Tambores de guerra en la etnia yaqui

Arturo Soto Munguia /    2021-07-12
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De ninguna manera debe desestimarse el nuevo episodio de violencia soterrada que se vive en los pueblos yaquis, a raíz de la incursión de elementos del Ejército y la Guardia Nacional a lo que consideran territorio sagrado, sin su consentimiento, pero donde los militares aseguraron un importante cargamento de metanfetaminas con valor de más de 140 millones de pesos.

 

Nosotros, dijeron autoridades tradicionales del pueblo de Bácum, no somos productores de droga; son ellos mismos (el ejército) quienes la ‘siembran’ para justificar la intromisión al territorio yaqui, acusando además al gobierno de intimidar a la etnia para seguir explotando sus recursos naturales y los yacimientos mineros para grandes empresas.

 

A los yaquis, que amenazaron incluso con enfrentar a los militares con sus armas, no les falta razón en algunos de sus argumentos, pero tampoco se puede pasar por alto que desde hace muchos años, en esa vasta región entre Guaymas y Cajeme operan grupos del crimen organizado que, como se sabe, tienen un gran poder de convencimiento, por las buenas o por las malas, para que los dejen realizar sus ilícitas actividades.

 

La situación es compleja. El gran poder corruptor de esos grupos ha logrado penetrar corporaciones policiacas, instituciones gubernamentales, a la misma sociedad civil y eventualmente hasta a los propios militares. No hay razón para descartar que algunos integrantes de la tribu hayan caído, por la tentación o por la fuerza en las garras de ese flagelo.

 

No debemos olvidar las declaraciones del vocero de la tribu, Mario Luna Romero cuando dijo que detrás del asesinato de su compañero Tomás Rojo Valencia (y de otros crímenes y desapariciones) hay algo más que solo la disputa por el cobro de cuotas en la carretera.

 

Las autoridades de los tres niveles de gobierno están obligadas a atender este complicado asunto, antes de que escale a niveles como los que ya se ven en otros estados del centro y sur del país.

 

Lo comentábamos en un despacho anterior. Las respuestas no se van a encontrar partiendo de la estigmatización o la sacralización de la etnia.

 

Desde esa perspectiva en la que aparecen como un hatajo de parias, huevones, mantenidos, borrachos y drogadictos; o la otra en que aparecen como los indómitos guerreros, iconos del ser sonorense, héroes de la resistencia desde la época de la Colonia, pasando por la independencia y la revolución.

 

El tema va más allá de la iconografía, la vocación por el denuesto o la romantización etnológica. Tiene que ver con una lacerante realidad donde la violencia criminal ha permeado todo el tejido social y todo el territorio nacional, y un Estado que, tomando distancia de la también fallida guerra contra el narco, ha optado por el dejar hacer y dejar pasar, con las consecuencias que a diario pueblan los sitios de noticias trágicas en el país.

 

II

 

El gobernador electo Alfonso Durazo Montaño anunció ayer la incorporación de dos integrantes más a su equipo de entrega-recepción: Erubiel Durazo y Guadalupe Beatriz Aldaco, ambos destacadas personalidades en sus respectivas áreas; el primero en el beisbol, la segunda en la academia y la cultura.

 

Aunque el mismo Durazo Montaño ya informó que aún no ha decidido un solo nombramiento de las personas que lo acompañarán en su gabinete, no faltó quién hiciera pandos los becerros y ya diera por hecho que Erubiel y Aldaco estaban ‘palomeados’ para hacerse cargo de Codeson y el ISC, respectivamente.

 

Y como suele suceder, eso generó las más diversas ‘grillas’ que se manifestaron a través de redes sociales, reconociendo en el primero su trayectoria deportiva, pero poniendo en duda su capacidad administrativa. En el segundo caso, restándole méritos a la académica y deslizando por allí algunos pasajes de su pasado como funcionaria de cultura en el sexenio de Manlio Fabio Beltrones.

 

Total, que moneditas de oro no son, pero en descargo hay que decir que nadie lo es. Hay que apuntar, eso sí, que particularmente en el mundillo cultural siempre se han presentado grillas, celos, envidias, agravios y demás, entre distintos grupos y personajes. Esta vez no es la excepción y ya veremos qué sucede más adelante.

 

III

 

Otro que se encuentra metido de lleno en el proceso de entrega-recepción, pero en el ámbito municipal de Hermosillo es el alcalde electo Antonio Astiazarán, aunque tampoco suelta nombres sobre sus eventuales colaboradores en el gabinete, si bien ya designó a varios hombres y mujeres para hacerse cargo de las distintas mesas de ese proceso.

 

Las posibilidades de que prospere la impugnación de la alcaldesa con licencia, Célida López Cárdenas en el tribunal federal electoral parecen cada vez más diluidas y el proceso de entrega-recepción debe darse independientemente del fallo final.

 

El alcalde electo, por su parte sigue trabajando en dos carriles: por un lado el de la entrega-recepción; por el otro reuniéndose con representantes de instituciones privadas y gubernamentales para abrir desde ya gestiones a favor del municipio, y regresando a los barrios y colonias a reencontrarse con los electores que le dieron el triunfo el pasado seis de julio.

 

IV

 

Pues finalmente no hubo poder alguno que convenciera a la alcaldesa de Guaymas, Sara Valle Dessens para que instalara en un lugar más seguro la llamada ‘playa incluyente’, que además de incluyente tendrá que ser portátil para desmontarla y trasladar equipo, vehículo y algunas instalaciones fuera del alcance de las olas cuando llegue al puerto la temporada de huracanes.

 

Y es que dicha playa será construida apresuradamente en un espacio rumbo a San Carlos, donde las tormentas suelen ensañarse y ya han provocado graves daños en ocasiones anteriores.

 

Pero como se trata de aplicar recursos federales que de no utilizarse tendrían que ser devueltos, la alcaldesa decidió cerrar a todo tren su administración, dejando para la posteridad lo que vendría a ser la octava playa incluyente (con infraestructura para personas con discapacidad y de la tercera edad) en el país.

 

Claro, eso de la posteridad está en veremos, porque entre agosto y septiembre suelen llegar al puerto tormentas, huracanes y/o ciclones que serán la prueba de fuego para esa obra.

 

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