla para aludir al cesto de la basura a donde algún organismo manda tal o cual solicitud por considerarla improcedente.

 

Así ocurrió con el proceso que desde hace meses viene transitando el PRD Sonora, una institución que pasó de panzazo la jornada electoral 2024, en la que perdió el registro nacional, pero en Sonora lo pudo mantener gracias a la transfusión de votos que sus aliados -en este caso el PRI y el PAN- le aplicaron para aruñar el 3 por ciento requerido.

 

El dirigente estatal, Joel Ramírez entró en unas extrañas negociaciones con personajes ligados al PRI y cercanos al alcalde Antonio Astiazarán, como Pepe Chon Alfaro, Pano Salido y Pascual Soto, para hacer las modificaciones aludidas y de paso, deshacerse de personajes incómodos, señaladamente el exdirigente estatal y fundador del partido del Sol Azteca, Carlos Navarro López, que junto a otros perredistas históricos mantuvieron siempre una postura en contra de la mutación, que no es solo simbólica, sino que encierra una intención de poner a disposición del ‘toñismo’ el registro de ese partido, que de hecho ha caminado en alianza con el PAN desde 2018, y con el PRI y el PAN desde 2021.

 

La mutación encontró resistencia entre algunos perredistas, señaladamente los de la corriente Nueva Izquierda que encabeza Navarro López. Emprendieron una batalla legal para evitar lo que consideran una ‘entrega’ del partido a intereses políticos externos, y hace un par de semanas recibieron una derrota mediática cuando el mismísimo alcalde de Hermosillo acudió a una asamblea en la que tomó protesta a 25 nuevos dirigentes municipales, 15 de ellos abiertamente identificados con el proyecto del Toño.

Entre ellos, Humberto Souza como dirigente municipal de Hermosillo y Zaira Fernández como secretaria de Operación Política.

 

El Consejo General del IEE consideró (con seis votos a favor  uno en contra) improcedente la solicitud de modificación integral de los estatutos del PRD Sonora después de “un exhaustivo análisis de las asambleas del Consejo Estatal del PRD Sonora (que se encuentran impugnadas en tribunales) y con ello le dio un revés a quienes pretendían la mutación a MACISO (Movimiento de Acción Ciudadana Sonorense).

 

El asunto, claro, no se queda así. El recientemente nombrado dirigente municipal del PRD Sonora en Hermosillo, denunció que el IEE no actuó de forma imparcial, aplicando criterios de temporalidad que no aplicó en otros casos, por lo que la resolución del órgano electoral será impugnada en tribunales, por lo que se espera un largo litigio.

 

Litigio que, por cierto, documenta la intensidad de la batalla política en esta fase inicial del proceso electoral 2026-27, donde se están dando hasta con la cubeta por el control de un partido que representa un 3 por ciento de los votos.

 

Se entiende, entonces, por qué entre los partidos que realmente compiten en el umbral donde se ganan las posiciones de poder, también andan a la greña.

 

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