Percepción mata estadística
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En más de una ocasión, el gobernador Alfonso Durazo ha dicho que no es muy dado a presumir cifras alegres en materia de seguridad pública, por una razón muy valedera, en el sentido de que el tema es tan espinoso e impredecible, además de que está ligado a la percepción, ese subjetivo indicador que suele dispararse a partir de ciertos hechos violentos.
Y tiene mucha razón. Apenas en la víspera dio a conocer los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública federal que muestran un sensible decremento del 19.5 por ciento en los homicidios dolosos en el último año, cuando en Hermosillo y Cajeme sigue sonando la metralla dejando en las calles cuerpos inertes con preocupante frecuencia.
Es posible, claro, que la estrategia de seguridad fincada en la coordinación de los tres niveles de gobierno esté dando resultados y en general haya una tendencia a la baja, aunque hay que considerar que esa estadística mostraba indicadores muy altos en la pasada administración federal, en buena parte por la -digámoslo amablemente- displicencia hacia los grupos del crimen organizado, popularmente conocida como política de abrazos y no balazos.
La presidenta Claudia Sheinbaum dio un giro en esa materia y apoyada en su secretario de Seguridad y los titulares de las fuerzas armadas (con un empujoncito de presión desde allende la frontera norte) comenzaron a revertir tendencias, asestando espectaculares golpes a los grupos criminales, deteniendo objetivos prioritarios y logrando decomisos récord de armas, parque, drogas, huachicol y bienes inmuebles propiedad de los mañosos.
En Sonora se apagaron algunos focos rojos que estaban encendidos sobre todo en la zona del desierto, señaladamente en Caborca y San Luis Río Colorado, donde a la fecha se presume un decremento impresionante del 95% en el delito de homicidio doloso; particularmente en este último municipio, gracias a la implementación en dos ocasiones, del llamado Mando Único.
Incluso en Cajeme, que por varios años llegó a ocupar un nada honroso lugar en el top five de las ciudades más violentas del mundo, el año pasado salió de los primeros sitios en esa lista; en Hermosillo, donde nunca han dejado de registrarse delitos de alto impacto, pero estos se daban de manera más bien esporádicas, en los últimos meses ha presentado signos de una escalada en la que hay días -ayer, por ejemplo- que contribuyen a la estadística con tres o cuatro asesinatos en una sola jornada.
Así, percepción mata estadística. La tendencia a la baja en los homicidios dolosos puede ser real, pero si en el transcurso de un día se registran tres o cuatro ejecuciones en medio de balaceras, la ciudadanía tiene motivos para pensar que algo anda mal.
Cajeme cerró el año con una treintena de asesinatos durante el último mes, y en Hermosillo la cifra fue muy parecida. En lo que va el mes, en ambos municipios ya pasa de una docena de presuntos criminales abatidos en lo que a todas luces aparece como una escalada en la guerra entre bandas rivales.
El viernes pasado, el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano no asistió al informe del senador Heriberto Aguilar en Guaymas, argumentando que en su municipio había asuntos importantes que atender. Se refería sin duda a un doble asesinato, el de Nancy “N” y su hermano, ambos al parecer ligados con una célula criminal comandada por un sujeto al que apodan “El Chino Rivotril” (vaya alias).
Por cierto, la Fiscalía estatal se anotó un sonoro éxito ayer, al lograr la detención de varios integrantes de esa célula criminal que cuenta en su historial delictivo con participación en al menos cuatro homicidios y no pocas privaciones ilegales de la libertad.
Los agentes de la AMIC se aplicaron en las labores de inteligencia e investigación y desarticularon esa banda, asegurando armas de fuego, cartuchos, cargadores, droga, vehículos con reporte de robo y equipo táctico; no hay más información sobre la identidad de los sujetos por la observancia del debido proceso, pero al menos hay una célula criminal menos operando en Cajeme.
En Hermosillo mientras tanto, agentes municipales apoyados por elementos castrenses lograron la detención de cuatro hombres armados que tenían privados de la libertad a dos menores de edad; los presuntos secuestradores ya están detenidos.
El problema es que ayer mismo, cuatro hombres fueron ejecutados en diferentes hechos en Hermosillo, y en Cajeme reportaban dos, y lo peor es que estos hechos se están volviendo estampas cotidianas, lo que sin duda tiene que ser un acicate a las autoridades de los tres niveles de gobierno para reforzar sus trabajos que, cuando se deciden a hacerlo, lo hacen muy bien.
II
No fue un buen lunes este que recién termina. A las 3:30 de la madrugada un guardia de seguridad en un viñedo de la Costa de Hermosillo encontró en una bolsa entre la basura a un bebé recién nacido, aparentemente dejado allí por su madre, una mujer que ya fue identificada y a quien se están haciendo pruebas genéticas para confirmar el parentesco.
Lamentablemente el bebé no pudo superar las condiciones en que fue abandonado y las autoridades reportaron su fallecimiento.
Una verdadera tragedia.
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