México; una nación desprotegida.
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"La economía nacional y el campo mexicano, están en una fase de desintegración. El proceso se inició desde que se impuso el TLCAN (1994) y ha tomado un ritmo acelerado a partir de la ratificación del T-MEC (2018)"; con ese párrafo inicia el pronunciamiento del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), dado a conocer el 22 de agosto de este año y firmado por organizaciones de productores agrícolas de más 15 estados de la república, por personalidades académicas de la UNAM, como el economista Arturo Huerta, Pola Grijalva de la organización Por México Hoy y Félix Hernández Gamundi del Comité 68, entre otros.
El pronunciamiento está dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al Congreso de la Unión y al Pueblo de México. Se hace público una semana antes del segundo informe presidencial y en el contexto de una desenfrenada ofensiva arancelaria del gobierno norteamericano, que tiene el propósito de terminar de apoderarse del mercado nacional alimentario y de los recursos naturales estratégicos, para hacer de México una reserva incondicional a los propósitos hegemónicos de los Estados Unidos.
Y esto es lo que se le dice a la presidenta en el pronunciamiento; una presidenta que, hasta el momento, prefiere ocultarle estas realidades al pueblo de México, y así lo hizo en su segundo informe de gobierno. Pero el juego de cifras, no alcanza a ocultar las consecuencias desastrosas de que México se mantenga sometido a los criterios macroeconómicos neoliberales que se derivan del T-MEC.
Esto, también se lo se dicen los firmantes del pronunciamiento del FNRCM, quienes afirman que no hay exageración al sostener que las pérdidas para México comprenden un daño generacional. Hablamos, afirman, de tres décadas perdidas en las que el país no ha crecido en términos reales; cadenas productivas que reflejaban el impulso hacia la consolidación de una industria nacional han desaparecido. Se renunció al concepto de economía nacional, el estado abdicó de su función rectora y todo se suspendió al apetito de los mercados y a la inversión extranjera.
Acusan que, se impuso y se mantiene, una dinámica opuesta al crecimiento económico nacional y el gobierno consiente una política monetaria orientada a favorecer a los fondos de inversión y sus mercados especulativos, con tasas de interés atractivas para la especulación pero lesivas a la vida productiva y el emprendimiento.
Explican, que con ello, la base tributaria se contrae, los ingresos fiscales caen y el gobierno decide el ajuste para equilibrar el presupuesto, en un círculo vicioso en donde crece el desempleo, la pobreza y el pago a la deuda.
Los productores y académicos firmantes del pronunciamiento, le exigen a la presidenta Sheinbaum, que no acepte la rendición frente a la guerra política y económica instrumentada por el gobierno de Donald Trump y enfatizan que la defensa de la soberanía "empieza por la protección del mercado nacional, lo cual exige establecer una política arancelaria consecuentes con el fortalecimiento de las capacidades internas para producir nuestros granos básicos y rehacer las cadenas productivas nacionales".
Plantean, como primer paso, la salida de los granos básicos del T-MEC y demandan que la acción se acompañe con el reposicionamiento de los instrumentos inherentes al cometido de recuperar el concepto de economía nacional.
Al respecto, se destacan, elementos puntuales, como la necesidad de que el gobierno ponga en marcha una política nacional de crédito dirigida al estímulo de proyectos productivos y obras de infraestructura. Para el caso apuntan que se revierta la llamada autonomía del Banco de México, única forma de recuperar el control soberano sobre la política monetaria, para hacer posible que la capacidad de gasto del gobierno no quede limitada a los ingresos fiscales.
Soportados en este planteamiento central de política monetaria y de crédito, exigen que el presupuesto del 2027 debe romper con la perniciosa inercia de los recortes y aumentar sustantivamente, para atender todas las necesidades productivas y los requerimientos de emergencia, además de cubrir los apoyos asistenciales y de pensión universal. Señalan que en caso de que se haga algún recorte, se le debe aplicar al servicio de la deuda, que ya consume más del 15 por ciento del presupuesto total.
En el mismo pronunciamiento, le proponen a la presidenta, que México debe buscar alianzas internacionales que fortalezcan su posición soberana, dentro de las nuevas plataformas de colaboración, como las ofertadas por el BRICS, integrado por países que han logrado mejores condiciones económicas y comerciales para enfrentar las presiones del gobierno norteamericano.
Lo deseable y necesario, es que la presidenta atienda el pronunciamiento del FNRCM. Sin duda lo planteado pone de por medio una pelea que representa riesgos, pero no hacerlo es el riesgo mayor.
Desde el Valle del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, 2 de septiembre del 2026.


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